Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 30 de marzo de 2008

Felipe II Augusto...se le corrió a una hermafrodita?

Felipe Augusto de Francia: Víctima de su propio carácter
Cecilia Ruiz de Ríos
En una ocasión,a un alumno le ilustré mi reprimenda con la tristísima saga de Felipe II Augusto de Francia, un rey medieval cuya soberbia y pasiones lo llevaron a desgracias mayores.
Felipe II de Francia nació con cuchara de oro en la boca, siendo hijo del santurrón Luis VII de Francia(el hombre de quien Leonor de Aquitania-su primera mujer- se había divorciado porque no cumplía bien sus funciones maritales). Vino al mundo un 21 de agosto de 1165 en Gonesse, por lo cual le llamaron Felipe Augusto por haber nacido en agosto. Lo de Augusto se le fue a la cabeza siendo muy niño, pues era de una soberbia increíble que le llevaba a maltratar a los miembros de su séquito. Prefiriendo la lectura y la música a la retórica y las matemáticas, Felipe Augusto no sería un alumno de demasiadas luces. Guapo, con una melena castaña clara y ojos tristes, al hacerse adolescente sería objeto de admiración por parte de las damas mayores.
El 28 de abril de 1180, contando apenas con quince añitos de edad pero ya con corona por derecho propio, Felipe Augusto se vio matrimoniado con la hija de Balduino V de Hainault, Isabella. Felipe Augusto fue muy galante con ella, pero después de haberle dado a un varoncito llamado Luis, Isabella contrajo fiebres recurrentes y murió en 1190. Ansioso de garantizar su sucesión en una época en que los niños sucumbían a menudo en la infancia a males considerados intratables en aquel entonces Felipe Augusto comenzó a buscar con quien rellenar el vacío dejado por Isabella, quien había sido esposa modelo y hasta le había aportado como dote Amiens y Artois.
En 1193, tres años tras la muerte prematura de Isabella, Felipe Augusto amarró nuevamente el lazo matrimonial, sin darse cuenta que cometía el más craso error de su vida al unir su vida a la de la rubia danesa Ingeborg, por cierto hija del rey de Dinamarca. La fiesta de los esponsales había sido opípara pero cuando Felipe Augusto y su nueva consorte se retiraron a gozar del tálamo nupcial, la tragedia tocó a la puerta de los recién casados. Felipe Augusto, al amanecer de su noche de bodas, angustiado, histérico y tembloroso hizo echar de su lecho a Ingeborg, a quien prometió jamás tocar en lo que le quedara de vida. Las especulaciones en cuanto a qué anduvo mal en la noche de bodas abundan, y hay quines afirman que Ingeborg llegó sin sello de garantía y por eso alienó a Felipe Augusto. Otros afirman que la joven padecía de hermafroditismo y que el rey, al verse confrontado con unos genitales anormales en su esposa, sintió tanta repulsión y miedo que la repudió de inmediato. Cualquier cosa que haya sucedido, Felipe Augusto se negó a consumar el matrimonio y asqueado por su nueva consorte, la hizo enllavar en un convento bajo siete cerrojos. Posteriormente Ingeborg se vería encerrada en distintos tipos de calabozo, algunos con lujos, otros sin ellos. Valdemar, hermano de Ingeborg quien ocupaba el trono danés después que el padre de ambos pasó a mejor vida, se sintió ultrajado ante la forma en que Felipe Augusto trataba a su hermana. Valdemar alegaba que era un argumento estúpido el de su cuñado cuando exigía divorcio alegando que Ingeborg era una pariente demasiado cercana para ser su esposa.
El colmo del insulto que propinó Felipe Augusto a la real familia danesa fue cuando teniendo prisionera a Ingeborg, se enamoró de una princesa de extracción alemana llamada Agnés de Meran.Felipe Augusto estaba tan alborotado con su Agnés que hizo como si Ingeborg no existiera y cometió bigamia.Agnés le dio primero un varón y luego una niña a Felipe Augusto, quien afirmaba estar tan enamorado de ella que no le importaba la ira del papa de turno. Inocencio, quien a estas alturas del campeonato estaba hirviendo de ira, escribió fuertes cartas a Felipe Augusto exigiendo que Agnés fuera retirada de su vida y que respetara a su esposa Ingeborg, con quien debía de cumplir su deber marital. Felipe Augusto aullaba que primero se hacía musulmán y copulaba con un chancho antes de renunciar a Agnés y vivir con Ingeborg. Tal resistencia le granjeó a Felipe Augusto la excomunión, estando Francia en 1200 bajo interdicción(o sea que nadie podía comulgar, celebrar misas, bodas o bautismos porque estaban "en capilla maldita" por el papa).En aquellos entonces en que la población era supersticiosa, Francia se vio aquejada por revueltas y luchas contra el imperio Plantagenet.La plebe culpaba a Felipe Augusto por cualquier desgracia, desde un muerto en casa hasta el alza del precio de los huevos. Para colmo la cruzada contra los albigenses al mando del cruel Simón de Monfort padre había comenzado. Una batería de abogados daneses, expertos en derecho canónico, cayeron como zopilotera sobre Felipe Augusto, quien debió alejar a Agnés hacia un convento, donde la muchacha murió de pena moral mientras su odiada rival Ingeborg era devuelta a la corte. Nadie pudo lograr que Felipe Augusto cohabitara con Ingeborg, a quien nuevamente acusó de ser una bruja cochina que lo quiso hechizar en la noche de bodas para que el diablo entrara en el lecho de ambos.
Pero quizás la peor mácula que Felipe Augusto se echara encima sería su tormentosa relación de amor-odio con el homosexual más sexy y despiadado de aquel entonces, Ricardo Corazón de León. En primer lugar, Alais, una hermana de Felipe Augusto, era la prometida de Ricardo, pero éste la rechazó después que Enrique II de Plantagenet-rey de Inglaterra y papá de Ricardo-sedujera a la chica y la convirtiera en su concubina. Ricardo, quien de por sí no sentía mucho por la joven-ni por ninguna otra mujer, se negó a consumir "comida jugada." Ricardo, Felipe Augusto y Federico I Barbarroja se fueron juntos a la Tercera Cruzada para hacer el bulto, el cuadro y el ridículo, con tan mala sal que Federico se les ahogó tras una congestión en el río Saleph y lo convirtieron en macabro encurtido en un tonel de vinagre. Felipe Augusto, quien a estas alturas del campeonato se había infatuado con Ricardo, observaba que el rey inglés durante su estadía en el Medio Oriente solamente suspiraba por su rival el sultán Saladino. Hirviendo de celos, Felipe Augusto retornó a Francia solo para traicionar a Ricardo, quien en camino de regreso y gracias a una negociación secreta que el despechado Felipe Augusto había hecho con Enrique VI(el hijo del ahogado Federico Barbarroja) fue tomado prisionero por los alemanes.
Una vez liberado Ricardo después que su alcahueta, intrigante y birrionda madre Leonor le sacara el bocado de la boca a media humanidad para pagar el rescate, Felipe Augusto y Ricardo pasaron un melosísimo interludio antes de que las pasiones políticas los volvieran a separar. El 3 de julio de 1194 Ricardo olvidó a su amadísimo Felipe Augusto para derrotarlo de una vez por todas en Fretevel.Entre las pocas cosas buenas que hizo Felipe Augusto estuvo casar a su hijo con la dominante Blanca de Navarra, quien como esposa de Luis VIII de Francia fue la que de veras llevó los pantalones en una época en que las mujeres nos mandaban a parir y zurcir nomás. Felipe Augusto además hizo de París la capital administrativa de Francia, fomentando el crecimiento intelectual y educacional. Felipe Augusto murió amargado y sin tocar a su aborrecida Ingeborg un 14 de julio de 1223 en Mantes, dejando tras de sí una estela de tufo porque nunca pudo gobernar su soberbio carácter.

1 comentario:

Cris dijo...

Pero creo recordar que la homosexualidad de Ricardo I Corazón de León no se ha demostrado...

[una estudiante de la lic. de Historia, Madrid]