Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

martes, 29 de enero de 2008

el sublime sotanudo del pelo de fuego


TOÑITO,EL IDOLATRADO CURA ROJO
Cecilia Ruiz de Ríos
Mi primer encuentro con Antonio Vivaldi, llamado El Cura Rojo por su melena cobriza, data de 1962, cuando mi madre decidió aquietar a la rolliza bebé que apenas comenzaba a caminar (que era yo) y a mi traviesa gata abisinia Torta poniéndonos Las Cuatro Estaciones en el tocadisco de la sala. Acto seguido, la felina y yo nos sentamos a escuchar la mágica música y a soltar baldes de baba. Orfeo anota dos melodiosos goles contra las bestias.El flechazo con el compositor veneciano fue fulminante y eterno, y hasta la vez no hay calambre menstrual, fiebre de malaria, dolor de parto o sencillo mal genio que mi Toño no me logre curar como con la mano de Papachú.
Según las estadísticas de mortalidad infantil del siglo XVII, Antonio Vivaldi, se debió de haber muerto chiquito. Hijo de un barbero veneciano que era adicto al violín, se cita su fecha de nacimiento como el 4 de marzo o el 15 de junio de 1678, pero se cree que fue bautizado casi de inmediato que salió del vientre materno- prematuro.pálido y enfermizo- porque no daban muchas esperanzas que sobreviviera. Juan Bautista Vivaldi, a pesar de ser un humilde barbero, tenía amistades muy linajudas dado que tocaba en la orquesta de la Basílica de San Marcos. Estos amigos habría de ayudarle con la educación musical del muchacho. El asma que habría de padecer Antonio toda su vida no le impidió dedicarse desde muy chiquito al violín, y su padre al darse cuenta que tenía un genio entre manos, se ocupó de prepararlo muy bien. Ya siendo un chavalo de 10 años, Antonio solía tocar al lado de su padre en la orquesta. Siendo adolescente, componía algunas piezas de música eclesiástica, y sus padres estimaron conveniente que se metiera a estudiar para sacerdote. En 1693 entró a un seminario y el 23 de marzo de 1703 fue ordenado sacerdote.
El llevar la sotana no le impidió seguir admirando a las mujeres, y en Venecia abundan leyendas sobre sus correrías de joven y los suspiros que su rostro de ángel y cabellos rojos suscitaban en las hembras de la especie. Fue apodado Il Prete Rosso, El Cura Rojo. En una ocasión, la inspiración le bajó en medio de una misa y salió como loco en medio de un Kyrie para buscar pluma y papel pautado. Este arranque le irritó mucho a sus superiores, quienes le prohibieron que oficiara misa. Sin embargo, Antonio no echó de menos el púlpito y se fue a dar clases de música a las niñas huérfanas del Ospedale della Pietá, un hospicio que luego se convirtió en conservatorio gracias a la pujanza del pelirrojo Antonio. Entre las chicas estaba una ágil trompetista llamada Cecilia, y la muchacha se decidió a pescar al maestro, lográndolo varios años después. Antonio llegó a casarse con Cecilia mucho después que ésta abandonó el Ospedale, le tuvo dos hijas y hasta le aguantó infidelidades. En 1708 las chicas de Antonio fueron aplaudidas por el rey de Dinamarca y Noruega, y fue mucha la admiración que el monarca manifestó por el músico. Antonio por su parte dedicó un juego de sonatas para violín al soberano.
En 1709 Antonio se vio despedido del Ospedale, y se cree que fue porque se filtró algo sobre sus amores con Cecilia. Pero trabajo no le faltó a Antonio y en 1711 se hizo famoso a nivel de Europa por su nueva obra El estro Armonico. Antonio en sus composiciones perfeccionó el modelo del concerto grosso ideado por su compatriota Arcangelo Corelli. En 1711 los directores del Ospedale se dieron cuenta de lo estúpidos que fueron al despedir a Antonio y lo recontrataron. Pero en 1718 comenzó a trabajar con el Príncipe Felipe de Hesse-Darmstadt en Mantua, y ahí conoció a la cantatriz Anna Giraud, con quien iba a protagonizar un escandaloso affaire que hizo que Cecilia lo corriera de la casa. La leyenda afirma que en una ocasión Anna y Cecilia se trenzaron a golpes disputándose el amor del compositor. A estas alturas, algunos afirman que el bello Antonio ya había colgado la sotana, pero otros juran hasta con los dedos de los pies que seguía usándola para protegerse de las féminas atrevidas. En 1723 Antonio fue a conquistar Roma, y entre sus admiradores más fervientes estaba el papa de turno. En 1725 publica Las Cuatro Estaciones, obra que hasta la vez está considerada como piedra angular de la música orquestal de todos los tiempos. En 1728 conoció al emperador austríaco Carlos VI, quien se convirtió en uno de sus fans. En 1729 Antonio acabó su affaire con Anna, volvió con Cecilia y según muchos finalmente se casó con ella para poder viajar a Viena en paz con su familia. Dos años después de su regreso en 1733 a Venecia, Antonio regresó al Ospedale de la Pietá, donde firmó un contrato un 5 de agosto. Pero en 1737 un odioso arzobispo llamado Tomás Ruffo le prohibió a Antonio entrar a la ciudad de Ferrara en un 16 de noviembre, cuando el compositor debía dirigir una de sus óperas. Ruffo lo llamó "hombre de asqueroso pasado y costumbres licenciosas, amante de la prostituta Anna Giraud" junto con toda suerte de epítetos desde impío hasta zanganete. En 1740 Antonio ya no aguantó más humillaciones y gazmoñerías y se fue de vuelta para Viena, renunciando al Ospedale. En Viena habría de pasar toda suerte de vicisitudes con su familia, dado que su protector Carlos VI(quien hasta lo había condecorado como caballero y le había regalado joyas) había muerto en octubre de 1740.Se cree que Antonio Vivaldi murió un 28 de julio de 1741 a causa de una peritonitis cuando se le reventó el apéndice. El Cura Rojo fue sepultado en una fosa para pobres, y su música hubiera permanecido olvidado si no hubiera sido por las transcripciones que hizo de varias obras suyas ese genial organista y compositor barroco alemán Juan Sebastián Bach. En 1926 en un monasterio italiano se descubrieron un montón de obras de Antonio, y cuatro años más tarde otro costal de preciados manuscritos salieron a luz. En 1939 se hizo el primer festival de su música, y en 1950 se grabó por primea vez su obra cumbre Las Cuatro Estaciones. En 1938 se encontró en Viena un registro de entierros en el cual se plasmó la sepultura de Antonio Vivaldi.
Sin embargo, Antonio Vivaldi a través del tiempo sigue suscitando la misma admiración que cuando andaba vivo y coleando, y mi obsesión con su figura y su música persiste a tal grado que el año pasado hice el cuento de terror Il Prete Rosso basándome en su vida y obra. Era lo menos que podía hacer para agradecer los incontables momentos de exquisitez que su música me ha obsequiado.

el Tarzàn màs sabroso de la historia



JOHNNY WEISSMULLER:EL TARZAN MAS EXQUISITO DE TODOS
Cecilia Ruiz de Ríos

Hace poco, una oyente del INJUDE llamó a mi programa Tiempo de Historia que se transmite cotidianamente por Radio Tiempo a las 8 a.m. para pedirme que hablara de los atletas más célebres de la historia, dado que era gran admiradora del inolvidable Jungle Jim y Tarzán a como lo personificó el bellísimo Johnny Weissmuller. Generaciones de mujeres han suspirado con sus cintas(incluida mi abuela, quien lo catalogaba como "obscenamente simpático.") Aunque hayan otras versiones del hombre mono creado por Edgard Rice Burroughs, entre ellos el espantoso Miles O´Keefe, para muchos la esencia del Tarzán siempre tendrá el cabello leonado y la figura apolínea del inolvidable nadador de origen europeo Johnny Weissmuller.
Curiosamente, Johnny al nacer a las 6:30 a.m. en 1904 en un pueblecito en Rumania, hijo de húngaros que posteriormente emigrarían a los Estados Unidos, no prometía ser gran cosa.Una vez en Estados Unidos, su papá se hizo cargo de una cervecería y miraba con profunda preocupación que su John era espantosamente enclenque, no salía de un resfriado cuando ya estaba con otra gripe.La anemia lo atacaba dándole tez marmórea, y cuando el cipote llegó a los once años, el afligido papá lo llevó a un médico. Johnny era alérgico al ejercicio y gustaba comer solo chucherías. El médico, viendo que el muchacho le hacía asco a correr, le recetó natación. Comenzó su aprendizaje con algo de desgano, pero fue mejorando cada día. Su cuerpo, hasta entonces de lagartija desnutrida y verdosa, se fue rellenando de musculatura y el primer rubor apareció en el rostro antes pálido del muchacho. Llegó a ostentar la envidiable estatura de 6 pies y tres pulgadas. Su peso se estabilizó en 190 libras de pura fibra. Ya siendo todo un pez en el agua, se dijo que podía retar al legendario nadador hawaiiano Duke Kahanamoku. Posteriormente, Johnny habría de nadar ante el famoso isleño y éste habría de presenciar cómo el muchacho rompía varios de sus récords. Ya era material olímpico.
Siendo campeón nacional en 1924, lo más lógico era que lo mandaran a los juegos olímpicos de 1924. Ahí estaba destinado a ganar medallas áureas en los eventos de 100 metros y 400 metros, ganando más oro en 1928 cuando conservó su status ganando en los 400 metros. En total, Johnny Weismuller ganó cinco medallas de oro en los juegos olímpicos de 1924 y 1928, tuvo 67 títulos mundiales en diversas competencias, fue el dueño de 65 títulos a nivel estadounidense y se ganó la idolatría de todos. Tanta destreza combinada con un rostro lindo y sex-appeal para regalar no podían pasar desapercibidos ante la máquina de sueños de Hollywood, y en 1929 Johnny pasó a la pantalla gigante con la cinta Glorificando a la Chica Norteamericana. Su rol era de un Adonis ataviado solo con hoja de parra, y las cejas se alzaron escandalizadas. Tras el exito de la cinta, Luis B. Mayer a través de Irving Thalberg le echó el ojo a dos historias de Edgard Rice Burroughs sobre Tarzan, el hombre mono. Cyril Hume, al observar a Johnny nadando en la piscina del hotel, opinó que sería el Tarzán idóneo. Weissmuller tenía un contrato estrujante con BVD para promocionar calzoncillos y trajes de baño. La Metro Goldwyn Mayer logró que lo soltaran del contrato prometiendo que muchas de las estrellas del estudio posarían en los mismos trajes de baño. Los estudios soltaron una campaña publicitaria en la cual promocionaban a Johnny como " el único hombre en Hollywood que es natural y que puede actuar sin ropa." En 1932 salió la primera cinta de Tarzán, llamada Tarzán el Hombre Mono y esta película fue rotundo éxito taquillero. Para entonces Johnny ya estaba casado con Bobbe Arnst, y el estudio le pagó a su esposa 10 mil dólares para que se divorciara de él y lo dejara libre, ya que las mujeres lo asediaban hasta cuando iba al baño. En 1942 la Metro Goldwyn Mayer agotó sus films de Tarzán, pero Johnny fue contratado por RKO para ser nuevamente el hombre mono en seis nuevas aventuras fílmicas. Después de eso, Johnny fue contratado por Columbia para hacer 16 películas de Jungle Jim(Jim de la Selva), un personaje que fue tan bien acogido como Tarzán. Johnny finalmente pudo retirarse a sus negocios privados en Fort Lauderdale, Florida.
Johnny Weismuller fue creador de una leyenda inmortal como Tarzán. Cuando debía llenar su documentación para participar en los juegos olímpicos de 1924, debió falsificar una partida de nacimiento que lo colocaba como nacido en Windber, Pennsylvania el 2 de junio de 1904. Dado que era rumano de nacimiento y no fue admitido como ciudadano gringo hasta en la década de los 20, Johnny no hubiera podido participar como miembro del equipo olímpico norteamericano si no hubiera recurrido a esta engañifa. Johnny poseía el don de la empatía, mediante el cual el humano se comunica a las maravillas con los animales. Pues en una ocasión en que visitaba un zoo, Johnny ocasionó tanto revuelo en la jaula de los changos que tuvieron que sacar a uno de ellos para que lo chineara el legendario Tarzán. Cuando Johnny devolvió a la peluda criaturita a su jaula, ésta no quería desprenderse de él. El atractivo de Johnny no solo ejercía fascinación sobre los animales. Las hembras de la especie enloquecían por él, y estuvo casado en 6 ocasiones, además de protagonizar affaires con estrellas como Joan Crawford y aventuras hasta con la legendaria novelista hindú Kamala Napurdalah, quien le robó un calzoncillo amarillo como trofeo de la única noche de amor que pasaron juntos en California. Las esposas de Johnny fueron Bobbe Arnst(1931 a 1932), la mejicana Lupe Vélez(1933 a 1939,acabando en ruidoso divorcio), Beryl Scott(1940 a 1948, con quien tuvo tres hijos), Camila Luisa(cuyo certificado de boda nunca apareció), Ailene Gates (1948-1962) y María Block, quien estuvo a su lado hasta que murió un 20 de enero de 1984. Su matrimonio con la azteca Lupe Vélez fue particularmente tormentoso, ya que Lupe lo celaba hasta con el aire que respiraba Johnny, y en varias ocasiones lo llegó a agredir físicamente. Varias veces el astro debió presentarse al estudio con mordeduras, golpes y arañazos que eran cortesía de su demoníaca esposa, pero nunca se atrevió a levantar una mano en contra de Lupe. Se cuenta que Lupe una vez lo quiso lanzar del balcón de una lujosa suite de hotel, y los daños sicológicos infligidos por esta temperamental mujer casi llevan al pobre Johnny a la locura. Ya siendo célebre como Tarzán, Johnny visitó Cuba cuando Fidel Castro recién había derrocado al régimen de Batista cuando se le ocurrió jugar golf. Unos tipos malencarados que eran de los militares de Castro acecharon para llevarse a Johnny, pero éste los desarmó emitiendo el famoso alarido de Tarzán. El mal momento de desconfianza fue olvidado y Johnny fue llevado hasta donde pudo jugar golf en paz.

no todas somos ogresas



Las madrastras más recordadas de la historia
Cecilia Ruiz de Ríos

Uno de los roles más difíciles para las mujeres es indudablemente el de madrastra, y aunque generalmente a las "madres postizas" nos ponen como la villana de la novela, han habido unas cuantas que han desempeñado el papel de madre con excelencia.Hoy día de la Madre vamos a recordar a algunas "mamas de crianza", porque madre no es solo la que pare sino la que cría.
Entre las madrastras más recordadas de la historia francesa está Agnés de Meran, tercera mujer del rey Felipe Augusto. A ella le tocó criar vástago ajeno, y lo hizo sin distinción de los propios que finalmente tuvo ella con su soberano, quien la amaba con tanta ternura y pasión que hasta desafió al papa de turno para conservarla a su lado. Antes de ella, la historia recuerda a la linda hermana del rey Felipe IV el Bello de Francia, Margarita, a quien le tocó casarse en segundas nupcias con el monarca inglés Eduardo I Pataslargas. A Margarita no solo le tocó "bailar con la loca" al soportarle el mal genio a este cruel soberano, sino que muchas veces impidió que éste matara de soberbias palizas a los hijos habidos por Eduardo con su primera esposa Leonor. Dado que Margarita era casi contemporánea de sus entenados, solían jugar juntos y hasta conspirar contra el cascarrabias vejete que era el rey.
Otra tierna madrastra fue la hermosísima Arjumand Banu, más conocida como Mumtaz Mahal, la adorada esposa del monarca mugalo Sha Jehan de la India. Cuando ella conoció a Sha Jehan era una linda adolescente, y él ya tenía esposa y dos hijos, pero eso no impidió que el enamorado hombre se casara con Arjumand en segundas nupcias. El hecho de parir más de una docena de hijos no hizo que Arjumand apartara a los dos vástagos que su marido tenía de la primera esposa, y ella los crió todos juntos sin discriminación. Quizás por eso, Sha Jehan se escapó de volver loco cuando ella murió de parto al traer al mundo al décimocuarto hijo, y él le hizo como monumento de amor el Taj Mahal, donde aún reposan el monarca y su adorada Arjumnd después de tantos siglos de muertos.
Si hubo madrastra que idolatró a su entenado fue la esposa de Piero Da Vinci, papá del fabuloso Leonardo considerado como el hombre más perfecto que ha nacido. Resulta que el notario Da Vinci había engendrado a Leo con una campesina rubia llamada Caterina, pero tuvo la buena idea de llevar al bebé a su esposa para criarlo en casa. Cuando la mujer de Piero posó sus ojos sobre Leo, se dio uno de los flechazos más rotundos de la historia porque para ella, nada llegó a ser poco en esfuerzo, inversión o mimo para el rubio muchacho. Leonardo posteriormente habría de recordar a su madrastra con mucho amor, agregando que solo gentilezas y buenos consejos recibió de ella.
El hecho de que el rey inglés Enrique VIII Tudor cambiara de mujer como quien se muda de ropa hizo que a varias de ellas les tocara ser madrastras de los hijos que iba coleccionando el monarca gordo en sus devaneos y matrimonios. Si bien Ana Bolena-mamá de Elizabeth I- le hacía mala cara a María, la hija habida por Enrique VIII con su primera mujer Catalina de Aragón, y Juana Seymour fue demasiado breve como tercera esposa para saber que tan buena madrastra hubiera sido(se murió poco después de parir al futuro Eduardo VI), Ana de Cléves y Catalina Howard fueron indiferentes hacia los chiquillos de Enrique. Catalina Parr, sexta y última consorte de Enrique VIII, ya había enviudado de dos esposos antes de casarse con el rey. Pero fue una de las madrastras más memorables de la historia. Reunió a los tres retoños de su marido bajo su tibio regazo, les cultivó mente y espíritu y les colmó de cariño. Reconcilió a Enrique con sus hijas, a quien en arrebatos de ira el obeso soberano había declarado bastardas.Incluso, tras la muerte del rey siguió albergando en su hogar a Elizabeth, a pesar de que ésta casi le roba a su cuarto esposo, Lord Seymour. Cuando Catalina Parr murió de parto, Elizabeth, la futura reina virgen, lloró a moco tendido por la mujer a quien consideró como una madre amorosa.
Pasando de virtual cantimplora sexual de las tropas rusas como meretriz que era a emperatriz por su matrimonio con Pedro I El Grande de Rusia, Martha Skavronskaya fue una mujer que quiso ganarse al hijo de su marido, el odioso Alexis. Ya bautizada en la fe ortodoxa esta ex prostituta tomó el nombre de la zarina Catalina I, e hizo de todo por que Alexis, el esmirriado y agrio hijo de Pedro con su primera esposa Eudoxia, se sintiera bien.Sin embargo el malcriado muchacho solo tuvo malas miradas, palabras soeces y desaires para responder a la dulzura de Catalina.Cuando Pedro acusó a su hijo de tramar contra él, Catalina le lloró para que no torturara a Alexis, pero Pedro de todas formas lo hizo ejecutar.
Isabel de Valois, hija de Catalina de Médicis y su esposo el rey Enrique II de Valois de Francia, fue otra madrastra que solo tuvo amor por su entenado, el tarado príncipe español Carlos, habido por Felipe II con su primera mujer María Manuela de Portugal. Cuando Isabel se casó con el cruel Felipe II de España en terceras nupcias, quiso llenar de mimos y atención a Carlitos, quien era un repulsivo adefesio a quien nadie quería tener cerca. Carlitos llegó a adorar a su madrastra, pero las malas lenguas afirmaron que la joven Isabel y su entenado se entendían en la cama, cosa imposible porque no hay pruebas que el monstrito Carlos hubiera podido copular ni que le hubieran puesto Viagra por enema.Cuando Carlos por fin murió misteriosamente(dicen que Felipe II envió a su hijo un pastel envenenado), el dolor de Isabel fue tan grande que su propio marido le prohibió que llorara y guardara luto por el muchacho.
Otra dulce madrastra fue la francesa Louise de Coligny, quien se casó en cuartas nupcias con el aguerrido y guapo Guillermo de Orange, mal llamado el Silencioso. Louise, hugonota francesa que había enviudado de un noble de apellido Teligny, fue la bendición de madre que precisaban los 10 hijos que el padre de la independencia holandesa había coleccionado en 3 matrimonios anteriores.Incluso cuando Guillermo fue asesinado y ella quedó con poco dinero en el monedero, Louise no abandonó a los hijos de su marido-quienes la adoraban- e hizo hasta lo imposible por mantener la familia unida.Incluso, ella ejerció influencia sobre su hijastro Maurits para que éste aceptara el tratado de paz con España y se detuvieran las masacres.
Abraham Lincoln, gran estadista norteamericano, tuvo la enorme suerte de contar con una buenísima madrastra cuando su mamá murió siendo él un chico de 9 añitos. Sara Bush Johnson era una viuda con tres hijos cuando se casó en segundas nupcias con el papá de Abe Lincoln. Era una mujer trabajadora, sensata y muy realista, y ella instó a Abe a que siguiera estudiando y nunca le tuviera miedo al trabajo. Lincoln posteriormente reconocería en público cuánto le debía a su madrastra por su beneficiosa influencia, sus constantes cuidados y la infaltable ternura y cariño que ella le proporcionó.
En el siglo XX, una de las mujeres más bellas del mundo se vio frustrada en su intento de tener hijos: la gran vedette negra Josephine Baker. Pero eso no impidió que esta diosa de ébano buscara satisfacción para sus fuertes instintos maternales, y se dio a la tarea de adoptar a once chiquillos de distintas razas para ser una de las madrastras más originales de la historia.

de tal palo tal astilla



MADRE Y CRÍA... IGUALMENTE FAMOSOS!
Cecilia Ruiz de Ríos
"Teacher, ¿te has fijado que generalmente una mujer genial, pare por lo menos un hijo famoso?" me comentó mi alumno prodigio coreano Jong Yun An, a quien por cierto he llegado a amar como hijo propio. A lo largo de la historia ha habido mujeres prominentes que con su ejemplo y tesón han logrado forjar hijos notables. Hoy que celebramos en Nicaragua a las madrecitas, veremos algunos de estos felices casos en que tanto la mami como el retoño han resultado ser incomparables.
En el imperio otomano, la historia de Roxelana, la rusita quien conquistó de una vez por todas el corazón del mejor sultán osmanlí Solimán el Magnífico, ya es leyenda. Voluntariosa, fuerte, astuta y muy bella, dos de sus hijos se destacaron en la historia de Turquía: Selim II y Mirhmah. Selim II cuando no estaba bebiendo vino hasta en canasta era un hombre en extremo erudita izquierda. Mirhmah, la única niña que tuvo Khurrem (el nombre en turco de Roxelana), fue una subyugante princesita quien acabó siendo una de las grandes diplomáticas y patronas de las artes del imperio otomano. Mirhmah hasta diseñaba edificios, y varios arquitectos se vieron favorecidos por sus ímpetus de constructora.
Otro set de madre e hija que se destacó fue el de Isabel de Portugal, esposa del rey Juan II de Castilla, y su hija Isabel la Católica. Cuando Isabel de Portugal se casó en segundas nupcias con el benévolo Juan, uso su atractivo sexual para intrigar en contra de Álvaro de Luna, el yunta inseparable de su marido. Isabel de Portugal logró que Álvaro de Luna no solo fuera apartado de Juan, sino que también sobre su conciencia cae el asesinato de Luna. Esta conspiratividad de Isabel de Portugal la heredó Isabel la Católica, quien como digna hija suya intrigó para arrebatarle el trono de Castilla a Juana la Beltraneja (su propia sobrina al ser hija de Enrique IV el Impotente, hermano mayor de Isabel la Católica).
Isabel la Católica tras su boda con Fernando de Aragón logró unificar España pero gracias a ella también llegó la Inquisición con sus torturas, el saqueo y expulsión de los judíos de España y el financiamiento de los viajes del piojoso Cristóbal Colón. Isabel de Portugal indudablemente que se lució como madre intrigante, haciendo que su propia hija tuviera las bases para superarla. Nandi fue una hermosísima mujer zulú que se destacó como guerrera. No es de extrañarse que de su portentoso vientre haya brotado nada menos que Shaka Zulu, el gran monarca quien al fin de cuentas unificó a la aguerrida nación zulú. Nandi fue la forjadora de la grandeza de este robusto negro quien además fue un gran poeta, compositor y genio militar.
La inglesa Mary Wollstonecraft fue una de las más destacadas feministas de todos los tiempos. De su casorio con el filósofo inglés tuvo a otra genial mujer: Mary Godwin, quien con su apellido de casada Shelley sería la creadora del género de terror tras haber escrito la novela Frankenstein cuando era apenas una adolescente. Mary Wollstonecraft no pudo ver el fruto de sus pujos alcanzar la gloria, dado que la Wollstonecraft murió de fiebres puerperales poco después de parir a su hija, pero es indudable que Mary Godwin Shelley heredó la insuperable sesera de su madre.
Jennie Jerome figura como una de las mujeres más bellas, fascinantes y eruditas de la época victoriana. Nacida en Nueva York, esta prodigiosa gringa se casó con el aristocrático Lord Randolph Churchill para producir dos varoncitos. Uno de estos niños se convirtió en el mejor estadista que ha dado Inglaterra: Sir Winston Churchill. Las inquietudes literarias, la afición por la pintura y el amor al trabajo fueron inculcados desde chico a Winston por su hermosa madre, quien fue la primera en instarlo a convertirse en corresponsal de guerra durante la guerra de los Bóers en Sudáfrica a fines del siglo XIX. Winston llegaría a ser más famoso que sus dos connotados progenitores para ser el hombre que salvó al imperio británico durante la II Guerra Mundial.
Suzanne Valadon fue una de las pintoras francesas más destacadas durante la parte final del siglo XIX. Vivió tormentosos amores con numerosos hombres, entre ellos el también pintor Henri Toulouse Lautrec, pero su influencia sobre su hijo Maurice Utrillo fue tanta que el joven no tuvo más alternativa que convertirse en uno de los pintores más notables de Francia. Algo similar pasó con la destacada activista social judía Rosa Cohen, quien anteponía el bien de la comunidad al suyo propio. Estas enseñanzas y su destacado ejemplo sirvieron para que su hija Itzhak Rabin fuera uno de los grandes políticos y militares del estado de Israel. Rosa le enseñó a su hijo con su propio ejemplo a nunca desmayar y salir siempre adelante, y Rabin siempre reconoció en público el valioso aporte de su progenitora.
Indira Gandhi, a su vez hija del independentista Jawaharlal Nehru, venía de una familia en la cual la política se comía en desayuno, almuerzo y cena. No es de extrañarse que llegando a ser ella primer ministro de su país, sus dos hijos habidos de su disfuncional matrimonio con Feroze Gandhi se encaminaran por la política. Rajiv, en particular, llegó más lejos que su hermano Sonjay, y llegó a ser primer ministro y figura destacada del movimiento de países no-alineados. Lástima que tanto su madre Indira como el mismo Rajiv acabaran asesinados violentamente. Sirimavo Bandanaraike llegó a primera ministro de Sri Lanka con lágrimas de viuda por su marido Solomón, quien fue asesinado. La bella Sirimavo también fue inspiración para que su hija se metiera en política y luego alcanzara a ser primera ministro de Sri Lanka, mostrando que no todas las presidentas crían nada más remilgadas y petulantes hijas.
El mejor ejemplo de madre e hijas destacadas fue el de la polaca Marie Curie. Marie primero ganó un Premio Nóbel en conjunto con su esposo Pedro, y tras enviudar, la codiciada presea cayó nuevamente en sus manos. Su hija Irene posteriormente ganó un Nóbel al lado de su cónyuge Federico Joliot, y la otra hija de Pedro y Marie Curie (Eva) se convirtió en gran escritora.

madre no solo la que pare


LAS MAMIS MAS DESNATURALIZADAS DE LA HISTORIA
Cecilia Ruiz de Ríos

"Con toda frialdad me dijo que tres veces me quiso abortar, luego me regaló a los dos años de edad porque le estorbaba, pero cuando me vio crecidita y con buen salario, decidió que yo era su hija adorada y me perseguía peor que la gestapo a los judíos."les uena familiar?Cuànto se puede sufrir a manos de una madre que nunca lo fue de hecho?Son los hijos cuentas de ahorro para la vejez?Muchas cèlebres figuras de la historia tuvieron madres tan desnaturalizadas que mas bien se les podría llamar desmadres, comenzando por la de Demi Moore a quien la sigue y averguenza en público su mommy exigiendo dinero sin recordar que cuando la bella actriz era niña, la azotaba sin piedad, o la de María Callas que la explotaba sin misericordia o la de Barbra Streisand que le quiso inculcar complejo de fea.
Muchas mujeres se han visto obligadas a parir cuando han carecido del instinto maternal más elemental. Helena Glinsky era una regordeta y lujuriosa chela rusa de muy buen abolengo, y si algo le estorbó tras la muerte de su esposo Basilio, fue su hijito Iván, a ser conocido como El Terrible o El Grozny. Helena prefería retozar con sus amantes que darle cariño a su retoño, fue regente del Grozny mientras éste estaba chiquito y tras 5 años de intrigas, mató al tío de Iván y ella misma murió envenenada. Iván nunca pudo recordarla con cariño y no era para menos. Otra cabeza coronada que habría de entrar al mundo con la patita izquierda fue la rubia y fea, pero muy erudita reina Cristina de Suecia. Cuando su madre, Ma. Eleanora de Brandeburgo(quien por cierto venía de una familia de tarados de cuidado), la parió, Cristina sufrió el primer rechazo de su vida. La reina de Suecia no quiso ni verla ni cargarla, gritando que se la quitaran de inmediato. Posteriormente la cruel esposa de Gustavo II Adolfo de Suecia habría de intentar el infanticidio en contra de su propia hija. Carlos VII de Francia, el monarca que subió al trono gracias a los esfuerzos de Juana de Arco pero que acabó sin mover un dedo por ella cuando la Doncella de Orléans cayó en manos inglesas, era hijo de otra mujer sádica y desnaturalizada, Ysabeau de Wittelsbach. Ysabeau había fabricado al pusilánime Carlos VII con su cuñado Luis y no con su esposo el rey galo Carlos VI, pero cuando se vio en aprietos Ysabeau, ya convertida en una nefasta vieja rechoncha, declaró en contra del futuro Carlos VII estigmatizándolo como bastardo, todo a cambio, a como diríamos hoy "por unos dólares más"(léase una pensión vitalicia para poder mantener sus vicios caros.)No sería la primera reina francesa que hablara mal de un hijo, pues la madre del rey Luis IX, canonizado posteriormente como santo católico, en varias ocasiones se rió de su retoño afirmando que estaba loco de atar. Una de las madres más odiosas de la historia es la progenitora del Gran Duque de Toscana Gian Gastone de Médici. Gian Gastone era el desafortunado producto del mal avenido matrimonio entre Cósimo III(1642-1723) y la alocada francesita Margarita Luisa de Orléans(1645-1721), quien había sido matrimoniada con el italiano contra su voluntad pues ella ya tenía un amante llamado Charles de Lorena. Cósimo odiaba hacer el amor, y no se llevaba a su mujer a la cama si no había un médico supervisando el acto, pero Margarita odiaba aún más el sexo, y en 1665 estuvo exiliada por negarle el cuerpo a su maridazo. Cuando estaba encinta de Gian Gastone, Margarita hizo repetidos intentos por abortarlo y hasta que quiso ponerse en ayuno para matar de hambre al embrión en su vientre. 4 años después de parir a Gian Gastone, regresó sola a Francia con una pensión vitalicia de su marido, y nunca más quiso saber de su hijo.No es de extrañarse que Gian Gastone llegara a ser un hombre desconfiado, sicótico y uno de los homosexuales más patéticos de la historia.
Irene, emperatriz de Bizancio que nació en 752 y murió en 802, pasa a la historia como modelo de madre-monstruo. Fue emperatriz de Oriente mientras su hijo Constantino VI fue menor de edad, pero le gustó tanto el taburete de monarca que cuando Constantino quiso gobernar, prefirió sacarle los ojos al pobre hombre. A esta mujer hasta el poderoso Carlomagno le tuvo miedo, sobre todo cuando Irene ofreció casarse con él. Irene batalló contra musulmanes y los iconoclastas, pero al final de cuentas el pueblo le pasó la cuenta y fue depuesta.Luis II de Baviera pasa a la historia como un rey homosexual culto, lindo y fascinante a quien le gustaba jugar a patrono de las artes. Era hijo de Maximiliano II de Baviera(1811-1864) y su odiosa esposa María de Prusia(1825-1889).María no era buena para la reproducción, y tras un aborto en 1843, logró parir un 25 de agosto de 1845 en Nymphemburg a quien la historia llamaría el Loco Luis. Cuando Luis tenía 8 meses de nacido, su nodriza murió de tifoidea, y María se negó a amamantarlo. Este sería apenas uno de los desprecios que María le haría a sus hijos. María rehúsaba a que Luis la tocara, o se le acercara mucho. Nunca lo besó, ni se ocupó de él.
Isabella de Angulema fue una reina inglesa que se portó como genuina enemiga de una de sus hijas. A Isabella la habían casado con el rey inglés Juan Sin Tierra después que ella tuvo amoríos en su chavalencia con un tal Hugo de Lusignan. Como segunda consorte del odiado Juan, se las pegó a diestra y siniestra al regio marido y tuvo numerosa descendencia. Cuando enviudó, quiso mangonear a su hijo(destinado a ser Enrique III) y para poder acercarse a su ex amante, tramó maquiavélicamente un compromiso entre su hijita Juana y el tal Lusignan. Juanita posteriormente habría de ver a su madre arrebatarle el novio y quedarse con el mandado. Catalina II de Rusia fue otra madre que odió a su hijo Pablo, concebido mediante una aventura extramatrimonial. Catalina II incluso estudió la posibilidad de desheredar a Pablo de la sucesión, y lo sacaba corriendo de sus aposentos pues la gran zarina de los numerosos amantes consideraba que Pablo era lo más despreciable del mundo.
La mami de Jean Le Rond D´Alembert, uno de los grandes enciclopedistas y geómetras de la historia, probaría ser una descarada y desalmada de cuidado.Claudia Alejandrina Guerin, Marquesa de Tencin, no solo fue escritora mediocre sino que una mujer de asquerosa promiscuidad. Huyó de un convento para coleccionar amantes en París, entre ellos al regente Felipe de Ortléans, Fontenelle, D´Argenson y finalmente Destouches, de quien tuvo a un niñito que dejó abandonado en 1717 en la puerta de la capilla de San Juan, cerca de Notre Dame. El bebecito fue adoptado por un humilde vidriero y su esposa, quienes se dedicaron a criarlo bien y darle esmerada educación. Cuando D´Alembert ya era famoso por ser de los enciclopedistas de Denis Diderot, la marquesa casquivana y descarada quiso que el sabio la acogiera como abnegada y adorada madre. D´Alembert la rechazó aparatosamente, afirmando que madre no es solo la que pare sino la que cría, y la vieja marquesa lo seguía por doquier haciéndole escenas bochornosas, exigiendo que la mantuviera(como si los hijos son inversiones o cuentas bancarias!) y dándole malos consejos para que llevara una vida tan licenciosa como la suya.
Y no podemos cerrar este artículo sin recordar que Rebecca Galloway, amante del gran líder indio norteamericano Tecumseh, destruyó al hijo de ambos provocándose un aborto cuando tenía 4 meses de preñez, así como la actrices Catherine Deneuve(quien solo parió dos hijos espurios y nada más), Joan Crawford y Marylin Monroe prefirieron abortar sus retoños antes que al nacer, les "estropearan la silueta" y les echaran por la borda una promisoria carrera de diosas del celuloide.

cuando se trata de parir por docena


LAS MADRES MAS FECUNDAS DE LA HISTORIA
Habiendo yo parido solamente una hija, Elizabeth (pero quien hace por 40), siempre me han maravillado aquellas mujeres que han sido como conejas paridoras. A través de la historia nos encontramos con féminas que no temieron a los rigores del parto ni al tedio de la crianza en epocas en que la educación y cuido de los hijos era casi potestad excusiva de la madre.

La reina francesa de extracción florentina Catalina de Médicis comenzó su vida de casada siendo menospreciada hasta por su marido francés Enrique II de Valois. Se burlaban de ella por fea, inmadura y sobre todo por ser considerada estéril. Sin embargo, reza la leyenda que una pócima hedionda y alaste que le confeccionó el médico, chef y vidente judío Miguel de Nostradamus le
puso fin a su infertilidad y comenzó a parir como coneja.

10 barrigas consecutivas aguantó Catalina, pero desgraciadamente la cantidad no estaba acompañada de la calidad. Sus hijos eran deformes, o enfermizos y entre ellos más de uno no estaba capacitado para reproducirse, a como sucedió con Francisco II (el primer esposo de María Estuardo reina de Escocia, y se rumora que nunca pudo consumar el matrimonio.) De sus restantes hijos, Enrique III y Carlos IX llegaron a reinar brevemente, y de sus hijas, Elisabeth fue casada con el feo Felipe II de España (de quien se dice que la mató) y Margot, quien fue bella pero era demasiado libidinosa y machorra, fue repudiada por ser estéril por el futuro Enrique IV de Francia. Catalina, intrigante y soberbia, desató matanzas como la ocurrida la Noche de San Bartolomé y fue recordada como una mujer de armas tomar cuando murió, pero apenas fue una madraza quien trató de proteger a sus hijos por sobre todas las cosas.

María Teresa de Habsburgo es hoy recordada como una mujer que supo forjar el reino de Austria. Casada con el Duque Francisco de Lorena, le tocó reinar en una época en que las mujeres eran vistas sólo como adorno. Fecunda a más no poder, María Teresa se pasaba buena parte de su vida en cinta, o pariendo, o cuidando muchachos. Tuvo diez hijos en total, y entre los más célebres de ellos estuvo el progresista José II (quien la sucedió en el trono) y la ambiciosa, odiosa y estrambótica María Antonieta, destinada a ser reina de Francia como consorte de Luis XVI.

María Teresa fue una mujer disciplinada, accesible y enérgica, aunque tolerante con los devaneos de su esposo y adoradora de los chiquillos. Su amor maternal se desbordaba ante cualquier inocente, y en una ocasión hasta se sacó un hermoso seno del corpiño para darle de mamar al hambriento bebé de una mendiga. En otra oportunidad, le metió buena nalgueada al díscolo niño rubio que era el futuro gran compositor Francisco José Haydn cuando éste se escapó de partir la cabeza al caerse de un arbol. MaríaTeresa, siempre tierna con los niños, chineó al compositor Wolfgang Amadeus Mozart cuando éste, siendo un niño prodigio que mantenía a su familia dando conciertos, se cayó y se raspó una rodilla después de un recital en el palacio.

Amna Estuardo, reina de Inglaterra, fue otra mujer cuya fecundidad dejó asombrado a muchos. La gorda y ordinaria reina se había casado con el príncipe Jorge de Dinamarca y apenas comenzaron la vida matrimonial, Anna comenzó a parir como coneja. El problema es que la calidad de los bebés producidos era pobrísima, cuando lograba superar los peligrosos meses iniciales de gestación. 12 de sus preñeces acabaron en abortos espontáneos, y de sus otros 6 vástagos, uno nació muerto y los otros 5 murieron muy tempranamente a causa de hidrocefalia. Al morir un 1o. de agosto, Anna Estuardo fue la última de su dinastía para ceder paso a la dinastía alemana de los Hanover. A pesar de sus ansias de ser una madre modelo y su amor por los niños, Anna había fracasado aparatosamente en sus 16 intentos de ser madre.

Carlota Sofía de Mecklenburgo-Strelitz era una muchacha de sangre azul pero sin mucha plata cuando llamó la atención del rey Jorge III de Inglaterra al enterarse éste que ella le había mandado una enérgica carta a nada menos que Federico el Grande de Prusia solicitando que acabara con las masacres de niños y civiles. La flacucha muchacha con boca de caimán fue solicitada como esposa de Jorge III. Casados en 1761, Carlota parió en 1762 al heredero, quien sería el patán, glotón, mujeriego e inepto Jorge IV. Jorge III, mojigato como él solo a pesar de haber sido algo picaflor de soltero, opinaba que las mujeres eran solo para parir y criar hijos, y mantuvo alejada de la política e intrigas palaciegas a Carlota, quien se ocupó de parir nada menos que 15 hijos en total.

La suerte de Carlota empeoró cuando a su regio marido se le "pelaron los cables". Mientras Jorge III estaba en garras de la locura, Carlota nada pudo hacer más que servir de enfermera, pues su carencia de experiencia en lides políticas la inutilizó para enfrentar las crisis ocasionadas por la pérdida de las colonias norteamericanas. Muerta en 1818, esta alemancita fea y flaca que hasta le tocó "bailar con el loco" se llevó a la tumba el récord como madraza prolífica de la realeza de sus tiempos.

No se podría cerrar este artículo sin mencionar a una gordita de ojos azules que fue la mujer que más tiempo estuvo sentada en el trono de Inglaterra: Victoria Alejandrina de Kent. La reina Victoria era chaparrita, con pecho de paloma y mal genio, y se casó enamoradísima de su pariente pobre Alberto de Saxe Coburgo. A pesar de que a ella se le atribuye aquel consejo dado a las mujeres casadas de "no moverse en la cama, cerrar los ojos y pensar en el país", Victoria sí se meneó abundantemente en su ardiente lecho con su amado Alberto, quien fue bueno para estabilizarla, ponerle 9 barrigas pero no para la corona matrimonial. Victoria tuvo 9 muchachos a los cuales no les aguantaba berrinches.

Así como nunca quiso que Alberto fuera más que Príncipe Consorte y engendrador plenipotenciario de herederos, Victoria nunca fue una madre arrumacadora y llegó a sentir celos del afecto que su marido le proporcionaba a los hijos. Afirmaba que el embarazo era "lo más horrendo y un atentado contra la decencia", pero cuando su galeno le aconsejó que no tuviera más hijos, protestó preguntando si ya no "habría de divertirse en el lecho.
" A la muerte de Alberto -acelerada por un disgusto de faldas que protagonizó el hijo de ambos, el futuro rey Eduardo VII- Victoria se hizo una viuda odiosa, puritana, hipócrita y mojigata que exigía pleitesía melosa de sus hijos. Lo que nunca pudo ser confirmado fue si efectivamente Victoria llegó a tenerle un hijo a su criado de confianza John Brown, un escocés alto y barbudo con quien solía sentarse a beber whisky, pero los rumores en torno a una affaire de vieja libidinosa de Victoria con su criado corrieron a tal punto que Eduardo VII llegó a exigirle que despidiera al tal sirviente

del molde de mami


LAS MADRES QUE FORMARON GENIOS Y MAJESTADES
Cecilia Ruiz de Ríos

A veces hay mujeres que se limitan a parir, y ahí termina la cosa. Otras madres, sin embargo, han sido la fuerza femenina que existe detrás de cada gran hombre o mujer, llegando a ser las forjadoras de grandes figuras de la historia.
Una de las grandes forjadoras de genio indudablemente fue una gringa llamada Nancy Elliot, quien montó en cólera cuando un desconsiderado profesor echó a su hijito Tomás de la escuela,afirmando que el chico era lerdo y poco menos que imbécil. Nancy Elliot se llevó a casa a terminar de educar a quien sería el inventor del fonógrafo, el bombillo incandescente y la silla eléctrica, convirtiéndose no solo en su teacher sino también en su mejor aliada y cómplice. De sus ahorros salió el primer laboratorio donde comenzara su carrera el "Mago de Menlo Park", y Tomás Alva Edison siempre pondría una expresión tierna y sonriente en su adusto rostro al evocar a la autora de sus días. Beatrice Ives, una bella sufragista, pacifista y pianista que fue la madre del genial actor y director Orson Welles, fue la responsable que su grueso muchachote saliera tan brillante. De su rebelde madre-quien en una ocasión estuvo presa por andar en alborotos en torno al voto femenino- Orson aprendería a tocar piano, a no tenerle miedo a nadie y a ser muy creativo.
"Ella brilla como la estrella matutina, solo que es más bella," dijo un extasiado joven inglés llamado Winston Churchill... contemplando a su bellísima y erudita madrecita, la gringa Jennie Jerome.La Jerome había sido matrimoniada por interés con el odioso y sifilítico Lord Randolph Churchill, con quien fue aparatosamente infeliz y de quien tendría a Winston y a Jack. Si bien durante la infancia Jennie observó el comportamiento normal de cualquier mami aristócrata(léase el de guardar la distancia de los retoños), cuando Winston fue creciendo descubrió que tenían mucho en común y se volvieron yuntas. Fue Jennie la que movió sus influencias para conseguirle trabajo como reportero a Winston, y posteriormente las influencias de Jennie le ayudaron mucho al joven en sus primeros pasitos políticos.
Muchos soberanos deben no solo la vida sino la corona a sus madres. Leonor de Aquitania, primero reina de Francia por su matrimonio con Luis VII el Santurrón y luego reina de Inglaterra por su boda pasional con Enrique II de Plantagenet, fue una mujer que se dedicó a preservarle el trono a sus hijos, llegando hasta a luchar contra su esposo por proteger a sus chicos. El favorito de Leonor siempre fue su bello pero amariposado hijo Ricardo Corazón de León, y la influencia de Leo como mami incluyó la escogencia de Berenguela de Navarra como la esposa de Ricardo. Mientras Ricardo se dedicó a ser rey "in absentia" de Inglaterra(porque andaba en las Cruzadas), Leo le resguardó el trono en casa como regente, evitando que su otro hijo-el odioso Juan Sin Tierra-se fuera arriba con el mandado. Cuando los alemanes capturaron a Ricardo y lo echaron preso en un castillo, pidiendo un enorme rescate, fue Leo quien anduvo de puerta en puerta colectando el dinero para poder sacar a su hijo de su cautiverio.
Nzingha, la preciosa reina amazona de Matamba(hoy Angola) no hubiera llegado al trono si su madre-quien fue reina también-no la hubiera adiestrado para poder cargar con la corona. Fue la madre de Nzingha quien la aconsejó que tomara clases de estrategia militar, y ella personalmente asistía a ver a su hija cumpliendo. Otra gran mujer africana es recordada como una gran forjadora de monarca: Nandi Zulu. Nandi concibió al formidable unificador de los zulúes, Shaka, fuera de matrimonio y luego pasó a ser la tercera y marginada esposa del padre del muchacho, llevando vida de privaciones en la infancia de Shaka. Cuando el hermosísimo negro por fin pudo sentarse en su trono, Nandi recibió su reconocimiento de su agradecido hijo, llevando el mismo título que él:Gran Elefanta(soberana). La palabra de Nandi era ley entre los zulúes, y siempre se dedicó a buscar el bienestar de su idolatrado hijo, así como el de su pueblo. Leonor de Arborea figura en la historia de la preciosa isla mediterránea de Cerdeña como una mujer valiente que venció a las huestes invasoras de los aragoneses, pero también como madre fue única. Fue la regente para mientras su hijito Federico llegó al trono, y como legisladora su nombre aún suena.Protegió a los pobres y a los animales, y el halcón Leonor lleva su nombre por el inmenso amor de esta mandamás hacia las criaturas aladas.
Algunas madrastras han llegado a ser verdaderas madres para sus entenados. Catalina Parr, la dulce y erudita mujer que fue la última esposa del monarca inglés Enrique VIII, fue quien recogió bajo su ala protectora a los 3 hijos que el rey había procreado con anteriores consortes. Recordemos que debido al constante cambio de faldas, Enrique se encontraba peleado tanto con su primogénita María(hija de Catalina de Aragón) como con Elizabeth(hija de Ana Bolena), y Eduardito(hijo de Juana Seymour) estaba bastante descuidado. Abraham Lincoln, el gran estadista gringo que emancipó a los esclavos en Estados Unidos, también tuvo una madrastra que le quiso mucho e influyó grandemente en su futuro. Abe había perdido a su madre estando muy niño, y la nueva mujer de su padre lo adoró como si ella misma lo hubiera traído al mundo.
María Leticia Ramolino nació en Ajaccio, Córcega, un 24 de agosto de 1750, y al casarse a los 14 años con Carlo Bonaparte, estaba destinada a ser la fundadora de una dinastía controversial. Entre sus trece hijos estaba el Pequeño Gran Corso, Napoleón Bonaparte,
a quien Leticia a menudo tuvo que nalguear por su carácter indomable. Aún cuando ya su famoso hijo estaba en la cima del poder, Leticia continuaba riñéndole cada vez que hacía desmanes.Leticia nunca permitió que la grandeza de su hijo le subiera el humo a la cabeza, y vivía modestamente, ahorrando cuanto su hijo le daba porque solía afirmar que "nada, ni lo más dorado, es para siempre."
María Teresa de Habsburgo fue una de las grandes emperatrices de Austria. Justa, equilibrada y sensata, tuvo un montón de hijos, entre ellos la arrogante y estúpida María Antonieta, futura reina de Francia. Ma. Teresa educó a sus hijos de forma estricta y con miras a que fueran buenos gobernantes. El gusto por los niños de esta emperatriz abarcó hasta a chicos ajenos,como José Haydn, a quien sopapeó por insolente cuando el compositor era un muchacho travieso, y en una ocasión al encontrarse a una mendiga cargando a un bebé famélico, se extricó del corpiño un sonrosado seno para paciguar el hambre del niño.

Cuando la enseñanza es...con mucho amor


Maestro - Alumno.... ¿Fórmula Explosiva?
Cecilia Ruiz de Ríos
Profe y alumno enamorado?...ni frito ni asado ha sido para mí una máxima en mis 22 años de docencia. Pero la realidad es que hoy, siendo día nacional del maestro en honor al valientísimo teacher Emmanuel Mongalo y Rubio que luchó contra los filibusteros, vamos a recordar a las explosivas combinaciones que se dieron entre maestros y alumnos célebres que se entendieron más allá del aula de clase.
Desde la antiguedad, la fascinación del pupilo por el maestro ha sido inevitable. Hypatia, considerada como una gran filósofa y matemático, figura como una de las leyendas de sabiduría y belleza de Alejandría, y combinando una sesera prodigiosa con unas piernas de campeonato, no es de extrañarse que varios de los pupilos de ella la idolatraran. Cyro, un joven persa de apenas 15 años, no solo perdió la cabeza por su profesora, sino que Hypatia, según reza la leyenda, acabó correspondiendo a sus piropos con bastante pasión. El hecho de que Cyro fuera noble y recientemente convertido al cristianismo quizás explica el por qué del odio que algunos dizque cristianos le tenían a la bella profesora, a tal punto que acabaron asesinándola violentamente tras una clase de matemáticas. Y según las malas lenguas de entonces y la mía en este siglo, Cyro se bebió una gran copa de veneno después de presenciar la atroz muerte de su maestra y amante.
Sócrates, uno de los grandes filósofos de la dorada Grecia, fue otro gran maestro que no dudó en convertir a algunos de sus alumnos en amantes. Sócrates, homosexual y apasionado, se vio involucrado en numerosos affaires con mozalbetes, por lo cual no es de asombrarse que haya tenido el fatídico final con su copita después de todo lo sucedido. Antonio Vivaldi pasa a la historia como el compositor y violinista veneciano que nos legó Las Cuatro Estaciones, obra cumbre del barroco. Vivaldi, un bellísimo italiano de pelo rojo y cara de angel, además fue el maestro del Ospedale della Pietá, una conservatorio donde se educaban niñas huérfanas.
Las chiquillas, entrenadas con benevolencia por el hermoso sacerdote que aún era Vivaldi, llegaron a formar una de las orquestas más aplaudidas de la historia.
Vivaldi, quien debajo de la sotana poseía una figura apolínea y una líbido muy saludable, acabó correspondiendo a los suspiros de la morena y adolescente Cecilia, su pupila estrella de la trompeta. Con el correr del tiempo, Vivaldi habría de colgar la sotana de padre de la iglesia para ser padre de familia, manufacturando dos preciosas niñas con su ex alumna.
Otro hermosísimo italiano habría de convertirse en amantísimo profesor: el multitalentoso y homosexual Leonardo da Vinci, considerado como uno de los genios más grandes de todos los tiempos. El rubio y dulce Leo entre sus aprendices tuvo a un chavalo pelirrojo de 16 años, Filippo, quien era el sonriente bastardo de un duque. Reza la leyenda que un día Leonardo y él estaban disecando unos animales y cuando acabaron, estaban más sucios y malolientes que el basurero de Acahualinca. Filippo se dio a la tarea de traer varios baldes de agua y maestro y alumno acabaron bañándose juntos, entre otras cosas...
Juan Sebastián Bach, gran organista y compositor del barroco alemán, fue otro hombre que no dudó en tener excelentes relaciones con una de sus pupilas, Ana Magdalena, quien por cierto también era su prima. Bach acababa de enviudar de su primera esposa Bárbara, y entre lecciones de clave se fue enamorando de su joven prima, quien acabó convertida en segunda esposa del genio.
Béla Bartók, gran folklorista, pianista y compositor nacionalista húngaro, no pudo aguantarse y sus dos sucesivas esposas salieron de entre las filas de sus alumnas. El genial músico destinado a morir de leucemia en Nueva York en 1945 primero se prendó de Martha Ziegler, con quien tuvo un hijo y de quien luego se divorciaría para casarse con su también alumna Ditta Pásztory, una talentosa pianista de 16 años con quien indudablemente tocaba alegres dúos y no solo al teclado... Ditta se convirtió en la segunda cónyuge de Bartók cuando éste ya estaba cuarentón.
Claudio Debussy, padre del impresionismo musical francés y gran pianista, era el complaciente profesor de canto de Emma Bardac, la aburrida esposa de un rico banquero parisino, cuando decidió quedarse con el mandado de su alumna. Que Debussy ya estaba casado no fue un estorbo, y Emma alegremente desechó a su ricacho marido para quedarse con Debussy y parirle a Chouchou, la adorada hija a quien Debussy dedicó la obra Children´s Corner. Por otro lado, María Marteneau, considerada la mejor percusionista de este siglo, ya era una autoridad musical cuando el joven arpista, compositor y terrorista palestino Daniel de Armati llegó a tomar clases con ella a París. No había pasado ni un mes cuando la Marteaneau se llevó al palestino a la cama, llegando a protagonizar uno de los escándalos sexuales más ruidosos de la música clásica contemporánea.
No era costumbre solamente de músicos el quedarse con el mandado del alumno. El escocés convertido en gringo Alexander Graham Bell, a quien le debemos el teléfono, fue un excelente profesor para discapacitados con problemas auditivos. Entre sus discípulos estaba una hermosa sorda llamada Maribel, y Bell tuvo que luchar arduamente para convencer al padre de la chica de que él era la felicidad hecha a la medida para Maribel. Maribel y Bell acabaron siendo uno de los matrimonios más dichosos de la historia. Por otro lado, el frondoso y barbudo científico ruso, Dmitri Mendeleiev, protagonizó una tormentoso romance con Galina, una avispada y muy liberada estudiante de química. El hombre a quien debemos la tabla periódica de elementos lloraba a moco tendido por su joven alumna, dado que cuando el amor floreció entre ambos él ya era un respetable padre de familia. El escultor galo Augusto Rodin comenzó en el aula de clases a forjar el genio de la escultora en ciernes Camille Claudel, la avispada hermana del poeta Paul Claudl, y luego las cosas pasaron al lecho y de ahí a la amargura, cuando la relación entre ambos se agrió. Camille acabó loca.
Y no podemos cerrar este artículo de alumnos y teachers enamorados sin citar el tragicómico caso de la famosa novelista hindú Kamala Napurdalah, quien a los sesenta años de edad ya era una gran dama de la literatura y estaba respetablemente casada. La autora de Zinnia sudó atribuladamente cuando Raizzid, un chavalo de 18 años perteneciente a una adinerada familia de nobles árabes, amenazó con pegarse un tiro en la cabeza si su profesora no se acostaba con él. Complaciente y comprensiva, Kamala no le negó los favores al chico, pero el joven quedó tan encantado con su vieja que le hizo escenas de llanto ante el marido de Kamala (quien no era celoso y se desternillaba de la risa). El asunto acabó con una citatoria para rendir fianza ante la policía parisina para que el chico dejara de perseguirla pidiendo que se casara con él.

la precursora de la traducciòn simultànea en Amèrica


LA VILIPENDIADA MALINCHE:
OTRA VÍCTIMA DE LA CONQUISTA
Cecilia Ruiz de Ríos
Una de las villanas favoritas de la historia latinoamericana es una hermosísima azteca llamada La Malinche o Doña Marina, a quien le echan el muerto de que el cruel Hernán Cortés haya conquistado México con mayor facilidad. Vilipendiada en la misma manera en que algunos odian a la princesa Mataoka (Pocahontas) por su romance con John Smith o a la india Sacajawea por haber sido guía de Lewis and Clark, el apodo de doña Marina ha servido para acuñar el vocablo "malinchismo" que se aplica al mal extranjerizante del que padecemos muchos nicas.
Llamada traidora y hasta prostituta, La Malinche no fue ninguna de las dos cosas. Cortés, su amante, dijo,"Después de Dios, debemos la conquista de Nueva España a doña Marina."Según Bernal Díaz del Castillo, quien estuvo de testigo a la hora de la conquista de los aztecas, la mujer en cuestión era un ejemplar muy bello de su raza. Bernal la menciona como sincera, dulce y muy apegada al cristianismo una vez que hubo conversión.
Nacida en el seno de una noble familia azteca, la Malinche fue la mimada de sus padres hasta que el papá murió súbitamente. Su madre duró poco tiempo viuda, y al contraer segundas nupcias, parió a un varoncito. Al parecer el padrastro de la Malinche prefirió que el niño debería luego ser el que mandara en la aldea, y no la chica.Obligó a su esposa a vender a la niña a unos mercaderes, y estos la llevaron a Tabasco, donde acabó de esclava del cacique local. Curiosa e inteligente, pudo aprender varias lenguas mayas sin perder sus conocimientos del Nahuatl, la lengua de los aztecas.
Al arribar los españoles a Yucatán, lograron rescatar a un sacerdote llamado Jerónimo de Aguilar, quien había naufragado años antes. Jerónimo hablaba además de español varios dialectos mayas, y entre él y Malinche se convirtieron a traductores. En Tabasco, Malinche fue presentada junto a 19 chicas indígenas meas para ser convertidas al cristianismo. Reza la leyenda que el flechado entre Hernán Cortés y esta mujer fue instantáneo, a pesar de que según algunos, María de Estrada, la celosa mujer del conquistador, andaba en la comitiva de españoles. La Malinch, a quien ahora llamaban doña Marina, serviría de intérprete para que Cortés pudiera comunicarse con los enviados del emperador Moctezuma II.

La comunicación fluida provista por doña Marina fue crucial para que los españoles pudieran conquistar al temible imperio azteca. Pronto, gracias a la habilidad de esta india, Cortés trabó alianza con los Cempoalas. Doña Marina se convirtió al cristianismo con toda sinceridad. Esta mujer se hizo indispensable para Cortés y llegó a parirle un varoncito que el conquistador reconoció oficialmente como suyo. Los indios comenzaron a llamarla Malinche que significa Mujer de Capitán. Posteriormente hubo un tratado con los Tlascalanos. Contrario al epíteto de prostituta, doña Marina solamente estuvo amancebada con Hernán Cortés, y no se le conoce casquivanería alguna con los otros españoles. La dulzura natural de esta señora incluso venció los recelos del Morcillo, el oscuro caballo de Hernán Cortés quien posteriormente se murió de un empacho porque los aztecas le recetaban pollos y carnes.
Doña Marina incluso se ha visto acusada de haber envenenado al emperador Moctezuma II, cosa que solo puede caber en una suposición fantasiosa y descabellada. El 8 de noviembre de 1519 la entrada de Cortés a Tenochtitlán fue pacífica, y lo que se negoció usando a doña Marina como intérprete fue un tratado con España y la conversión al cristianismo de los aztecas. Moctezuma incluso consintió, estando bajo arresto domiciliar, que construyeran una cruz y altar en el templo principal de los aztecas. Muchos aztecas atacaron a los españoles, y en medio del alboroto Moctezuma trató de dirigirse a su pueblo.
El fue atacado y herido por ellos. Usando a doña Marina como intérprete, el amocepado emperador indio lanzó una súplica a su pueblo. Los aztecas la escucharon con respeto, pero el 30 de junio de 1520 Moctezuma se murió de las heridas que le hicieron. La Noche Triste, que fue el 1o. de julio de 1520, Cortés se sentó a llorar debajo de un árbol y los españoles huyeron de la enardecida ciudad. Cortés se llevó consigo a doña Marina, y la madre y medio hermano de ella quedaron hablando pestes.
En 1523 doña Marina se reuniría de nuevo con su mamá y medio hermano. A pesar de saber que la habían declarado muerta y hablaban de ella con odio, los recibió y les dio enorme botín de joyas y besos. Cortés por su parte estaba en aprietos. Siempre agradecido a la india por su sacrificio y por haberle dado un hijo, estaba sudando aceite porque María-su mujer-insistía en quedarse a su lado y no había forma de mandarla de vuelta a España.
Tratando de componer el parche, Cortés le arregló a doña Marina un matrimonio con uno de sus capitanes, don Juan Jaramillo. Doña Marina nunca sería feliz con su esposo, con quien no sentía la voraz pasión que la llevó a tener un hijo con Cortés y que a la larga fue su perdición, ya que por amor al conquistador, sin darse cuenta del daño que hacía a su gente, jugó el rol de mediadora y de intérprete. Hoy su nombre engalana la galería de mujeres vilipendiadas, y su apodo se ha convertido en sinónimo de traición extranjerizante. Sin embargo, esta inteligente y apasionada mujer solamente fue una víctima más de un encontronazo entre dos mundos que jamás debió de haberse dado.

cuando el cuate...es el autor de nuestros dìas


MEJOR CAMARADA QUE MI PAPI…NINGUNO!

Cecilia Ruiz de Ríos

En honor a esos padres que además de ser progenitores, son los mejores cuates de sus hijos, como en el caso de Bernard Levallois conmigo...vamos a revisar unos cuantos casos en la historia.
En la antigua Roma, una pareja de chefs-padre e hijo-fueron inseparables: Lucrecio Ahenobarba, nacido en la familia del pavoroso emperador Nerón, y su hijo menor Virgilio Pompilio. Lucrecio era altamente cotizado por la rancia sociedad romana para que confeccionara los más exóticos banquetes y desde chico, Virgilio Pompilio anduvo de cola de papi dado que su mamá, Domitila, había muerto de fiebre cuando el chico tenía apenas 2 años de nacido. Virgilio Pompilio no solo se portaba muy bien sin estorbar a papi, sino que pronto se convirtió en su más dedicado colaborador y ayudante de chef. Virgilio parece haber heredado el don de los condimentos de su famoso padre pelirrojo, y pronto tuvo clientela propia cuando Lucrecio, debilitado por insuficiencia cardíaca, ya siendo más viejo no podía cumplir con todos los compromisos. Lucrecio murió a los 90 años y su hijo menor heredó el lucrativo negocio, habiendo tenido por teacher al mejor papi del mundo.
La relación entre el rey galo Felipe IV y su hija predilecta Isabella –a ser llamada luego la Loba Francesa por sus súbditos ingleses tras casarse con el mariposón Eduardo II-no iba a ser entibiada por la distancia. Felipe, quien era poco expresivo, lloró en enero de 1308 durante la boda de su hija con el mariquita inglés en la catedral de Boulogne, y las cartas entre ambos revelan una ternura galopante. Felipe IV era el confidente de su hija, quien se casó solo para sufrir, y aunque reconocía que poco podía hacer, era su mejor paño de lágrimas. A pesar de haber nacido de una relación informal, Leonardo da Vinci tuvo una excelente relación de amor y camaradería con su papá Piero, un prominente abogado. El papá del genio lo llevó a vivir con él y su esposa siendo Leo un bello bebé, y durante toda la vida el abogado velaría tiernamente por su superdotado retoño. La camaradería y buen humor entre Leo y papi sería tal que el pintor solía gastarle bromas a su papá muy a menudo, y muchas veces juntos se iban de fiesta.
Selim I El Adusto del imperio otomano se regocijó como nunca cuando su favorita le parió al futuro Solimán el Magnífico, y desde que éste estaba bebé, el sultán lo llamaba “mi leoncito” y lo andaba de arriba abajo con él. Al morir Selim I, su hijo tomó el trono y estaría destinado a tener una relación de mucha comprensión y jolgorio no con su heredero, el fofo y borracho Selim II, sino con la bella, erudita y futura mecenas de la arquitectura Mirimah. Esta muchacha Solimán la hubo-al igual que el bolo Selim II-con su adorada rusita Khurrem, pero el entendimiento entre papi e hija siempre fue perfecto, a tal punto que el genial y multifacético Solimán a veces rezongaba de las leyes de su imperio que prohibían que una mujer fuera gobernante por derecho propio, ya que consideraba a su Mirimah como la heredera perfecta.
Vlad Drácula, el príncipe de Valaquia a quien el sinverguenza de Bram Stoker convirtió en vampiro chupa sangre en 1898, fue también afortunado al tener una gran relación de amistad con su papá, pero ésta se vio interrumpida por el asesinato del padrea manos de unos nobles traicioneros y entreguistas ante los turcos. Antes de eso, Vlad y su regio padre retozaban, jugaban ajedrez, aprendían esgrima y lucha libre y se iban de pesca juntos.
Sabiendo lo sucio, sanguinario, desalmado y calculador que era el monarca español Felipe II de Habsburgo, resulta casi increíble imaginarlo de tierno camarada de sus hijos. Pero la realidad es que este soberano fue el mejor amigo de sus dos hijas habidas del tercer matrimonio con la dulce Isabel de Valois. Felipe II jamás tuvo una palabra grosera ni una gota de impaciencia para sus 2 adoradas niñas, aunque con sus varones siempre tuvo conflictos. Cuando las chicas crecieron y se casaron, Felipe II pasó largos ratos nostálgicos escribiéndoles cartas tiernas que mas bien parecían testamentos. Cuando la última de ellas se casó y se marchó, Felipe subió a la torre para ver cómo se alejaba el carruaje que se llevaba a su muchacha, y luego pasó horas llorando encerrado.
Para muchos, la mejor obra de Alejandro Dumas padre no fue Los Tres Mosqueteros, sino su propio hijo bastardo Alejandro Dumas hijo, destinado a ser brillante novelista también. Alejandro Dumas papi lo manufacturó fuera de la cobija matrimonial, pero se hizo cargo de él y cuando ya el muchacho estaba grande, se iban de juerga juntos, se prestaban dinero, ropa y mujeres y guisaban juntos enormes comilonas.
Dos de los monarcas más amados de la historia de Tailandia tuvieron una relación estrecha de amor, amistad y respeto: Mongkut, y su hijo y heredero Chulalongkorn. El famoso y sexy Mongkut tuvo a Chulalongkorn con su esposa principal, y juntos son conocidos gracias a la comedia musical almibarada de Rodgers and Hammerstein El Rey y Yo. Mongkut y Chulalongkorn pasaban muchas horas juntos, ya que compartían el mismo interés por la astronomía, las ciencias, idiomas, los elefantes y gatos gordos. Mongkut y Chulalongkorn estaban juntos esperando observar un eclipse de luna desde unos marjales cuando ambos se enfermaron de paludismo, con la sal de que Mongkut se murió de eso, dejando su trono al adolescente y afligido Chulalongkorn.
La novelista y periodista hindú Kamala Napurdalah tendría una relación muy particular con su padre Alí desde que una chismosa aya le sopló que su papi había evitado que su mamá la abortara después que una bruja charlatana le dijo a la madre de la periodista que lo que venía en su barriga era hembra y debía abortarla. El odio de Kamala hacia su desnaturalizada progenitora era contrastado por la devoción ciega hacia su papi que la salvó de ser abortada. Alí siempre consideró que lo mejor que le pudo haber pasado en su agitada vida era haber sido el padre de la bella y talentosa Kamala, y fueron unidos durante toda la vida. Una relación tan intensa la tuvo también la famosa médico francesa Claude Mihn Jihan, hija de la médico turco-francesa Claude Jihan y del independentista vietnamita Ho Chi Mihn. Claude Mihn era el fruto de amores adulterinos, pero el Tío Ho siempre veló por ella, y cuando Ho estaba luchando contra los invasores gringos, su propia hija ya graduada de galeno se unió al movimiento guerrillero para estar cerca de él.
Pero quizás la expresión más vehemente de camaradería entre padre y retoño la resumió la frase del duque de Baviera, Max de Wittelsbach, cuando le dijo a su hermosa y erudita hija la futura emperatriz Sissi, ”Si tú y yo no hubiéramos sido azules, nos hubiéramos escapado juntos con el circo para pasarla en grande como maromeros, verdad, hija?”

el poder tras el trono egipcio


NEFERTITI DE EGIPTO: UNA MADRE MUY SINGULAR
Cecilia Ruiz de Ríos
Una de las mujeres más subyugadoras y bellas de la historia indudablemente fue la reina egipcia Nefertiti, pero también fue una de las madres más sufridas de todos los tiempos.
Nació en octubre de 1397 a.C. como primogénita de Ay y su primera esposa, y su nombre significa "la belleza ha llegado". Tal nombre fue adecuadamente impuesto en la robusta bebé de enormes ojos negros ya que Nefertiti es considerada la mayor beldad humana del viejo Egipto. No era de sangre real, pero jamás se puede imaginar uno a Nefertiti en la pobreza. Su familia tenía gran influencia económica, y entre sus ancestros estaban varios aguerridos generales que sirvieron bajo distintos faraones. Desde niña dio indicios de poseer una gran inteligencia, sagacidad y don de mando. Cuando arribó a la adolescencia, los chicos linajudos se peleaban por desposarla, pero esta alhaja de mujer fue esposa del faraón Amenofis IV, quien después cambiaría su nombre por Akhnatón. Al casarse con este guapo pero excéntrico joven estuvo lista para ser reina egipcia en 1382 a.C., posterior a lo cual fue declarada “esposa divina” ,lo que aumento su poder terrenal y espiritual. Hasta el punto que la tierra del Nilo era su sartén y ella la tenía por el mango. Su marido casi besaba el suelo que ella pisaba, ya que Nefertiti sumaba a su belleza y astucia muy buenos modales, un temperamento dulce y tierno, y buen sentido del humor.
Nefertiti reformaría la religión egipcia relegando al antiguo culto al closet, imponiendo su fe y de su esposo por un solo dios: Atón (el Sol), volviendo monoteísta al reino por un tiempo. Nefertiti consiguió tal influencia, que en esa época se rindió culto a la figura de la mujer, a la familia y a la pareja; en todos los relieves y pinturas aparece la reina como ejemplo extremo de fortaleza, virtud y delicadeza femeninas.Su marido le hizo construir la nueva capital del Imperio: Tell-el-Amarna. Pero los ases bajo la sedosa manga de Nefertiti fueron sus seis hijas, las cuales eran las absolutas darlings del monarca. La vida familiar del faraón y Nefertiti era un oasis de dicha. Lo único que Nefertiti se lamentaba era no haberle podido dar a su señor un ijo heredero al trono, ya que nunca pudo parir un varón. Aunque Nefertiti estaba segura del amor de su regio consorte, tuvo que ser ella misma quien lo echara de su cama para que fuera a buscar en otro vientre el varón que ella no pudo darle. A regañadientes, Akhnatón tuvo que irse al lecho de otras mujeres, entre ellas Kiya, quien acabaría dándole al futuro y debilucho Tutankhamon. Kiya también trataría de influir en él para que repudiara a Nefertiti e instaurara de nuevo la religión politeísta del Antiguo Egipto. Una vez que Tell el Amarna estuvo construida, ahí se fue a vivir la reina con sus seis hijas cuando decidió separarse del faraón por desacuerdos respecto a la religión, pues aunque su esposo la idolatraba, la exigencia de Nefertiti fue excesiva en un mundo regido por la adoración a figuras de animales y humanas. Si bien algunoscortesanos y familias linajudas seguían la religión de Aton como una novedad, la mayor parte del vulgo odiaba a Nefertiti y a su marido por aber abandonado a los dioses tradicionales. El monoteísmo entonces significaba una contradicción provocativa, considerando que a los mismos faraones se les creía dioses, y como a tales se les rendía culto. Esto iba en detrimento de la misma majestad de Nefertiti, pero ella insistía en conservar su fe en un solo dios-sol.
Las mismas hijitas que tanto gozo produjeron a Nefertiti cuando las trajo al mundo en una serie de partos relativamente fáciles serían su mayor jaqueca al llegar éstas a la adolescencia. Dos de ellas se hicieron muy rebeldes, desobedeciendo en todo a la madre, quien las aconsejaba para que llevaran una vida más ordenada.Una de las hijas de Nefertiti se casó con el famoso Tutankamón. Se considera la posibilidad de que Nefertiti actuara como regente durante la primera época del reinado de Tutankamón, que por entonces tenía solo nueve años y no gozaba de buenos consejos por parte de su disoluta progenitora Kiya. Durante su estancia en el trono, el nuevo faraón recuperó las viejas tradiciones en la religión y el arte, devolviendo a Menfis y Tebas las respectivos privilegios en lo político y religioso y enlazando cuernos con los seguidores de su bella suegra en cuanto a religión.
Nefertiti murió durante una epidemia de Tracoma -aunque no existen pruebas que defiendan esa tesis pues otros afirman que cayó en desgracia y se suicidó-, sola en su palacio, obstinada en seguir el culto a Atón, en un mundo donde el pensamiento politeísta dominaba todas las regiones conocidas y a los seguidores de Aton los consideraban como locos ejecutables Nadie la quiso atender en su gravedad, pues sus mismas hijas estaban entregadas a una vida de intrigas y complots. Merytaten la predilecta de sus hijas, siguiendo el patrón tan común en aquellos tiempos de consumar el incesto real casando al padre con la hija, casóse con Akhnatón y acabó dando a luz a un hijo muerto, lo cual casi lleva a la chavala a la muerte. Nefertiti sufrió mucho con la muerte de este nieto-hijastro. Algunos historiadores especulan que la desaparición de Nefertiti de los récords egipcios se debe a un complot urdido porKiya-la nefasta madre del pobre Tutankhamon- aunque otros afirman que fue Nefertiti quien acabó expulsando en desgracia a Kiya tras pescarla en arrumacos con uno de los eunucos de confianza. Se cree que Nefertiti murió aún joven en su treintena, seguida inmediatamente por su esposo Akhnatón. Aún tomando en cuenta la tradición de casarse de forma endogámica, Nefertiti debe haber pasado por momentos muy duros cuando dos de sus hijas-entre ellas Merytaten, quien siempre fue la consentida de Nefertiti y por ende la más malcriada de las chicas- se convirtieron en esposas menores de Akhnatón, a quien ella adoró. Tiye, la hermosa madre de Akhnatón y con quien Nefertiti se llevaba muy bien, a menudo al inicio del matrimonio de la bella le daba sabios consejos, reemplazando a la madre que Nefertiti nogozó pues la señora murió cuando Nefertiti estaba en la infancia. Entre los consejos que Tiye le daba a Nefertiti estaba el de ser “cómplice los hijos, hasta para ayudarlos a que el llanto les duela menos”. Desgraciadamente, varias de las chicas traídas al mundo por Nefertiti hirieron profundamente a la autora de sus días.
Si Nefertiti fue co-regente con su excéntrico y medio-poético marido es algo que aún se debate dado que en Egipto se estilaba nombrar co-regente al primogénito varón y no a la esposa principal. Nefertiti apoyó a numerosos artistas y escultores, y como el amor solo con amor se paga, varios de ellos la inmortalizaron en todo su encanto y exuberancia. Manejó cantidades obesas del erario, fue una dirigente religiosa de mucho respeto entre los que optaron por seguir el culto de Aron, y hasta sus enemigos le tenían mucho miedo. Pero como ninguna felicidad es perfecta, Nefertiti tuvo la dicha de ser amada por su esposo, vivir en el lujo y la abundancia y tener uno de los físicos más deslumbrantes de la pelotita del mundo, pero su angelical rostro muchas veces se vio compungido en medio de tanta riqueza y poder pues como madre fue una de las mujeres más desdichadas de todos los tiempos. Hoy contemplamos su escultura con facciones perfectas, y las que hemos tenido la bendición de ser madres nos preguntamos cuántas veces ese precioso rostro se vio marcado por lágrimas y sollozos.

Màs allà del examen final...


LOS TEACHERS MAS INOLVIDABLES DE LA HISTORIA

No fue hasta que di mi primera clase- al entrar en esa profesión tan intensamente exigente y a la vez adictiva que es ser maestro que comprendí cuánto desvelo, ternura, dedicación y abnegación habían invertido en mí maestros como James Martin, Carmen de Mendieta y Salvador Cardenal, a quienes les tocó aguantar mis pataletas y desmanes de adolescente. Hoy que se conmemora otra efemérides más del Día del Maestro Nicaragüense, cabe mencionar que a lo largo de la historia nos encontramos unos cuantos personajes que dejaron su imborrable huella en la forja de grandes gobernantes, artistas y sabios.

Desde la antiguedad, la figura de la bella maestra Hypatia sigue fascinando a muchos. Hija de un prominente hombre de ciencias, era toda una luminaria del saber en Alejandría, donde impartía clases de diversos temas a los jóvenes. Pero la tragedia fue que unos fanáticos dizque cristianos la consideraron un peligro y acabaron con ella a pedradas en las puertas de su aula. Otro gran profe de la antiguedad fue el brioso Xenofonte, el hombre que no solo le adiestró al bellísimo Bucéfalo al chele Alejandro Magno, sino que también le enseñó al joven macedonio el arte de bien lidiar con los animales. Las enseñanzas de este historiador que fue adorador de los corceles se recopilaron en un libro que aún sirve de casi-Biblia para los que doman y adiestran caballos.

El griego Sócrates, quien en un arranque súbito de modestia dijo saber que no sabía nada, fue otro de los maestros más carismáticos de aquellos entonces. Los jóvenes acudían a él como las abejas al panal, pero fue su triste destino el ser sometido al juicio de una sociedad intolerante que lo llevó a beberse una copita de veneno.

Carísimo le costó al francés Renato Descartes el haberse ido de teacher de la solterona reina sueca Cristina. La erudita reina quería tenerlo a mano para instruirse cada vez más y gozar de conversaciones de alto vuelo. Descartes, quien dijo "Pienso, luego existo" no parece haber pensado mucho en las rarísimas costumbres de su chela pupila, y a consecuencia de una pulmonía galopante pescada cuando Cristina lo mandó a levantar en una fría madrugada en Estocolmo, dejó de existir.

Joaquín Quantz indudablemente fue un hombre de alta musicalidad y gran paciencia, y eso quedó demostrado cuando su pupilo estrella, nada menos que el gran monarca prusiano Federico el Grande no sólo aprendió a tocar la flauta como jilguero, sino que también compuso sus abundantes sonatas de alto valor artístico. Una vez en el trono, Federico no se olvidó de su paciente y cariñoso maestro, y siempre lo protegió. Por otro lado, el hermosísimo pintor flamenco Pedro Pablo Rubens supo aprovechar muy bien el talento de sus múltiples pupilos.

El inolvidable padre de las gorditas a finales de su vida solo trazaba las líneas base de los cuadros, y sus aprendices los terminaban! El italiano Antonio Vivaldi, mundialmente célebre por su obra cumbre Las Cuatro Estaciones, fue otro destacado profesor. Habiéndose retirado un poco del oficio de dar misa, el Prete Rosso -El Cura Rojo-, que era como llamaban al guapísimo sacerdote, fue el diligente maestro de música de las chicas huérfanas del Ospedale della Pietá en Venecia, y no solo formó una orquesta con ellas sino que colgó la sotana para casarse con una de sus alumnas de trompeta, la bella y sagaz Cecilia.

No fue solamente Vivaldi quien escogió esposa entre sus alumnas. En este siglo, el compositor, pianista y folklorólogo Béla Bartók enseñó en diversos conservatorios, y acabó casado en segundas nupcias con su aventajada alumna Ditta Pásztory, de dieciséis años, cuando Bartók ya era un respetable cuarentón.

Otro húngaro que fue muy amado como profesor fue el gran pianista, mecenas y compositor Franz Liszt, quien no sólo le impartió magistrales lecciones a grandes como Grieg y Peter Cornelius, sino que también se dedicó a promover a sus pupilos en sus primeros pasos hacia la fama. No siempre las relaciones entre alumno y maestro fueron siempre apacibles, y el francés autor de Coppelia -el barbudo Leo Delibes- casi sacó de las mechas de su clase en el conservatorio parisino a nada menos que al futuro gran compositor y pianista galo Claude Debussy. Delibes consideraba que su alumno hacía demasiado ruido, y vaya si tuvo razón.

Posteriormente Debussy pasaría a ser el padre del impresionismo musical y un excelente teacher de composición, aunque bastante excéntrico. Nicolás Rimsky-Korsakov, gran compositor y maestro ruso, tuvo por pupilo a nada menos que a Igor Stravinsky, destinado a ser el compositor-camaleón de este siglo. En varias ocasiones, Rimsky tuvo que retorcerle la oreja al joven Igor, y después de que el gruñón maestro muriera al inicio de este siglo, Stravinsky solía agradecer en público los regaños de su teacher porque gracias a ello logró medrar. Otro ruso que fue un profesor muy gruñón y severo fue el gran químico Dmitri Mendeleiev, un hermosísimo oso barbudo y de ojos azules a quien le debemos la tabla periódica de elementos. Mendeleiev gritaba, retorcía orejas y vivía rezongando, pero sus alumnos le adoraban porque sabían que debajo de tanto regaño, había un corazón tierno.

María Curie y Nadia Boulanger son dos mujeres que figuran entre las profesoras más inolvidables de Francia. María, polaca de nacimiento y francesa tras su boda con Pedro Curie, fue la primera mujer en ostentar una cátedra en la prestigiosa universidad de la Sorbona. Nadia, por su parte, fue la maestra de varias generaciones de grandes compositores y pianistas, y toda un coloso en la música de este siglo.
Un hombre despeinado, con ojos de niño y ganador del Premio Nóbel de Física estaba destinado a convertirse en uno de los teachers más venerados de los Estados Unidos: el judío Albert Einstein. Hace poco un ex alumno suyo dio más de 200 mil dólares en una subasta por adquirir un suéter que fue del sabio. Por otro lado, a fines del siglo pasado, el compositor checo Antón Dvórak, dejó tras de sí una leyenda cuando fue contratado para fundar el Conservatorio de la ciudad de Nueva York, donde sus alumnos le idolatraban.

Y no podíamos cerrar este artículo sin recordar al genial Premio Nóbel de Literatura de 1913, el hindú Rabindranath Tagore. El oscuro y sensual Tagore fue el maestro de nada menos que Indira Gandhi, la hija de Jawaharlal Nehru que siguió sus pasos como estadista. Tagore desde en vida fue un ícono venerado en las universidades de su país, donde su paciencia, su dulzura y erudición crearon una de las leyendas inmortales de nuestro tiempo.

lunes, 28 de enero de 2008

cada pujo fue distinto



LOS PARTOS MAS PINTORESCOS DE LA HISTORIA


Es indudable que al momento de dar a luz, las mujeres estamos en el momento más crucial del ajedrez de nuestras vidas. Mientras algunas hemos quedado traumatizadas por el alumbramiento, jurando nunca volver a quedar más ensangrentadas y desgastadas que el Asia tras una embestida de Genghis Khan, otras han protagonizado el rol de sus vidas al traer al mundo a sus criaturas.

El parto de Olympia, esposa adúltera de Filipo II de Macedonia, dio como resultado uno de los conquistadores más admirados de todos los tiempos: Alejandro Magno. Aunque Filipo II a menudo expresó dudas en cuanto a su paternidad del rubio y bello macedonio, al momento en que le presentaron al bebé no dudó en cargarlo en brazos, algo que en antiguos tiempos era el gesto oficial de reconocimiento del hijo. Reza la leyenda que Alejandro debutó en este valle de lágrimas con los ojos abiertos como para no perderse ni un detalle del mundo que habría de domar a sus pies, y que un can que sería las delicias de su primera infancia engulló la placenta en que este conquistador venía envuelto. Para Olympia el parto no fue mayor problema, pues según muchos testigos tardó "solo el tiempo que le toma a uno preparar la comida y deglutirla" en traer al mundo a Alejandro. Una vez que a Alejandro (quien prefería hombres para placer y mujeres para cumplir con el deber) le tocó ser padre, cuando su taimada y hermosa esposa Roxanna le dio a su heredero a 10 meses de la boda, el aguerrido guerrero -quien había visto tanta sangre en los campos de batalla- casi se desmaya cuando vio las sábanas ensangrentadas después del parto. Este pobre bebé y su madre estaban destinados a morir asesinados por Casandro una vez que el conquistador sucumbió a la tifoidea.

Uno de los partos más peculiares de la antiguedad fue el del rey sasánida Shapur II, heredero del odiado soberano Hormuz II. Este Hormuz les caía gordísimo a sus nobles porque tomaba del rico para darle al pobre, cargó a la clase dominante con impuestos para sufragar obras de progreso para los desposeídos y estableció cortes con jueces tan probos que la ley no estaba a la venta. Para evitar que las cosas empeoraran para ellos, los nobles derrocaron a Hormuz II y eligieron al bebé en ciernes que su esposa aún albergaba en su abultado vientre. Para que no hubiera confusión alguna, colgaron una corona de oro encima de las menudencias de la pobre reina para que al momento del parto la criatura saliera con la corona puesta. Nacido en 309 y muerto 70 años después, Shapur II fue uno de los reyes más longevos y amados de su época, y tenía tan buen talante que cuando le relataban lo cursi que se veía con la corona cuando era bebé, tenía la gracia de desternillarse de la risa.

Quizás el parto más aparatoso de todos los tiempos lo protagonizó una hermosa princesa siciliana, Constancia, cuando trajo al mundo a uno de los grandes monarcas de la Edad Media, Federico II El Grande. Nacido en 1194, entró al mundo en medio de un alboroto armado por 19 cardenales y obispos a quienes la princesa Constancia había aglutinado en torno suyo en insistencia de alumbrar en público. El parto en sí se dio en el mercado de la población de Jesi, a cien millas de Roma.

Todo lo que pudieron atestiguar los pobres prelados fue que el chico era un robustísimo varón con todas sus partes en su lugar, y que su madre indiscutiblemente era la espléndida siciliana, quien por cierto estaba muy bien formada y lucía bien aún cubierta de sangre. Más adelante, la Iglesia habría de adjudicar la paternidad de Federico al diablo, dado que una vez que el chico llegó al trono mostróse despiadado, arrogante, deprovisto de prejuicios y con un odio casi patológico hacia la religión organizada. A pesar de ser el emperador del Sacro Imperio Romano (al cual Voltaire le llamó "ni sacro, ni imperio, ni mucho menos romano"), coronado en 1212 como rey de los romanos y en 1220 como monarca de Alemania, acabó siendo el rey de Jerusalén cuando compró esta ciudad a los sarracenos durante la 6ta.Cruzada. La Iglesia lo excomulgó dos veces y le llamaba "el sucio sultán de Sicilia", dado que regía desde una corte a lo Mahometana repleta de intelectuales judíos y árabes y poseía un envidiable harén de bellezas cuidado por redondos eunucos. Entre las ocurrencias de este muchachito nacido en medio de agitados prelados estuvo el preguntarle a un papa qué diablos hacían los ángeles todo el día en el cielo, algo que le cayó como balde de agua helada a los religiosos de aquellos remotos entonces (y por cierto que hasta la vez deben esa explicación!).

Cuando el Renacimiento florecía en Europa, el sultán Selim de la dinastía de Osman se prendó de una pelirroja esclava escocesa llamada Cyra. Al momento en que la preciosa mujer iba a dar a luz a quien sería conocido como Solimán el Magnífico, Selim no estaba presente, pero Cyra para desahogarse de alguna forma de los espantosos dolores escogió gritar obscenidades en su lengua natal. Cuando los esclavos le contaron al amo Selim que su favorita al dar a luz se expresó en términos desconocidos, el futuro sultán le preguntó a Cyra por el significado de estos... a lo que la astuta escocesa le dijo con una seductora sonrisa,"Mejor dejémoslo así."

Isabel de Castilla, quien con su esposo Fernando de Aragón formaba el binomio llamado los Reyes Católicos de España, no vio motivo de abandonar sus guerras contra los islámicos que aún poblaban parte de la península ibérica sencillamente porque estaba en cinta. Uno de sus hijos vino al mundo en medio de una campaña, y a los pocos días de alumbrada ya estaba la reina montada de vuelta en su mula para seguir dando camorra a los moros.

Un parto que puede calificarse de incendiario fue el de Pablo Romanov, llamado por la posteridad Pablo I. Pablito era hijo biológico de Saltykov, un amante que tomó la libidinosa y hermosa Catalina II de Rusia cuando su marido, Pedro III, probó ser impotente. Al momento en que Catalina dio a luz, quizo distraer a Pedrito para que no llegara con escándalos ni preguntas (recordemos que el pobre loco solía decir,"No comprendo cómo Catalina quede embarazarse..."). Dado que Pedro III era pirómano, Catalina mandó a una servidora a que le pegara fuego a una casa vecina. Pedro se distrajo lo suyo presenciando el incendio mientras su avispada mujer traía al mundo al futuro zar Pablo I, el cual no llevaba ni una gota de sangre Romanov. De esa forma, Catalina pudo dar a luz a varios hijos más (esta vez engendrados por otro amante, Grigory Orlov) mientras su esposo (a quien Orlov y sus hermanos habrían de asesinar poco después) gozaba de las llamas.

de todo para todo gusto


LOS PADRES MÁS PINTORESCOS DE LA HISTORIA
Cecilia Ruiz de Ríos

Al arribar a otra efemérides más del Día del Padre Nicaragüense, en un país donde hay progenitores ejemplares y autores de vida que nunca dan la cara por sus retoños, algunos personajes prominentes de la historia fueron pintorescos padres de familia.
Resulta irónico que en la Iglesia Católica, se le diga padre a los sacerdotes cuando después que el Papa Gregorio VII exigiera que los religiosos fueran célibes y se privaran de la dicha de ser padres de familia... Pero un papa se dio el lujo de tener numerosa progenie a pesar de esta restricción: Rodrigo Borgia, el hombre renacentista a quien conocimos como Alejandro VI. Borgia no permitió que la sotana le estorbara para engendrar con su amante Vanozza Catenei a la bella y lasciva Lucrecia y al mañoso y desalmado César.

Borgia protegió a sus hijos desde que entraron a este valle de lágrimas, y su favorita fue Lucrecia, a quien dotó de mimos y riquezas a más no poder. Esto no impidió que durante una orgía enmascarada de las tantas que se dieran en la Roma de entonces, Alejandro VI no reconociera a Lucrecia y se la llevara al lecho, descubriendo una vez que le quitó la máscara que se trataba de su propia hija!
La dinastía Seljuk se vio engalanada en la Edad Media por uno de los sultanes más encantadores de todos los tiempos: el barbudo Saladino. Saladino debió su astucia y habilidad diplomática a las enseñanzas que su padre le diera desde chiquito.

Saladino era el producto de una aventura efímera entre su papá y una sirvienta, y cuando la esclava le presentó el varoncito a su amo, éste se hizo cargo de Saladino llegando a ser padre y madre del futuro azote de los Cruzados. Cuando a Saladino le tocó gozar de las mieles de la paternidad, fue un progenitor risueño, comprensivo y juguetón que le gustaba guisar y confeccionar deliciosos dulces para su muchachada.
De la agitada historia del Imperio Otomano, Solimán el Magnífico reluce con su turbante y bigote a-lo-Errol-Flynn, como uno de los padres más abnegados y a la vez sufridos. Solimán era el hijo mayor del sultán Selim El Adusto, y cuando se calzó la espada de Ayub le tocó vivir una espantosa tragedia cuando su segunda mujer, la rubia rusa Roxelana a quien él llamaba Khurrem, enloqueció de ambición y mandó a envenenar a su heredero, el príncipe que Solimán había procreado con su primera consorte, la persa Gulbehar.

Muchos nos hemos preguntado qué hubiera sido de Leonardo Da Vinci si su padre, un prominente abogado florentino, no se hubiera hecho cargo de él. El divino Leo era el producto ilegítimo de un devaneo del jurista con una rubia campesina quien aparte de su belleza física no tenía mucho más que ofrecer.
Leonardo fue llevado a casa de su papá para gozar de los mejores tutores, fomentando de esa forma el crecimiento agigantado de su fabulosa mente inquieta. Hasta el final de sus días, Da Vinci agradeció los buenos consejos y gran amor que su padre le dio. Da Vinci adoraba tiernamente a su viejo, pero eso no impedía que le gastara bromas. En una ocasión, Da Vinci invitó a su papá para que viera en su estudio la materia prima con la cual iba a pintar su próximo cuadro. El curioso señor encontró lagartos abiertos en canal, trozos de sapos, piernas de cerdo y hasta cabezas de serpientes, y salió dando gritos de asco y horror del estudio de su hijo. No fue hasta entonces que muy orondo, Da Vinci le explicó que su próxima obra era un monstruo con patas de cerdo, cuerpo de lagarto y cabeza de culebra!

Hubo padres que no se destacaron por ser demasiado piadosos con sus hijos. Pedro El Grande, el monumental zar que occidentalizó su país, dio órdenes de sacarle a golpe limpio los detalles de una supuesta conspiración contra el trono a su hijo Alexis, quien era habido de su primera esposa Eudoxia. De esta forma, Alexis murió a manos de los torturadores que su padre le había echado encima. Otro zar, conocido como Iván el Terrible, fue el que le puso el punto final a la vida de su propio hijo.
Iván el Terrible, llamado El Grozny por su pueblo, fue un hombre que se destacó por su crueldad, y entre las barbaridades que hizo fue sacarle los ojos al arquitecto que le diseñó la catedral de San Basilio cuando éste le dijo que bien podría hacer algo mejor... No es de extrañarse que ante semejante monstruo de hombre que acabó con su propio hijo y con muchos boyardos, la reina inglesa Isabel I prefiriera quedarse soltera antes de desposarlo!
Otro padre que no jugó muy buen papel fue un señor inglés flaco, linajudo y con ojos de punche en primer hervor:
Sir Randolph Churchill. Al casarse con la belleza norteamericana Jennie Jerome, tuvo dos hijos, Jack y Winston. Este último, destinado a ser uno de los grandes estadistas del siglo XX, confesaba que nunca tuvo mucho acercamiento con su padre y que le tenía pavor porque siempre estaba de mal genio. Cuando Winston se casó con su adorada Clementine, juró que nunca sería un padre que inspirara miedo y lo cumplió. Winston gozó ampliamente con sus hijos, jugaba con ellos y era su cómplice incondicional, quizás para nunca parecerse a su adusto y agrio papá.

Pedro Pablo Rubens, el hermoso pintor flamenco a quien le debemos las inefables gordas sonrosadas de los lienzos del barroco, fue un dechado de virtudes como progenitor. Quizás debido a que Jan, su papá, fue bastante irresponsable con él, Pedro quiso compensar siendo un padre absorbente con sus muchachos. Primero se casó con Isabel Brandt, con quien procreó tres hijos. Cuando enviudó, comprendió la falta que hacía en casa una mujer y se casó con la espléndida Elena Fourment.
Con ella tuvo varios hijos más. Rubens gozaba saliendo a pasear con sus hijos, les compraba mascotas para fomentarles el amor a la naturaleza, y los retrató en numerosos cuadros.
Rubens nunca le tuvo asco a los pañales de sus crías, y en su diario detallaba pormenores del crecimiento de su prole así como sus progresos en la escuela. El amor paternal de Rubens por los niños fue tan grande que cuando un hermano suyo falleció, adoptó legalmente a sus dos sobrinitos como hijos propios.
Felipe de Borbón, regente de Francia para mientras Luis XV crecía, fue otro padre abnegado y tierno. Su amor por su hija mayor fue tan absorbente que hasta dio pie a murmuraciones en cuanto a incesto, pero la realidad era que el hermoso Duque de Orléans reconocía en su hija mayor muchas de sus cualidades y no pocos de sus defectos...

Han habido padres cuya atracción e influencia para sus hijos ha resultado casi fatal. Claudio Debussy, compositor y pianista francés a quien se le reconoce como el padre del impresionismo musical, fue otro hombre que se destacó como padre de familia. Aunque la vida sexual de este barbudo músico fue muy agitada, halló paz en Emma Bardac, quien era la esposa de un rico banquero cuando él la conoció. Con Emma tuvo a una niña llamada Claude, a quien solamente llamaban Chouchou. La traviesa Chouchou fue la musa inspiradora de la exquisita obra pianística El Rincón de los Niños. Debussy y su hija compartían el gusto por el café cargado, los gatos de angora, los paseos bajo la brisa en el Bois de Boulogne y la pasión por la música. Cuando Debussy murió de cáncer en 1918, Chouchou creyó enloquecer. La niña quedó muy deprimida por la muerte de su barbudo progenitor y un año después, lo siguió a la tumba.

Entre las relaciones padre-hijo más felices de todos los tiempos fue la de los dos Alejandro Dumas, padre e hijo. Dumas padre era un glotón, bohemio y alegre gordito que engendró a su "magnum opus" fuera de matrimonio. Dumas padre, autor de El Conde de Montecristo y Los Tres Mosqueteros, se hizo cargo de su hijo casi desde la cuna. Gozaba en presentarlo en sociedad y con el tiempo, Alejandro Dumas hijo -destinado a ser el célebre autor de La Dama de las Camelias- se convirtió en el compañero de juergas ideal del autor de sus días. Dumas indudablemente consideraba a su hijo como su obra maestra, cocinaba opíparas comidas para su retoño, lo llevaba a las mejores fiestas y a los burdeles más lujosos, y le colmaba de mimos. Dumas hijo llegó a idolatrar a su papá, y solía decirle a sus amigos que su padre era "un hijo adulto que tuve cuando era muy joven."

Otro gran escritor francés, Víctor Hugo, fue un abnegado padre a pesar de que como marido era un desastre. Hugo sufrió horriblemente cuando su predilecta hija, la bellísima Adela, se obsesionó con un hombre que no quería verla ni en pintura. Adela le dio abundantes jaquecas a su célebre padre, y el autor del "Momotombo calvo y desnudo" lloraba a lágrima viva cuando la muchacha dio muestras de que acabaría loca.