Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

jueves, 7 de febrero de 2008

Antisemita,mojigato y pronazi



EL IMPLACABLE PADRE DEL AUTOMOVIL:HENRY FORD
Cecilia Ruiz de Ríos

Uno de los personajes históricos que más contradicciones generó fue indiscutiblemente Henry Ford, el ultraderechista norteamericano que fue padre no solo del automóvil sino también de un espurio a quien se negó a reconocer públicamente, un hombre que duplicó el salario mínimo pero fue quebrador de sindicatos, y un chele tan orgulloso de su colorcito que por racismo fue condecorado por Hitler. Sin embargo, cada vez que llegamos raudos a un sitio a bordo de un carro, debemos rendirle el charro al hombre que lo hizo posible.
Henry Ford nació el 30 de julio de 1863 y desde chico le metieron en la cabeza ideas muy gazmoñas en cuanto al sexo y las costumbres consideradas buenas. Dada la absorción que hizo de la doble moralidad, no es de extrañarse que las pocas veces que Henry se "dió cran"(anticipándose al cran que debía darse a los vehículos), solía lavarse las manos con jabón fuerte y se sentía mal por haberse "autoabusado".Espetaba en voz baja palabras subidas de tono cuando creía que nadie le oía, y desde chico, aunque no fue brillantísimo alumno, supo entrarle a la doctrina del trabajo con una vocación calvinista. A los 16 años abandonó la escuela de su natal Dearborn, Michigan, y se hizo el prototipo del self-made man, el epítome del sueño americano.
A lo largo de su agitada vida de arduo trabajo, Henry coleccionaría más contradicciones en su vida. Como severo guardián de la moralidad sexual que decía ser, procuraba que su nombre no fuera mencionado en situaciones subidas de tono.Se casó con la bonita hija de un campesino, Clara Jane Bryant, tras conocerla en un baile pueblerino. El flechazo fue inmediato para Henry, quien la encontró encantadoramente tradicional, mojigata y dulce. Ella tenía 22 años y él 24 cuando por fin ataron el lazo nupcial. A los cuatro años de casados, Edsel, el primogénito, nació. Henry siempre quiso mantener la apariencia de un matrimonio ideal y una familia modélica. Clara, quien era muy inteligente debajo de la carita de muñeca boba, era muy apacible y generosa además. Clara era la mejor cómplice de los efervescentes entusiasmos de su marido, y Henry la llamaba "la creyente" dado que ella evidenciaba una fe ciega en él. Clara sabía mantener su dominio en el hogar, donde reinaba como monarca absoluta, pero evitaba inmiscuirse en los asuntos de negocio de su esposo. rara vez visitaba el taller o la oficina. Solamente en una ocasión metió sus manos para ablnadar la férrea resistencia de su marido a los sindicatos. Esa rara intervención logró que se evitara una sangrienta revuelta dado que Henry, conmovido por el llanto de su esposa, le siguió el consejo para su propio bien.
Henry era un ser destinado a convertirse en un workaholic, o sea, un adicto al trabajo. No escatimaba esfuerzos, energía y dinero en lograr lo que deseaba, y fue así que ideó el diseño del carro que iba a ser producido en masa para las clases populares bajo el nombre del modelo T-Ford. Sin embargo, como padre, era bastante estrujante. Edsel vivió constantemente temiendo sus regaños y exabruptos, tratando de ser siempre mejor y a la larga tanto stress ocasionó que el pobre hombre muriera mucho antes que su padre.
Clara, cuando ya Henry Ford se hizo millonario, gastaba buenas sumas en obras benéficas y odiaba el despilfarro en la casa. Ya siendo una familia acaudalada, Clara seguía remendando los paños menores de Henry y alimentaba de sobras a las mascotas caseras.
Henry seguía gozando de sencillos placeres como los picnics, que a menudo realizaba con su amigo Tomas Alva Edison, y adoraba escuchar la radio. Era tradicionalista en todo el sentido de la palabra, y se oponía el concepto del control de la natalidad. Era un hombre lleno de contradicciones extrañas. Como patrón era tan progresista que le aumentó el salario mínimo a los trabajadores, les redujo la jornada de trabajo y destinó solo 5 días de la semana para labores, pero contrató espías para quebrar los sindicatos mediante tácticas de terror. A veces trataba a sus amigos con desprecio y aunque luego fue un filántropo que donó mucho dinero para buenas obras, en 1938 publicó unos artículos virulentamente antisemitas, llamando a los judíos "despreciable escoria merecedora de la muerte". Por eso Hitler le condecoró con una medalla de la cual llegó a sentirse muy orgulloso.
Clara al parecer se hizo de la vista gorda cuando su maridito tuvo un devaneo con una joven llamada Evangeline Coté, por cierto prima del astro bisexual Tyrone Power. Evangeline comenzó a trabajar en una fábrica de Henry siendo adolescente, y fue el carácter voluntarioso y vivaz sumado a su gran belleza lo que sedujo a Henry, quien le llevaba 30 años. Mientras Henry hacía de las suyas, buscó una pantalla de humo al hacerla casar con Ray Dahlinger, uno de sus ejecutivos de confianza. La protección de Henry no cesó ahí, y haciéndose pasar por angelical patrón construyó una casa para la pareja. esta casa estaba aledaña a la del propio Henry, con una escalera secreta que conducía al dormitorio de Evangeline. Henry acudió a visitar al hijo que le tuvo Evangeline en 1923 al propio hospital, donde las enfermeras observaban todo escandalizada. El niño Dahlinger recibió toda suerte de regalos y dádivas de parte de Henry, quien lo instaba a que jugara con sus nietos. A la hora de que Henry quiso un retrato suyo de cuando era chavalo, hizo posar al chiquillo Dahlinger en lugar de cualquiera de sus nietos, dado que dicen las malas lenguas que solo los espurios se parecen demasiado a papi. Tanto Evangeline como su cornudo marido ocuparon importantes cargos en la compañía Ford hasta que Clara murió en 1950, tres años tras el deceso de Henry. Fue al nieto de Henry, Henry Ford II,a quien le tocó deshacerse de los Dahlinger mediante una oferta que no pudieron rehu$ar. Henry, el magnate a quien le debemos el automóvil y miles de trabajadores de la empresa Ford su empleo, había muerto un 7 de abril de 1947 a los 83 años sin haberse arrepentido de sus transgresiones y sin que le diera frío ni calor que Hitler, el hombre que lo condecoró por antisemita, se hubiera despachado sin vaso ni agua a más de 6 millones de judíos en el holocausto nazi de la Segunda Guerra Mundial.

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