Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 30 de marzo de 2008

el gran jefe Nube Roja


NUBE ROJA, GRAN LIDER QUE NUNCA CONOCIO EL MIEDO
Cecilia Ruiz de Ríos
Resulta extrañamente curioso que nunca se ha mencionado que en la Batalla de San Jacinto-cuya efemérides es celebrada con tanto ruido y distorsión-participaron un buen número de indios flecheros del lado de Matagalpa, así como que existe un gran silencio en cuanto a los indios yúcules que apoyaron al Pequeño Ejército Loco de Augusto Calderón Sandino. Cuando la historia se escribe desde la perspectiva de los blancos, las etnias siempre salen perdiendo, y eso se da tanto en Nicaragua como en Estados Unidos, donde algunos han querido tapar el sol con un dedo en torno al heroísmo de los pieles rojas, a los cuales incluso le deben triunfos militares en la Segunda Guerra Mundial cuando los navajos implementaron un código secreto. Uno de los grandes héroes ocultos de la historia norteamericana fue un gallardo indio sioux oglala llamado Nube Roja.
Nube Roja fue uno de los más fabulosos dirigentes indígenas que tuvo la gran nación del norte. Nacido en el seno de la tribu oglala Sioux en Territorio Dakota, se cree que debutó en este valle de lágrimas a fines de septiembre de 1822 cerca de lo que hoy es North Platte, estado de Nebraska. Fue siempre el predilecto de su madre, quien era la hija de un gran jefe sioux, pero tanto mimo no le estropeó el temperamento y desde chico le gustaba ser el líder en los juegos infantiles. Como dirigente natural, incluso chicos mayores que él le obedecían, ya que a su fuerza de voluntad se le añadía la simpatía, la naturalidad, un gran sentido del humor y un coraje a prueba de todo. Podía montar caballos con gran destreza, tenía una puntería pavorosa tanto con rifle como con arco y flecha, y poseía una musculatura respetable.
En junio de 1866, Nube Roja y varios otros líderes sioux fueron invitados a atender un concejo en Fort Laramie. Los nativos invitados creían que se les había llamado para negociar un tratado de paz con el general William Sherman del gobierno estadounidense. Los indios se llevaron la desagradable sorpresa de que el gobierno gringo solamente les había llamado para exigirles con altanería que aceptaran incondicionalmente y sin chistar los planes estatales de abrir el camino Bozeman que permitiera que los ciudadanos estadounidenses viajaran al oeste para hacer fortuna en las minas de oro.
Mientras los indios y los representantes gubernamentales hablaban en Fort Laramie, el coronel Henry B. Carrington estaba de camino para construir fuertes a lo largo del camino Bozeman. Cuando a Nube Roja le fueron con el cuecho de la misión de Carrington, el gran dirigente botó la gorra(perdón, el plumero) afligido porque la apertura de este sendero destruiría a los búfalos, animales de los cuales dependían los sioux para todo desde alimento hasta vestuario.
Antes de que acabara el año de 1866, grupos de sioux Teton y Cheyennes habían liquidado a unos 150 ciudadanos gringos a lo largo de lo que se llamaba ahora el Sangriento Sendero Bozeman. Apenas estaban defendiendo sus derechos a la sobrevivencia.
Un 21 de diciembre de 1866 un grupito de soldados del Fuerte Phil Kearny andaban buscando leña cuando los guerreros de Nube Roja los emboscaron. Nube Roja planificaba que llegaran refuerzos a la escena del combate, y este plan funcionó a las mil maravillas. El capitán William J. Fetterman llegó con refuerzos al sitio de la batalla.Dos indios Arapahos, seis sioux y dos Cheyennes fingieron estar cortando madera, y fueron los señuelos perseguidos por el incauto capitán.Furioso, el capitancito gringo persiguió a los indios hasta caer en la trampa, de la cual ningún chele salió vivo. Las fuerzas estadounidenses se vieron forzadas a retirarse temporalmente y Nube Roja llegó al Fuerte Phil Kearny en gran triunfo. Tenía a los gringos a sus pies, y con el correr del tiempo Nube Roja se convertiría en el único piel roja en no solo vencer a las tropas gringas, sino también en dictar los términos completos del tratado de paz. Nube Roja casi hace estallar de ira a los cheles cuando se negó por varios días a firmar el tratado mientras los gringos no hubieran evacuado a todas las tropas norteamericanas de la hilera de fuertes a lo largo del camino de Power River. Exhibiendo una paciencia de santo, reza la leyenda que Nube Roja dormitaba en una especie de petate, abriendo solo un ojo y preguntando si ya lo cheles se habían ido. Cada vez que le respondían que no, se volvía a echar como ternero malcriado y anunciaba su disposición de seguir haraganeando hasta que el último soldado norteamericano se hubiera ido lejos con su música.
Para nada perseveró tanto Nube Roja con la firma del tratado, ya que una vez que puso su firma, el gobierno gringo continuó rompiendo su palabra y nunca cumplió con la mayor parte de las promesas que en el tratado se plasmaron.
La familia de Nube Roja a menudo le recriminó el poco tiempo que pasaba con ellos, y la esposa del líder acabo distanciada de él alegando que Nube Roja no precisaba a nadie para ser feliz. En 1881, Nube Roja, harto de los incumplimientos del gobierno estadounidense, se peleó verbalmente con un agente indio del gobierno. Al ofendido le faltaron más tapas y patas para ir con el cuecho a sus amos, y poco después de esta reyerta, Nube Roja fue removido de su cargo como jefe supremo de los oglala sioux. A pesar de que su pueblo lo seguía adorando, Nube Roja fue perdiendo poder hasta que su tribu, diezmada por las enfermedades, la pobreza y el hambre, fue llevada a una reserva sobre el río Pine en Dakota del Sur. El sentimiento de impotencia que sintió Nube Roja lo afligió a tal punto que se hizo enfermizo y huraño, y todos los que le admiraron afirman que el gran dirigente murió de pena moral un 10 de diciembre de 1909 en la reserva que tanto detestaba.
De Nube Roja ha quedado el recuerdo de un hombre cuya honestidad era tan inquebrantable que para él no existían los tonos medios. Accesible, tenaz, trabajador y muy luchador, Nube Roja encarna las mejores cualidades del indio americano. Y como lo cortés no quita lo valiente, también se le recuerda como un gran bromista, buen amigo, compañero leal y gran amante de los niños y los animales.Nube Roja además fue un gran artesano de manos hábiles, y muchos de los adornos que él portaba-y era elegantísimo- eran elaborados por sus propias manos. Hoy en día, entre los pocos sioux puros que quedan, el nombre de Nube Roja ha llegado a convertirse en un adjetivo designado solo para los excelentes, el idóneo legado de un hombre cuyas cualidades lo colocan a la par de los más grandes héroes de la historia universal.

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