Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

lunes, 11 de febrero de 2008

La paseadora del bello cadàver


JUANA LA LOCA DE AMOR
Cecilia Ruiz de Ríos

En la historia de España, una bellísima mujer se destaca por haber sido una desquiciada por amor: Juana La Loca.
Nacida el 6 de noviembre de 1479 en Toledo, Juanita nunca contó con demasiada atención de parte de sus padres los formidables Reyes Católicos, quienes estaban enfrascados a echar de España a los judíos y musulmanes en una muestra de que eran capaces de haberse bebido la leche y luego maldecir a la vaca. Isabel de Castilla prefería estar rezando que ocupándose de sus hijos, y Juanita desde chica se sintió huérfana de afecto. Agraciada y distinguida, tenía unos enormes ojos lánguidos y una tez marmórea, y le encantaba la poesía. En 1488 el emperador Maximiliano de Habsburgo envió a unos delegados a España para pedir la mano de Juanita para su hijo Felipe, pero no fue hasta 1495-cuando Colón ya nos había venido a deschincacar la raza al Nuevo Mundo tres años atrás- que el compromiso matrimonial se materializó. El hermano de Juana, el debilucho Juan heredero de Aragón y Castilla, fue comprometido con Margarita, la hermana de Felipe.
La boda por poderes entre Juanita y su inservible Felipe se dio en Valladolid en 1496 pero no fue hasta en el mes de septiembre de este mismo año que ella fue llevada por barco hasta Arnemuiden. Al arribar a su nuevo hogar y como un mal presagio, Juanita no encontró a Felipe, quien andaba en Austria en representación de su padre. No fue hasta a mediados de octubre que Juana y Felipe se pudieron ver las caras, y para ella fue amor a primera vista. Felipe, a quien llamaban El Hermoso, insistió en consumar el matrimonio de inmediato, por lo cual una ceremonia sencilla fue celebrada para quitarle el regusto de pecado a la primera noche. Posteriormente, otra ceremonia con mayor pompa sería celebrada un 22 de octubre de 1496. Juanita se mostró posesiva y apasionada desde el primer momento, insistiendo en pasar muchas horas al día con su marido en el lecho. El 16 de noviembre de 1498 nació el primer retoño de Juanita, la niña Leonor quien sería posteriormente reina de Portugal y Francia. Apenas nació la niña, Felipe pareció perder interés en su esposa y comenzó a restregarle las queridas en la cara a la atribulada Juanita. Una reconciliación llevó al nacimiento del futuro emperador Carlos I de España y V de Alemania el 24 de febrero de 1500.
La muerte se cebó en la familia de Juanita. Su hermano Juan murió a los seis meses de haberse casado, y rezan las malas lenguas que el ejercicio nupcial constante fue lo que lo mató en 1496. La hermana mayor de Juanita, Isabel(quien era la heredera de Castilla y Aragón tras la muerte de Juan)se murió dando a luz a su hijo Miguel(quien viviría solamente dos años). Juanita era ahora la heredera y ella y su esposo debía viajar a España a tomar el juramento de las Cortes, algo obligatorio para todos los herederos a la corona. En 1501 Juanita parió a otra hija, y tras el difícil parto la depresión se apoderó de ella. Tenía alucinaciones, y el comportamiento de zanganete de su esposo no ayudaba para nada. En noviembre de 1501 ellos viajaron a España haciendo un breve alto en Francia, donde Felipe se divertía con el rey de turno halconeando y jugando tenis mientras Juanita se deprimía porque no habían traído consigo a sus hijos.La Pascua de 1502 los encontró en Madrid y pronto los acompañantes de Felipe le tomaron odio a los seudoreligiosos españoles. Para colmo, entre Toledo y Madrid, Felipe había contraído sarampión y al arribar Fernando, el padre de Juanita a recibirlos, ésta lo puso al corriente de todo el sufrimiento de su matrimonio. En Toledo se sumó Isabel la Católica, y pronto recibieron las malas noticias que Arturo, el heredero de la corona inglesa que estaba casado con Catlina, hermana menor de Juanita, había muerto tísico. La corte se puso de luto, y Juanita, preñada otra vez, le recriminaba a su marido que éste solo se pasaba cazando, enamorando mujeres y jugando ajedrez con Fernando.
Felipe quería regresarse a Holanda, pero no fue hasta en octubre que recibieron el juramento de las Cortes, las cuales aceptaban a Felipe como consorte nomás y solo mientras Juanita viviera. Felipe, furioso por lo que él consideraba un desaire, quería regresar a Holanda aunque tuviera que dejar atrás a Juanita, quien por estar pipona no podía viajar con e´l. Al fin, Felipe pudo viajar sin Juana y el hijo de ambos nació el 10 de marzo de 1503 en Alcalá de Henares mientras Juanita despotricaba contra su marido. Felipe, dándose cuenta que su esposa podría caer bajo la influencia de sus poderosos padres, le solicitó por carta que regresara lo antes posible, petición que llenó de éxtasis a Juanita. Cuando Isabel quiso persuadir a su hija de que se quedara en España un poco más, Juanita se peleó con su madre y según los chismosos hasta quiso pegarle a Isabel. Juanita se fue peleada con sus padres y dejó la impresión de estar completamente loca. Una vez en Bruselas, Juanita se peleó agriamente con su marido y agredió a la querida de Felipe, llegando a arrancarle la melena a la muchacha en un aparatoso pleito. En 1504 arribó la noticia de la muerte de Isabel. Felipe, quien deseaba coronarse como rey de Castilla, mandó a decirle a su suegro que se saliera de ahí(recordemos que el astuto Fernando se había hecho regente de lo que fue el reino de su esposa). Felipe y Juana regresaron a España con Juana como reina y Fernando, asustado por la ambición de su yerno, se casó en segundas nupcias con Germana de Foix para ver si lograba el milagro de producir un heredero, cosa que no fue posible al no existir aún el Viagra. Tras parir otra niña, Juanita se enfermó gravemente. Una vez en España, Felipe se hizo el popular y Fernando tuvo que admitir que Juana no podía cargar la corona sobre su confundida cabeza, sin embargo, Felipe no pudo convencer a las cortes de la locura de su esposa. En septiembre de ese año, Felipe se puso a jugar pelota. Sudado, pidió un refresco helado y pescó la pulmonía que sería su pasaporte al más allá. Embarazada de nuevo, la pobre loca se negó a enterrar el cadáver de Felipe, muerto a los 28 años el 24 de septiembre de 1506. El 14 de enero del año siguiente, tras haber paseado por España con el cadáver de su marido, Juana parió a la hija de ambos, Catalina. Fernando, abochornado por el ridículo que hizo su hija, la hizo encerrar en Tordesillas, donde la pobre loca de amor moriría el 12 de abril de 1555.

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