Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

lunes, 7 de enero de 2008

Mejor emperatriz que cualquier machito


DE COMUN CONCUBINA A EMPERATRIZ: WU CHAO
Cecilia Ruiz de Ríos

Resulta increíble que algunas de las figuras políticas de mayor envergadura de la historia comenzaron desde muy abajo, particularmente en el caso de mujeres altamente pensantes y útiles para la humanidad. Ese fue el caso de una de las emperatrices chinas, quien habiendo nacido como hija indeseada a mediados de diciembre del año 624 de la era cristiana en el seno de una familia que gozaba de ciertas comodidades, pasó a ser una vigorosa mandamás.
Es harto sabido que en los países orientales, particularmente en la China, el nacimiento de un varoncito es altamente preferible a que venga al mundo una hembra. El padre de Wu Chao regañó a su esposa por haber tenido "otra pusilánime niña" más(en aquel entonces ni los sagaces chinos sabían que es el espermatozoide del hombre quien determina si el bebé será varón o mujer). Wu Chao sin embargo, no resultó ser nada pusilánime. Rebosante de salud y energía, la niña solía arrimarse tras una cortina cuando sus hermanos varones recibían el teacher a domicilio, y así pudo aprender a leer y escribir en una época en que no era necesario alfabetizar a las mujeres.
A los 14 años de edad, Wu Chao se había convertido en una esbelta chavala con cabellos sedosos y una figura de reina de belleza. Viendo su padre lo hermosa que estaba, se la vendió al emperador de turno para que le dieran buen uso como concubina de 5ta. categoría del monarca. El viejo emperador hizo lo poco que pudo, y cuando murió el viejito, el heredero al trono se dio a la tarea de sacarla del convento donde fue destinada tras la muerte del soberano. El heredero al trono estaba profundamente enamorado de la ex concubina de su papá, pero dado que ya contaba con una esposa oficial y una concubina principal, el enamorado muchacho tuvo que conformarse con convertirla en su concubina de segundo grado de prioridad. Los amores alborotados entre el emperador y su segunda concubina pronto dieron fruto, y Wu Chao dio a luz a un robusto varón. El hecho de que la esposa del emperador fueran más machorra que una mula hizo que se fraguaran intrigas. La esposa del emperador, aprovechando que la concubina principal también tenía un hijo varón y albergaba esperanzas de que este niño fuera heredero, conspiró con su "comadre" para hacerle la vida invivible a Wu Chao.
We Chao, hecha un dechado de sensualidad y dulzura, logró no solo ponerse a buen recaudo de estas dos hembras celosas, sino que tomando el sello de su regio consorte, hizo que echaran presas a la esposa y primera concubina. Una vez tras las rejas, la dos mujeres no esperaron mucho antes que fueran misteriosamente asesinadas. Mientras tanto, Wu Chao seguía ejerciendo sus encantos sobre el emperador, quien estaba completamente embobado por ella como si le hubieran dado una tonelada de filtros de amor.
A los 31 años, Wu Chao había logrado ser nombrada primer consorte de su marido y por ende emperatriz conjunta. Usando sus astucias y con más coimas que algunos de los funcionarios del gobierno actual, Wu Chao logró sacarse del pelo al hijo de su difunta rival enviándolo lejos como embajador.
Wu Chao aprovechó que su consorte era mentalmente muy inferior a ella para seguirse adjudicando mayores cuotas de poder. Lo mejor fue cuando en el año 660, el marido de Wu Chao sufrió una embolia que lo dejó paralizado. Convertido en algo similar a un vegetal enjoyado, el emperador tuvo que concederle a Wu Chao los poderes absolutos del trono mientras él se resignaba a comerse su mogo de vegetales de manos de un eunuco.
Wu Chao comenzaría entonces un reinado de 45 años en el cual, siendo la mandamás de hecho de la China, se quitó de en medio a cualquiera que tan solo la mirara con malos ojos. Las ejecuciones de sus enemigos y el exilio de otros miembros de la familia real eran cosa cotidiana.
Sin embargo, Wu Chao no fue solamente una cruel sátrapa.
Siendo altamente erudita y aficionada a la lectura, Wu Chao se preocupó por elevar el nivel académico de los servidores públicos y todos los involucrados en el aparataje estatal. Fue también patrona de la literatura y el saber, otorgando pensiones fijas a filósofos, científicos, pensadores y poetas en general. Introdujo un concepto increíble para aquellos tiempos: la libertad completa de cultos, anticipándose por casi mil años al famoso Edicto de Nantes que firmara Enrique IV de Francia en 1598 para garantizar que cada quien profesara su religión a como le diera la gana.
Wu Chao además estiró las fronteras de la China de entonces, dado que logró anexionarse tras una aparatosa conquista lo que hoy es Corea.
Al morirse el emperador en 663, Wu Chao se pasó los siguientes 7 años en una lucha compleja de tramas políticas antes de lograr verse coronada como emperatriz por derecho propio. Una vez proclamada mandamás oficial, subió al trono como Emperador Hau Huang-Ti.
Una vez montada en el trono chino, Wu Chao incrementó su patronato de las artes, literatura y ciencia. Siendo de religión budista, construyó varios templos y fundó varios hospitales donde los enfermos eran cuidados por los mejores galenos y monjes budistas. Abrió puestos de salud populares, se garantizó que los enfermos mentales fueran respetados y bien cuidados a través de una red de hospitales estatales y promovió a los mejores médicos de la época. Wu Chao también le quitó cuotas de poder a las viejas familias de la oligarquía, las mujeres gozaron de oportunidades nunca antes vistas durante los 50 años de reinado de Wu Chao y hubo oportunidad para que muchos niños por fin fueran a las escuelas.
El mandato de Wu Chao fue tan efectivo que la suprema dinastía Tang se benefició de sus reformas.
Wu Chao murió en el año 705 a los 81 años cuando la diabetes comenzó a hacer estragos en su organismo. Terca como siempre, prefirió morir antes que le amputaran una pierna. Hoy en día, Wu Chao es reconocida como una monarca progresista, visionaria y que siempre se preocupó por la salud y la culturización de su pueblo...a pesar de que no faltan quienes busquen manchar su nombre recordando que entró al palacio real por la puerta de atrás como una asustada concubina de última categoría.



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