Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

jueves, 24 de enero de 2008

siempre se cocinaron habas


Las aberraciones más pavorosas de la Historia
Cecilia Ruiz de Ríos

Muchas veces he escuchado el comentario ácido en cuanto a "las aberraciones y chanchadales que comete la gente de baja estofa", queriendo tildar a cualquier proletario de ser una versión en caites del Marqués de Sade combinado con Elizabeth Báthory.En realidad, algunos de los perversos más célebres de la historia han nacido en cuna de seda con una cucharita de oro en la boquita, y saber cuántos años de historia hidalga en el escudo familiar.
La leyenda de los vampiros recae sobre dos personajes de los países balcánicos: el príncipe Vlad Tepes(léase "El Empalador")Drácula, voivode de Valaquia y Transilvania, y la hermosísima pero corrupta condesa Elizabeth Báthory, pariente del famoso rey de Polonia Esteban Báthory. Vlad era guapo, linajudo y no tan mal muchacho. Era patriota a morir, no quería ver su terruño invadido por los otomanos, y valoraba la honestidad por encima de todas las cosas, algo que es ejemplar para un gobernante. Sin embargo, su crueldad se hizo legendaria al hacer empalar a sus enemigos, acabar con los mendigos e indigentes quemándolos tras un banquete, y por lo que hizo con dos de sus amantes. Sara era una bella judía con líbido debordante, y cuando la pescó haciéndole ojos de plato de almíbar a los mozos de los establos, le sacó los ojos para que no anduviera de pizpireta.A otra amante suya, quien por cierto le idolatraba, le fue peor. En una noche en que Vlad andaba algo alicaído, la enamorada mujer quiso levantarle el ánimo y le dijo que estaba encinta. Al pasar el tiempo y ver que la barriga no crecía, Vlad hizo examinar a su amante. Cuando se descubrió que no estaba preñada, la hizo pagar por su bien intencionada mentira. La hizo abrir en canal desde las menudencias hasta el cuello, y expuso el grotesco cadáver al público para que la gente supiera lo que pasaba si se le mentía a Drácula. Tomando como base estas crueldades, el oportunista irlandés Bram Stoker tomó a Drácula como modelo para su famosa novela, y le añadió que se bebía la sangre de otros y se transformaba el lobo, niebla, vampiro y hasta araña peluda.
La que sí se tomaba la sangre del prójimo era la Condesa Elizabeth Báthory, una de las mujeres más bellas que ha dado Hungría. El ser de sangre azul no le impidió que se bebiera la sangre perfectamente roja de más de 600 vírgenes campesinas,a las que manoseaba y torturaba previamente.Fue condenada solamente tras haberse tomado la sangre de dos chicas de buena familia.
Francisco Alphonso Donaciano, Marqués de Sade, provenía de una familia de muy alta estofa del sur de Francia. Chele, chaparrito y sexy, odiaba a la iglesia y a las mujeres virtuosas. Hoy en día la sicología utiliza su nombre para designar a la gente que le encanta infligir dolor a otros, o sea sádico. Pues el Marqués de Sade no solo escribió textos como Justine, Juliette, Filosofía en el Tocador o los 120 Días de Sodoma, obras que ponen los pelos de punta a cualquier puritano, sino que fue un libertino de armas tomar, llegando a practicar la masturbación(usando objetos sacros), sodomía, flagelación, bestialismo, voyeurismo, orgías, exhibicionismo y el fetichismo entre otras prácticas sexuales.
A la hora de las aberraciones, nadie le ganaba al sultán otomano Ibrahim el Desquiciado. Le encantaba no solo enamorar a mujeres ajenas, sino que su harén era la víctima de toda una serie de experimentos sexuales. En una ocasión, pescó una rabieta tan grande que hizo que su verdugo encostalara y ahogara en las aguas del Bósforo a más de 200 féminas de su harén. La gran favorita de Ibrahim era una obesa armenia a quien hizo llamar Sechir Para, o Cubo de Azúcar. En una ocasión, Ibrahim había visto los genitales de una vaca preñada, y le comentó a sus esclavos que deseaba encontrar una mujer que tuviera proporciones iguales. Una larga búsqueda se dio hasta que hallaron a la mujer armenia que se llamaría Sechir Para. Una vez en poder del sultán, Sechir Para pasó a ser su favorita absoluta, y el infatuado Ibrahím pasaba horas enteras encerrado con su gordiflona en la tarea de estar observando las menudencias de la dama en cuestión. Todo este alboroto tocó su fin cuando la madre de Ibrahim, preocupada por lo osesión monstruosa de su hijo, hizo envenenar a Sechir Para.
El poeta inglés George Gordon, Lord Byron, reunía en su persona una belleza física poco usual, un título nobiliario, genialidad para las letras y una amoralidad total. Este ícono del romanticismo no solo tuvo abundantes aventuras sexuales con mujeres casadas y hasta mancebos, sino que también cometió incesto con su propia hermana, llegando a engendrar con ella a su hija Medora. Byron coleccionaba pelo de sus amantes, pero no precisamente el de la cabeza.
En cuanto a infatuaciones peligrosas, pocas fueron de la dimensión de la del rey portugués Pedro I El Cruel por su segunda mujer, Inés Pirez de Castro. Inés había nacido en España en una fmilia de sangre muy azul, y gracias a sus buenas referencias acabó de dama de compañía de su prima, la princesa Constancia Manuel, cuando a ésta la casaron con Pedro de Portugal en 1340. El amor de Pedro por la dama de compañía de su mujer era un secreto a gritos, y apenas murió la pobre Constancia al parir al segundo varón en 1345, Inés pasó a ocupar el lugar de su fenecida prima, primero como amante y luego como esposa secreta en 1354. Pedro solía bañar a su adorada Inés y perfumarle los pechos con almizcle, y ni el nacimiento de 4 niños le restaron belleza a Inés, quien traía loco a su Pedro. En 1355 Inés fue cruelmente asesinada delante de sus hijitos por sicarios enviados por su propio suegro-el rey Alfonso IV de Portugal, padre de Pedro. Pedro, convertido en un iracundo viudo, le armó revuelta asu padre y al morir éste en 1357, Pedro tomó el trono como Pedro I. A la hora de la coronación, Pedro I mostró hasta donde llegaba su infatuación con Inés. Hizo que exhumaran su cadáver, la vistió con ropajes reales y le colocó una corona, obligando a sus nobles y clérigos a que besaran en anillo colocado en la esquelética mano del cadáver de Inés, jurando lealtad al rey y la reina. Antes de devolver los macabros restos de Inés a su cripta, Pedro se quedó un rato solo con el cadáver y juran las malas lenguas con la mía a la cabeza que le pegó la última palpadita a Inés. Cuando Pedro I pateó la cubeta, con el nombre de Inés en sus labios, en 1367, sus restos fueron a dar la lado de los de su amada Inés en el Monasterio de Alcobaca.

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