Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua


domingo, 30 de marzo de 2008

El diluvio tras de mí:Luis XV


EL ZANGANO MAS REGIO DE LA HISTORIA: LUIS XV
Cecilia Ruiz de Ríos
En un país de hombres libidinosos, a como es Nicaragua, la figura de un rey francés podría ser casi como santo patrono de nuestro donjuanes: Luis XV. Este monarca de la Casa de Borbón, bisnieto del famosísimo y cachondísimo Luis XIV, pasa a la historia como uno de los soberanos cuyo impulso sexual ha desatado un sinnúmero de leyendas.
Luis vino al mundo un 15 de febrero de 1710, hijo de una pareja que no se había casado por amor. El heredero al trono era su padre, pero cometió la barbaridad de morirse estando Luis chiquito, y cuando este muchachito bonito y sonrosado tenía apenas edad para escribir su propio nombre, el gran Luis XIV estiró la pata. Dado que era solo un niño, el tío abuelo de Luisito, el hermosísimo y erudito pero zanganísimo Felipe de Borbón, Duque de Orléans, pasó a ser regente para mientras el chico crecía, pero también este adorado tío abuelo que siempre lo respetó mucho habría de morirse prematuramente un 2 de diciembre de 1723, cuando Luisito apenas tenía trece años. La regencia fue asumida por Andrés Hércules Fleury, y cuando la corona pasó a la testa de Luisito, sus ministros ya tenían rato de estar haciendo diablos de zacate con el erario francés. Las apariciones en público de Luis siendo un rey-niño lo traumatizaron, dejándole un temor a las muchedumbres. Además, nunca aprendió a gobernar.
Luisito, quien era un hombre guapísimo, se negó a casarse con una princesa española y prefirió hacerlo con María Leszcinska, hija del depuesto rey polaco Estanislao II. Sin embargo, no la amaba. Luis, un hombre libidinoso que solía ipsarse desde los 10 años de edad, aprovechó al máximo el inicialmente núbil y bonito cuerpo de María para pasar retozando en la cama tanto como pudo. Ahí puso en práctica las enseñanzas sexuales que le impartió entre suspiros Madame de Falaris, una sensual noble que había sido amante de su tío abuelo Felipe. Mría le dio 10 hijos a Luis, siete de los cuales lograron superar la peligrosa etapa de la infancia en tiempos en que la mortalidad infantil era galopante. María se asustaba ante la voracidad sexual de su marido y se quejaba de que pasaba la vida siendo llevada a la cama para cumplir como esposa, o para parir, o para pasar sus últimos meses de panza. Marí y Luis continuaron casados hasta que ella murió agotada en 1768, pero desde 1738 no compartían el lecho. María, tras haber sufrido un aborto espontáneo, le había cerrado la puerta de su alcoba en las narices a su regio marido, y Luisito ya para entonces tenía los ojos y las manos puestos n otros lados. Luis para entonces ya tenía de querida a Madame de Mailly, una de las cinco hermanas De Nesle. Luego Luis se enamoró de Madame de Vintimille, hermana de Mailly, y la dejó hasta quelo involucrara a él la Guerra de Sucesión de Austria que se diera entre 1740 y 1748. Luis se aburrió de Vintimille, y ella murió al parirle un chavalo al rey. Luis sería el causante de la muerte de otra de las hermanas De Nesle, la bella Madame de Chateauroux. Luis la había mandado a llamar en pleno frío de madrugada, y la impetuoso amante, ansiosa de complacerlo en todo, murió de pulmonía. La menor de las hermanas De Nesle distrajo al rey por un rato, solo para verse descartada por éste cuando la casó con un duque. Solo la benjamina de las hermanas logró capearse de las insinuaciones de Luis, cuando el esposo de ella opuso resistencia.
Luis habría de perder su corazón al conocer en 1745 a Jeanne Poisson, una encantadora, bella y linajuda mujer que ya estaba muy casada...y a quien una adivina le había vaticinado que reinaría en el corazón de un monarca. La reina incluso dijo que si su Luis debía tener amante oficial, ésta debía ser Jeanne. El marido aceptó a regañadientes separarse de Jeanne, y al entrar esta mujer a la cama del rey, posteriormente logró mandar en el erario y los secretos de estado. El pueblo la odiaba por su afición al lujo, pero Luis la llamaba "la mujer más deliciosa de Francia." Le creó el título de Marquesa de Pompadour para que rimara con amour. Jeanne le preparaba platos afrodisíacos al rey, pero confesaba ser "fría por naturaleza." En 1751, con la salud minada, Madame de Pompadour no siguió compartiendo el lecho de Luis, pero logró conservar intacto el favor y el amor del zángano soberano. La Pompadour siguió siendo su gran amiga y confidente hasta que ella murió en 1764, diez años antes de la muerte del propio rey. La alcoba de ella estaba comunicada con la del rey por una escalinata. Luis entonces recurrió a meretrices para seguir refocilándose. Fue así que nació el Parc Aux Cerfs-Parque de los Ciervos- en el cual habían nobles dedicados tiempo completo a comprar jovencitas lindas, tanto campesinas como linajudas, para que perdieran la virginidad con el rey y luego fueran sus chicas de placer. Esto era una especie de burdel creado solo para gusto del rey, y muchas de las niñas(algunas hasta de 10 y once años) no sabían que el elegante hombre maduro que las visitaba era el monarca, sino que creían que era algún rico mercader. Las chicas eran educadas por las prostitutas más curtidas para aprender los mil y un secretos de la sensualidad perfecta, y muchas veces algunos nobles empobrecidos vendían a sus hijas aún a sabiendas que iban a una vida de pecado. Una de ellas, Luisa O´Morphi, de quien se dice fue un regalo del famoso libertino Giovanni Jacobo Casanova, llegó a parirle dos hijos a Luis pero éste la descartó cuando hizo una pregunta demasiado curiosa sobre Madame de Pompadour. Luis entonces la casó con un noble menor.
En 1768 Luis adquirió su última querida importante, la sensual Condesa Du Barry, de quien se decía que era hija de una prostituta y un monje a quien había hecho caer en pecado. La Du Barry se las pegaba al rey con jóvenes cortesanos, y Luis se hacía el de la vista gorda(obesa, diría yo!) Pero la conservaba junto a él pues la gloriosa juvetud y las artes amatorias de la condesita le hacían olvidar que ya era un viejo. Luis murió de una galopante viruela en brazos de su querida un 10 de mayo de 1774, y aunque dicen las malas lenguas con la mía a la cabeza que estiró la pata mientras trataba de consumar el acto sexual adornado por múltiples pústulas y una fiebre que poco tenía que ver con su ardor sexual, no hay prueba alguna que el rey más zángano de Francia haya fallecido estando-a como decía el chismoso ex colaborador de los nazis Francois Mitterand cuando se reía de la historia colorida de su país-"enchufado y girando como una licuadora."

Mohandas paz en la calle, sopapo en la casa


Mahatma Gandhi: El hombre tras el mito
Cecilia Ruiz de Ríos.
Uno de los grandes íconos del siglo pasado es el semidesnudo, anteojudo y sonriente Mohandas Gandhi, a quien el gran poeta bengalí Rabindranath Tagore bautizó como "Mahatma", que significa "alma grande." La rueca en que solía hilar en sus pocas horas libres pasó a ser el emblema de la India en la franja blanca de la bandera nacional, y su mejor legado fue el ejemplo de lucha cívica que sirvió para que Martin Luther King jr. luchara por la igualdad racial. Asesinado de un tiro el 30 de enero de 1948, el Mahatma no se escapó de ser un ídolo cuyos pies eran de barro.
Nacido en Porbandar, India, el 2 de octubre de 1869 en Gujarat(región recientemente asolada por sismos), era el fruto del cuarto matrimonio del abogado Karamchand Gandhi y Pulitbai, una gentil señora, siendo el chiquito de la familia. No fue un buen alumno, era de una docilidad escalofriante y carecía de iniciativa. A los trece años, siguiendo la tradición del matrimonio arreglado tan en boga entonces, lo casaron con Kasturbai Makanji, de su misma edad. Desde entonces, Kasturbai era tenaz, modesta, sencilla y muy trabajadora, llegando a ser el más fiel apoyo de su esposo, quien no siempre la trataba con guantes de seda y la celaba hasta con el aire. El mismo Gandhi posteriormente admitiría que muchas veces ultrajó los derechos más básicos de su mujer. En 1887 Gandhi logró entrar como alumno aplicado a la universidad, y tuvo que renunciar a la idea de ser médico pues sus creencias religiosas impedía infligir dolor a seres vivos, aunque fuera para curarles. Contando con el beneplácito de su familia y visualizando que podría seguir los pasos de su recientemente fallecido padre, decidió irse a Inglaterra para estudiar leyes. Una vez en la neblina londinense, Gandhi quiso hacerse todo un gentleman a la inglesa, a pesar que al ponerse trajes de lino parecía mosca en leche. Leía cuanto libro le caía en manos, tomó clases de baile y dicción y al descubrir la Biblia cristiana, optó por modificar su forma de pensar. Un 10 de junio de 1891 consiguió su título de abogado y dos días después con muchos libros bajo el sobaco, se regresó a la India. Una vez en su país, hizo el bulto, el cuadro y el ridículo en las cortes al desconocer por completo sobre el derecho hindú. Cualquier leguleyo de pacotilla le ganaba los casos más fáciles. Dado que tenía facilidad de redacción, fue contratado como consultor jurídico para la firma Daba Abdulla y se fue a la delegación de esta empresa en Africa del Sur. Una vez ahí, Gandhi fue testigo de las tensiones entre colones ingleses y holandeses(los famosos boers) y vio cómo los hindúes eran humillados con azotes y discriminación. En 1894 fundó el Natal Indian Congress y acabó de dirigente político de los inmigrantes hindúes. Al estallar la Guerra Boer en 1899, Gandhi organizó un cuerpo de voluntarios para conducir ambulancias. Para entonces, a pesar de algunas actitudes rebeldes, Gandhi aún se consideraba un leal servidor del imperio británico y vestía con una elegancia de dandy. Siguió leyendo y descubrió textos de John Ruskin (reformista social inglés), escritos de León Tolstoy, y del norteamericano Henry David Thoreau(quien rechazaba la idea de que el individuo solo dijera sí señor.)
Gnadhi dio abundante guerra a las autoridades sudafricanas y pronto se vio tras las rejas por 1906. En 1910 Gandhi renunciaría a su carrera de abogado y le dio por hacer voto solemne de renunciar a su propiedad privada, sin importarle que eso significara menos bocados para su familia. Cuando la I Guerra Mundial Gandhi regresó a la India con abundantes antojos que llevar revuelta y protestas a como había hecho en Sudáfrica. Al encontrarse con Tagore, el bardo le bautizó Mahatma. En 1915 fundó una comunidad similar a la Granja Tolstoy, abandonando de una vez su vestimenta de dandy inglés para andar con sus telas sencillas como blanco nacatamal mal envuelto. Por fin se decidió a fustigar el imperialismo y para 1930 ya estaba lidereando la marcha de la sal contra el monopolio colonial de las materias primas. En 1931 llegó a Londres para participar en la segunda mesa redonda en torno a la independencia de su país.Para entonces ya contaba con el carismático y guapo Nehru entre su entourage. Gandhi habría de degustar más rejas de cárcel, como en 1932. Al estallar la II Guerra Mundial Gandhi escribió a Hitler, manifestando su oposición a que la India participara en la guerra. La figura del Mahatma, haciendo sus ayunos o participando en largas caminatas, atrajeron la atención de los medios mundiales. En 1942 fue a parar de nuevo a prisión, junto con su esposa, quien habría de morir tras las rejas en brazos de su marido, quien por una de esas ironías había decidido hacerse completamente casto. Desde las rejas, Gandhi clamaba por una total independencia de la India. En 1944 lo habrían de liberar por motivos de salud. La dedicación de Gandhi a la independencia de su país habría de tener un altísimo costo para su familia. Uno de sus hijos no solo se dedicó a ser un gigoló que a menudo complacía a damas inglesas, sino que este mismo joven se dedicó por completo a la bebida posteriormente. A Gandhi para colmo le dio por demostrar en público que era castísimo, y solía acostarse desnudo en medio de varias hermosas jóvenes hindúes para probar que no hacía nada. Esta práctica le ganó el repudio de algunos sectores. La vestimenta de Gandhi también daba en que hablar, y cuando arribó a Inglaterra a entrevistarse con la familia real, bromeó diciendo que él podía llegar con su manto nomás ya que el rey llevaba demasiada ropa encima.
El 15 de agosto de 1947 por fin se dio la independencia de la India, la cual se fraccionó en Pakistán para albergar a los musulmanes y la India para cargar con los hindúes, parsees, y otros. La partición de la India dejó bastante molesto a Gandhi.El valiente Nehru era el primer jefe de gobierno de la India independiente, y Gandhi era considerado por una vasta mayoría como el santo patrono viviente del nuevo y alborotado país. Pero no viviría mucho tiempo más para disfrutar de su fama, y un 30 de enero tras haber cenado frugalmente, Gandhi decidió ir a orar al jardín, y ahí le esperaba el sangriento postre. Hathuram Godse, un fanático radical no le había perdonado a Gandhi el haber deseado la integración de los musulmanes, y tras hacerle una reverencia, disparó contra el Mahatma. El gran líder alcanzó a bendecir a su asesino y a llamar a Dios antes de expirar. El funeral fue impresionante, y tras la ceremonia de la pira fúnebre, las cenizas de Gandhi fueron esparcidas en el Océano Indico. Así pasó hacia la inmortalidad el tímido abogado que nunca ganó pleitos chiquitos pero que junto a Nehru batalló por la Independencia de la India.

El Genio del Milenio:Marx

EL SORPRENDENTE CARLOS MARX
Cecilia Ruiz de Ríos
"A igual trabajo igual paga, más trabajo, más paga...", me exige mi hija Elizabeth tras anotarse varios cienes en sus exámenes, con la manito extendida esperando su "paga" y citando a un inmortal barbudo alemán. Un 14 de marzo de 1883 se extinguió la vida de Carlos Marx, uno de los más grandes pensadores que ha dado la raza judía, pero su vigencia sigue intacta a tantos años de su desaparición física. El Capital sigue siendo uno de los monumentos del saber, producto de una mente privilegiada.
Sus citas textuales adornan monumentos, y en la década pasada desenterraron su frase "la religión es el opio de los pueblos" para lanzar el ateísmo como un último alarido de la moda política, y cuando hace unos años en un artículo lo mencioné como sensualísimo especímen humano, muchas cejas se alzaron. ¿Pero quién era en realidad este hombre moreno con espesa barba de Zeus y mirada inquieta? Carlos Marx vino al mundo un 5 de mayo de 1818 en Tréveris, cuando esa parte de Alemania aún se llamaba Prusia. Casi todos sus ancestros machos habían sido rabinos, pero al papá de Carlos le dio por abjurar de la fe hebráica e hizo bautizar al rollizo y gritón bebé que era Carlos en una iglesia evangélica. Carlos con el correr del tiempo habría de albergar un odio encarnizado contra toda forma de religión y bastante indiferencia hacia los sufrimientos de su raza. Tenía el hermoso Carlos 16 años cuando el Cupido lo flechó de una vez por todas. El objeto de su pasión era 4 años mayor que él:
Jenny von Westphalen, una aristócrata de pelo rojizo y ojos verdes. Una vez que hubo finalizado sus estudios en la Universidad de Jena, y a 8 años del primer saludo tímido entre Carlos y Jenny, se casaron. Carlos ya se había ganado la ira de muchos escribiendo encarnizados artículos en revistas literarias y periódicos de diversas ciudades, como París, Colonia y Bruselas. Era activista del movimiento socialista clandestino, y el París conoció a un chele que habría de ser su mejor amigo y colaborador de toda la vida: el también germano Federico Engels. Este Engels era hijo de un rico fabricante de tejidos y estaba destinado a escribir junto con Marx el Manifiesto Comunista (que data de 1848), escrito para la Liga Comunista. Para 1849, Carlos optó por irse a Londres y Engels se fue a trabajar en una fábrica de tejidos de su papá en Manchester.
Carlos como padre de familia fue bastante irresponsable al inicio de su vida conyugal. No solo había contrariado a su familia y a la de Jenny al contraer nupcias, sino que una agria suegra acabó pagando su viaje de luna de miel a Suiza en 1943, después de muchas rebatiñas. Carlos era fogosísimo en la cama, pero cuando Jenny salía pipona rezongaba a más no poder. Carlos le debía a media humanidad, los tábanos le salían hasta en la sopa y desde chiquitos adoctrinó a sus hijos para que ellos contestaran a los cobradores diciendo que "el señor Marx anda de viaje." En varias ocasiones Carlos y familia vieron sus trastos echados a la calle al faltar el pago puntual del alquiler. La primera hija de Carlos nació en París y con costo hubo pañales en los cuales arroparla. Carlos se negaba a ser "productor de dinero vendiéndose al capital" y su familia pagó los platos rotos de esa actitud. Cuando una niña de Carlos, Francisca, murió, tuvieron que pedir dinero para costear el funeral. Carlos como padre no tuvo mucha suerte.
Solo tres de sus siete vástagos llegaron a la madurez, y de ellos dos acabaron suicidándose. Sin embargo, Carlos hizo méritos para ser considerado un hombre casero. Gustaba contarle cuentos a sus niños, los llevaba a merendar al parque los domingos (aunque fuera con reales prestados), y aún a la hora de buscarse un devaneo, no fue lejos de casa. Jenny, temerosa de más embarazos, se fue haciendo menos amena entre sábanas, y Carlos, poseedor de una virilidad prodigiosa, buscó alivio en Lenchen, una bella y joven criada que había sido cedida a Jenny para trabajar con ellos. Helena Demuth, llamada cariñosamente Lenchen, fue una excelente ama de llaves, cocinera, costurera y sirvienta de los Marx, y después de una tanda de ajedrez se llevó al amo a la cama. De esos juegos amorosos Lenchen salió encinta y le tuvo un hijo a Carlos.
El muchachito -quien era fotocopia de su papi a como suele suceder con los bastardos como para que no los nieguen- fue cedido en adopción a una familia cómoda y Carlos nunca lo reconoció oficialmente, temiendo que Jenny le pusiera las maletas en la puerta. Carlos solo vio a su hijo clandestino en 1882, poco antes de su muerte. Sin embargo, Carlos era el típico macho que critica en otros lo que él mismo hace, y en una ocasión se peleó con Engels al recalcarle a su amigo que la recién estrenada amante de éste era de muy baja procedencia (y esto de quien abogaba por el proletariado!). Jenny murió en 1881, dejando a Carlos como cúcala desarbolada... y Lenchen siguió trabajando para el viejo Carlos hasta su muerte en 1883. Luego se fue a trabajarle a Engels. Carlos además tuvo aventuras sexuales con Frau Tenge, una acaudalada italiana casada con un viejo terrateniente, y con su prima Antoinette Phillips, quien le sirvió de enfermera durante un fuerte ataque de furúnculos, mal que lo aquejó toda su vida.
Carlos era buen gastrónomo, odiaba el matrimonio burgués (aunque el suyo lo era en un 100 por ciento y él siempre tenía la última palabra en todos los asuntos) y no perdonaba a los hombres que sopapeaban a sus mujeres. Además, era poco aficionado al baño, apestaba a cabro viejo y quizás por esa falta de aseo toda su vida se vio atacado por enfermedades cutáneas. En casa era un victoriano que no permitía malas palabras a nadie, pero en círculos de hombres era bueno a sus chistes verdes, usaba palabras soeces para designar las menudencias y le fascinaba la poesía erótica francesa del siglo XIV. Como sensualista que era, amaba apretujar a Jenny, besarla de pies a cabeza, anidar su rostro en las axilas de ella y hasta propinarle un toquecito en el trasero cuando iban al parque. Carlos solía mantener su barba abundante y con los pelos de punta para parecerse al dios griego Zeus, de quien tenía un busto en su despacho.

Mehmet II, el valiente amorzote de Radu

El Deschincacador de Bizancio; Mehmet II El Conquistador
Cecilia Ruiz de Ríos
Uno de los hombres más temidos de todos los tiempos fue el sultán otomano Mehmet II, llamado El Conquistador porque el 28 de mayo de 1453 echó a rodar el trono bizantino al capturar Constantinopla. Sin embargo, pocos saben que este barbudo pelirrojo comenzó la vida con todo en contra suya, y además de gran guerrero fue un poeta con una sensibilidad increíble. Por eso, no es de extrañarse que por amor a él,el voivode rumano Radu Cel Frumos se haya vuelto tan loco de pasión que se convirtió no sólo en su amante, sino en su súbdito sometiendo a Valaquia a su poder.
Mehmet nació un 30 de marzo de 1432 en Adrianopla, producto de la unión del sultán Murad II con una ex sirvienta que acabó siendo esposa suya por el beneficio de haberle dado a su tercer hijo varón. Las madres de los dos varoncitos anteriores eran tufosas damas linajudas que miraban con desprecio a la madre de Mehmet, y el mismo sultán Murad hacía ciertas discriminaciones entre sus hijos "puramente azules" y aquellos habidos con ex esclavas. Murad II se ocupó muy poco de Mehmet en su niñez, a pesar de que el cobrizo niño era extraordinariamente bello e inteligente. El primogénito de Murad II tuvo la mala pata de morirse cuando Mehmet tenía apenas 5 añitos, y en 1443 el siguiente varoncito misteriosamente fue asesinado. A los 11 años, a Murad II no le quedó más remedio que ponerle mente a Mehmet, quien a estas alturas del campeonato ya se perfilaba como su sucesor. Murad II hizo venir los mejores tutores de lo ancho y lo largo de la pelotita del mundo para compensar los años de negligencia, pero Mehmet no desencantó a su papá. Aprendió varios idiomas, historia, retórica, filosofía, literatura y matemáticas con los mejores teachers, y con su padre el arte del buen gobierno. Viendo lo diestro que era el adolescente en el arte de gobernar, Murad decidió tomar cada vez más prolongadas vacaciones dejando a su muchacho con las riendas en la mano.
Una vez mandando, Mehmet mostró algunas de las cicatrices sicológicas que le dejó el abandono de su padre en la primera infancia: desconfiado, centralizaba todo en sí mismo y no dejaba a nadie opinar, además de que no medía las consecuencias de lo que hacía. Muchas veces se precisaba firmeza, y Mehmet no la tenía, y cuando la situación ameritaba clemencia, se tornaba cruel. Las quejas constantes de los ministros atrajeron de nuevo a Adrianopla a Murad, quien quitó a su hijo del trono para asumir nuevamente la responsabilidad él en 1446. Mehmet fue enviado a una especie de exilio combinado con entrenamiento militar acelerado. Cuando Murad II se despidió de este valle de lágrimas un 13 de febrero de 1451, Mehmet ya había recapacitado sobre sus errores y estaba listo para ser un sultán emprendedor. De su padre quedaba un hijo menor que él, y Mehmet concibió la idea de no tomar riesgos. Mientras la mamá del muchachito le felicitaba por su ascenso al trono, el niño era ahogado en las perfumadas aguas de su tina de baño, por supuesto por cortesía de Mehmet. Sagaz como siempre, Mehmet casó a la madre del chico con un funcionario de alto rango a quien mandó al Asia Menor. Ya entronizado, promovió la ley que estipulaba que al ascender al trono un nuevo sultán otomano, debía deshacerse de sus hermanos varones para evitar el riesgo de guerras civiles. Dado que el Islam prohibía la matanza entre hermanos, Mehmet capeó ese escollo añadiendo que el sultán no precisaba eliminar a sus rivales por mano propia.
Desde que subió al trono, Mehmet se sintió obsesionado por Constantinopla. El imperio bizantino le estorbaba como tal, y deseaba incorporarlo a su imperio otomano como una provincia más.
El emperador Constantino XI comenzó a temblar en su trono. De nada sirvió que para 1453 Génova hubiera mandado al general Giovanni Giustiniani Longo a defender al ñoño emperador bizantino, pues el resto de Europa estaba demasiado ocupada en los pleitos de perro de sus reyes como para pensar en Bizancio y su cacareada cristiandad. El 6 de abril de 1453 Mehmet, a quien le picaba la rana por entrar en combate, inició el sitio de Constantinopla. Paciencia, astucia, audacia e ingeniosidad obraron a favor de Mehmet, y en la madrugada del 28 de mayo el destino marcó las horas finales del imperio bizantino. Longo hizo operación cusuco, las campanas tañeron, Mehmet se revistió por última vez de paciencia y luego le cayó encima a la lujosa ciudad. Constantino XI quedó secándose las lágrimas con las cuales rogó al genovés Longo que no se fuera. Al ver la bandera otomana ondeando de una torre, el emperador se quitó su insignia real y colgó los guantes. Los soldados cayeron encima de los habitantes, se hizo un pandemónium y al final de la tarde, Constantinopla ya se llamaba Estambul. Mehmet prohibió a sus huestes que desbarataran la ciudad, ya que él era un hombre sensible que amaba el arte y las cosas lindas.
La caida de Constantinopla le granjeó el apodo del Conquistador a Mehmet II, pero esa no fue su única aventura militar. En 1456, ansioso de expansiones, se fue a la guerra contra los húngaros, pero Janos Hunyadi-quien estaba gobernando el reino húngaro desde 1446 hasta 1453 mientras Ladislao V echaba pelo en el pecho-le enseñó con cuántas papas le hace un guiso al derrotar a las huestes otomanas en Belgrado. Sin embargo, Mehmet II se logró anexar parte de Serbia y casi toda Grecia así como las islas del Mar Egeo. Siempre inquieto, Mehmet II amenazó a Venecia para luego ser repelido en Rodas en 1479 por los caballeros de la orden de San Juan de Capistrano. Tuvo que contentarse con tragarse Otranto en 1480, pero este guapo hombre no tuvo paz hasta que murió en campaña en 1481 contra Rusia.
Mehmet II fue ampliamente conocido como guerrero, pero la realidad es que fue un fino poeta, aficionado de la jardinería y un gran patrono de las artes. Amaba las rosas por encima de todas las flores, y su pasión por los gatos llegó a dimensiones increíbles, siendo la rolliza angora blanca Zita la más malcriada de las micifuces que dormían en su lecho con él. Mehmet II fue muy apasionado como amante, y aunque a veces cortejó a muchachos, siempre prefirió a las mujeres. Mehmet II amó a varias hembras de la especie, con las cuales manufacturó hijos, entre ellos Bayaceto II El Poeta quien heredó su talento artístico, el amor por la jardinería y el trono cuando Mehmet II fue llamado por Alá a dar guerra en el otro mundo. Lástima que Bayaceto II no heredara el talento para el buen gobierno de Mehmet II!
El rival de Mehmet II-el estadista húngaro Janos Hunyadi- también fue padre de rey dado que su hijo Matías con el correr del tiempo sería monarca de los húngaros. El religioso Juan de Capistrano, quien fue el hombre que estaba al frente de las tropas que sacaron corriendo a Mehmet II en Rodas, murió de peste y fue canonizado en 1690 por su lucha contra "infieles otomanos."

el Mongkut que Anita no conoció

El Genuino Monarca tras "Ana y el Rey": Mongkut de Siam
Cecilia Ruiz de Ríos
Aprovechando que hoy 18 de octubre se cumple un aniversario más del nacimiento de fabuloso rey Mongkut de Siam, hoy recordaré a uno de los monarcas más simpáticos, progresistas y sexys de todos los tiempos. Siendo quizás el soberano asiático más conocido por el vulgo debido a la comedia musical El Rey y Yo de los gringos Rodgers y Hammerstein, Mongkut ha sido el darling de Hollywood desde que una bellísima Déborah Kerr estelarizó la película El rey y Yo con el sensual Yul Brynner en el papel de Mongkut.
Maha Mongkut vino al mundo un 18 de octubre en el reino de Siam(hoy Tailandia), siendo hijo del rey de turno Buddha Loetla Nabhalai(más conocido como Rama II) y de la espléndida reina Sri Suriyendra, quien lo tuvo en un parto sencillo y sin complicaciones. El papá de Mongkut tenía un inmenso harén, por lo tanto Mongkut tuvo 72 hermanos y hermanas con quien relinchar siendo un travieso chiquillo. Desde los nueve años y siendo el príncipe heredero de la corona, Mongkut fue recluido en un palacio cerca del río Chao Phraya para que estudiara budismo, historia, literatura e idiomas, llegando a hablar el inglés posteriormente con acento casi perfecto. Aprendió a montar caballos y elefantes, y entre sus mascotas Riv, un rechoncho elefantinto albino, era su favorito. A los 12 años Mongkut fue puesto por su papi como encargado del ejército. Pero Mongkut tenía un rival para el trono, el príncipe Jetta Chesdabodin, de 17 años y más experimentado en política. Al morir el papá de Mongkut, Jetta fue seleccionado para ocupar su lugar. A los 20 años Mongkut tenía ya dos hijos y una esposa, y temiendo ser el blanco de intrigas, se hizo monje budista. Durante los próximos 27 años, Mongkut viviría una vida de privaciones y oración, viajando descalzo a través de Siam, alternando con los pobres y viviendo como cualquier pobre hijo de vecino. Esta experiencia le serviría enormemente a Mongkut cuando por fin llegaría al trono, ya que se le recuerda como uno de los monarcas más sensibles al sufrimiento humano. Además, aprovechó para instruirse en astronomía, poesía, uso de imprenta y manejo de palomas mensajeras. Fundó la secta monástica Thammayut, la cual aún existe. En 1851 Jetta(conocido como Rama III) falleció y Mongkut fue seleccionado para ocupar su lugar con el nombre de Rama IV. A los 47 años, esbelto y atractivo gracias a tanto ejercicio y trajín, Mongkut dejó alegremente su vida monástica para volver a probar los placeres de la carne. Nombró a un virrey, su hermano Chutamani, quien como Pinklao se hizo cargo del ejército siamés.
Mongkut se mostró amistoso con las potencias de Occidente, invitó a diplomáticos europeos a su coronación y comenzó a introducir innovaciones occidentales a su reino. A pesar de su apertura hacia occidente, Mongkut se garantizó que su reino no se convirtiera en mero apéndice de un monarca foráneo.
Mongkut al sentarse en el trono aprovechó la tradición siamesa para desquitarse tantos años de celibato. Se dio a la sensual tarea de manufacturar 82 muchachos con 39 distintas esposas,pero siguió siendo un magnífico esposo con su reina Thepserin, con quien compartía un gran gusto por la música y literatura. Rellenó su harén a tal punto que habían 9 mil mujeres listas para atender al monarca. Estas mujeres vivían en genuina jaula de oro, con todos los lujos pero sin oportunidad ni de asomar la punta de la nariz. Mongkut como amante y padre era posesivo, tierno y dotado de un gran sentido del humor, lo cual le hacía muy querido entre sus mujeres e hijos. Con Chulalongkorn, su primogénito, gozaba de una intensa relación de camaradería, y era tan consentidor que cuando el principito estaba pequeño, no pudo soportar la pataleta del niño cuando pidió que un elefantito albino se quedara en el palacio como mascota. El buen corazón de Mongkut abarcaba hasta a los animales. Amante de los exóticos gatos siameses, Mongkut tenía preferencia por Cyro, un enorme micifuz gordo que hasta de almohada le servía mientras el monarca descansaba leyendo a Descartes, Rousseau y otros sabios. Cuando Thepserin sugirió que se castrara al gato para que no fuera vago, Mongkut soltó una estruendosa carcajada y le replicó,"Te gustaría que me caparan a mí? Yo no le hago a nadie lo que no quiero que me hagan a mí."
Recluidas en el palacio, Mongkut quiso evitar que los cuerpos y mentes ociosas de sus mujeres fueran taller del diablo, y las puso a estudiar. Comenzó con clases de inglés impartidas por las esposas inglesas de misioneros, pero cuando estas seudopudibundas damas intentaron enseñarle religión y gazmoñería a las mujeres, Mongkut le pidió al cónsul inglés en Singapore que buscaran a una institutriz que no llegara con complejo de evangelizadora. De esta forma Anna Leonowens, una joven viuda que ya era madre, se hizo cargo de enseñar a las mujeres del harén y a los hijos de Mongkut. Ella arribó a Bangkok en 1862. De las experiencias de Anna en el harén de Mongkut habrían de salir dos libros escritos por Anna, quien al parecer llegó a sentir una galopante infatuación por el guapo y erudito rey. Si Anna y el rey se fueron al lecho o no hasta la vez no ha podido ser comprobado, pero la realidad es que la huella de las enseñanzas progresistas de la maestra pudieron apreciarse en la forma de conducirse como rey de Chulalongkorn, el principito que luego fue monarca tras la muerte del hermoso Mongkut.
En 1868 el rey Mongkut impresionó a astrónomos y al vulgo logrando predecir con mucha exactitud un eclipse solar. Desafortunadamente Mongkut y su hijo Chulalongkorn-quien estaba ya quinceañero- observaron el eclipse desde una zona pantanosa infectada de zancudos, y ambos cayeron ante un brusco ataque de malaria. Mongkut al sentir que se moría llamó a sus asesores a su lecho de muerte para instruirlos en cómo conducir el reino tras su muerte. Declaró heredero a Chulalongkorn( hijo mayor suyo y de la reina Thepserin)y falleció precisamente el día de su cumpleaños. Chulalongkorn, quien siempre fue el favorito de su papá, quedó hecho un mar de llanto pero resuelto a ser tan buen rey como su padre. Anna Leonowens estaba ausente de Siam cuando se dio la muerte de Mongkut, y envió una carta de condolencias. Chulalongkorn respondió a la carta de su ex maestra, pero no le renovó el contrato para seguir. Anna Leonowens entonces se dedicó a escribir, haciéndose famosa y adinerada contando las interioridades de la corte de Siam.El primer ministro de Siam sirvió de regente para Chulalongkorn hasta que éste cumplió los 20 años.Apenas se libró del regente, Chulalongkorn pasó a emitir reforma tras reforma, y con el correr del tiempo abolió la esclavitud, dio salud y educación a su pueblo y fue un genuino revolucionario benévolo con corona.