Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 13 de abril de 2008

el ingenio azucarero de los tiempos



Los diabéticos mas famosos de la historia
Cecilia Ruiz de Ríos
Cuando recientemente comencé a depender de dos picotazos de insulina cotidianamente, el mundo no se me vino abajo ya que procediendo de una familia azucarada, no había forma que yo hubiera escapado de mi destino genético. Además, me consuela saber que estoy en excelente compañía de personajes históricos que padecieron de tan insidiosa enfermedad sin que esto les quitara fuerza para tener éxito.
Uno de los hombres más admirados de la historia fue el gran emperador romano Marco Aurelio Verus, quien fue un diabético que supo instintivamente cuidarse muy bien cuando se hizo vegetariano. El gran monarca y filósofo romano había optado por los vegetales inicialmente porque no le gustaba comerse a los animales, pero cuando su galeno le recetó moderación, Marco Aurelio ya llevaba la mitad de la batalla contra el azúcar ganada. Curiosamente, el autor de Meditaciones no murió del azúcar sino de una pavorosa plaga durante las guerras marcománicas.
Antes de él, otra gran figura había sostenido lucha agria contra la glucosa y no había muerto tampoco de eso: el gran dirigente militar griego Alcibíades. El famoso general ateniense había descubierto que algo andaba mal cuando sus rasguñones de guerra no le sanaban velozmente, y reza la leyenda que en una ocasión probó su propia orina encontrándola más dulce que pasas en miel. Alcibíades acabó acuchillado tras una riña de faldas. Algunos historiadores especulan que la ceguera del gran bardo griego Homero, autor de La Ilíada y La Odisea, se debía a una de las complicaciones más temidas de la diabetes.
Wu Chao, gran emperatriz china a quien se le debió un buen sistema de salud pública, acabó falleciendo por complicaciones del azúcar.
Otro diabético de cuidado fue el gran bardo francés Chrétien de Troyes, quien fue apadrinado por Leonor de Aquitania y a quien le debemos el romance del Rey Arturo. Chrétien en una epístola a un amigo se lamentaba de no poder gozar de los placeres de la mesa igual que antes pues cada vez que comía algo dulce, pagaba con "una fabulosa quemazón debajo de la piel, como si ando al diablo ardiendo dentro del cuerpo. Posteriormente, la enfermedad no respetaría a reyes ni guerreros, y entre otros que se vieron afectados por esta dolencia estarían Tamerlán, el gran conquistador tártaro cuyo crueldad fue tan proverbial que se cree que cuando le entraba la taranta del azúcar se ponía más nefasto.No se quedaría atrás el segundo monarca de la dinastía mugala de la India, el inútil Humayún, hijo de Babar el Tigre.
Humayún descuidó tanto su diábetes que se cree que su caída mortal de las escaleras se debió a un ataque agudo de la neuropatía que tanto nos afloja los miembros inferiores a los diabéticos. En Francia, nada más ni nada menos que el gran monarca Luis XIV el Rey Sol sería uno de los afectados por la diabetes, y aunque siempre trató de hacer lo posible por controlarse la muela y consumir cantidades navegables de ensaladas, el famoso soberano muchas veces sucumbía ante los dulces para pagar carísimo por su imprudencia. La fístula anal de la cual se le operó tardó mucho tiempo en curarse debido a la profusión de glucosa en la azulísima sangre del hombre quien dijo que "El estado soy yo. "Se cree que Luis XIV heredó su diabetes de su abuela paterna, la gordinflona y golosa María de Médicis.
Martha Skavronskaya, más conocida como emperatriz Catalina I de Rusia por su matrimonio con Pedro I El Grande, nunca fue modesta a la hora de comer. Tanto exceso en comida y bebida llevaría a la ex meretriz convertida en zarina a la diabetes, y en sus últimos años, tras la muerte de su esposo, hacía poco caso a los consejos de su médico que dejara de atiborrarse de dulce y vodka. Este problema sería también la causa de la muerte de Ma. Luisa de Orléans, Ducquesa de Berry y sobrina nieta del rey galo Luis XIV.
La adorada hija mayor del hombre que fue regente de Francia tras la muerte del Rey Sol era un monstruo devorador de galletas y golosinas, y cuando su médico le aconsejó que dejara de comer azúcar pues su orina parecía melaza, la vulgarcita solo atinó a contestar que era una bendición que ahora pudiera beberse sus micciones como refresco.Otro azucarado que vivía echando fuego era el monarca prusiano Federico Guillermo I, papá del gran Federico II de Prusia. El día que se iba a morir al parecer andaba el azúcar a mil cuando se personó en la alcoba de su esposa para gritarle, "Levantáte por lo menos hoy, chancha y floja mujer, porque hoy me voy a morir... "Al poco rato estaba tilinte.
La diábetes no ha hecho estrago solamente entre los miembros de la realeza. Grandes literatos como H.G.Wells (periodista empírico y novelista autor de La Máquina del Tiempo y La Isla del Dr. Moreau), Mario Puzo (autor de El Padrino), Anne Rice (autora de Entrevista con un Vampiro), Kamala Napurdalah (genial autora de Zinnia y corresponsal de guerra) y el corresponsal de guerra y novelista gringo Ernest Hemingway tuvieron que lidiar con sus conteos de azúcar entre una página y otra que escribían. El gran pintor francés Paul Cézanne también pudo haber hecho más dinero poniendo un ingenio con su sangre que creando obras maestras, y se cree que rompió su tierna amistad con el novelista Emilio Zola en un ataque de glucosa subida.
Un conteo alto de glucosa no fue impedimento para que Tomas Alva Edison invetara tantos calaches útiles, a como tampoco lo fue para que Howard Hughes fuera piloto, productor de cine y uno de las máquinas humanas más fabulosas para hacer reales. Cineastas de la talla de George Lucas (Guerra de las Galaxias) y Otto Preminger no se vieron alejados de su maquín de directores por una subida de azúcar, a como actores de la talla del exquisito Marcello Mastroianni, Halle Berry, Mae West, Jane Wyman (la recuerdan en Sublime Obsesión junto a Rock Hudson), Elizabeth Taylor, George Burns (quien vivió más de 100 años), James Cagney, Spencer Tracy y Jerry Lewis tampoco usaron de excusa un picotazo de insulina para no trabajar ante las cámaras. La comediante norteamericana Mary Tyler Moore ha seguido riendo y haciéndonos carcajear aún a pesar de ser insulinodependiente.
El mundo de la música está repleto de azucarados, comenzando con el holandés renacentista Jan Sweelinck y el gran operático italiano Joaquín Rossini (autor de El Barbero de Sevilla), y en la lista caben Neil Young, el trompetista de jazz Miles Davis, el clarinetista negro Dizzy Gillespie, la legendaria cantante de jazz Ella Fitzgerald (quien hasta sufrió de amputación de miembros por complicaciones diabéticas), el rockero de Fleetwood Mac Mick Fleetwood, la cantante Patti Labelle (quien cantó originalmente Lady Marmalade antes que la anoréxica y malteñida Christina Aguilera terminara de deschincacar el tema en Moulin Rouge), la gordita crooner Peggy Lee, el sensualísimo Elvis Presley, el popular Tiny Tim, Mama Cass Elliot de los "Mammas and the Papas", el guitarrista Freddy Fender, y Meatloaf.
Entre deportistas, han habido varios astros con diabetes: el primer pelotero negro en Grandes Ligas, Jackie Robinson, los tenistas Billie Jean King y Arthur Ashe, el beisbolero Ty Cobb y los púgiles Joe Fraser y Sugar Ray Robinson.
Entre estadistas, la lista de diabéticos es sorprendente también. El bellísimo y multitalentoso Josip Broz Tito, forjador de Yugoslavia, incluso llegó a perder una pierna poco antes de morir en 1980. Otros grandes dirigentes diabétciso han sido Anwar El Sadat, presidente egipcio que no murió de un alto conteo de glusoca sino merced a un atentado, el gritón Menachem Begin de Israel (quien solo de malas pulgas podía ser visto), Solomón Bandanaraike (primer ministro de Sri Lanka que murió asesinado y cuya viuda Sirimavo ganó elecciones tras su deceso) y el magnético Mikhail Gorbachov de Rusia.

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