Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

martes, 12 de febrero de 2008

un general en su laberinto del ego


MACARTHUR: GUERRERO VENCEDOR, PERDEDOR EN LA VIDA
Cecilia Ruiz de Ríos
Que MacArthur fue un tamaño "loser" en la vida, es innegable.De nada le sirviò ser quien rindiò al Japòn aquel 2 de septiembre de 1945 en horas de la madrugada. El regusto a castigador lo dejò jodido de la azotea, y luego le hubiera gustado extender la Guerra de Korea hacia una Tercera Guerra Mundial, y caro le costò insolentar al feo chino Chiang Kai Chek de que iban a ir a sacar a patadas a Mao de China, porque a Eisenhower la idea le supo a diablos.
Una de las figuras que el occiso José Mercedes Morales Darce, eximio militar y hombre de buenas lecturas, admiraba por su sagacidad militar era el controversial general norteamericano Douglas MacArthur, quien precisamente nace un 26 de enero de 1880.
Douglas MacArthur fue un guerrero astuto, invencible, de voluntad férrea aunque en el campo de batalla de la vida se vio derrotado a menudo. Nacido un 26 de enero, Douglas vino al mundo con el olor a polvorín en lugar de talco de bebé. Su padre había sido general en la sangrienta guerra de secesión y el muchacho vino al mundo en el arsenal de Fort Dodge, en Little Rock, Arkansas. La madre de Douglas, acostumbrada a que su marido la manejara a punta de corneta y pistola, aplaudió entusiasmada las inclinaciones de Douglas hacia las armas, algo que manifestó desde chiquito.
Douglas estudió en la Academia de West Point, de donde salió el mejor alumno de su promoción. En la Primera Guerra Mundial estuvo al mando de la 42 División de Infantería Arco Iris, quienes estaban en Francia. Posteriormente, Douglas ostentó el cargo de jefe de estado mayor del ejército norteamericano durante la administración de Herbert Hoover y durante el primer año del mandato del presidente Franklin Delano Roosevelt. En 1937 pasó a la reserva del ejército, pero pronto lo asignaron al cargo de mariscal de campo en las islas Filipinas, puesto que le ofreció el presidente de dicho archipiélago, Manuel Quezón.
Douglas se convirtió en el militar mejor remunerado de la historia con ese nombramiento, y su palabra era ley. Al entrar en 1942 los Estados Unidos en la II Guerra Mundial después que los japoneses le habían deschincacado su flota en Pearl Harbor en diciembre del 41, el ahora general Douglas MacArthur aceptó ser el comandante supremo de las fuerzas aliadas en la zona del Pacífico. En 1945 se saboreó la golosina de ser el hombre que arrodilló al Japón al hacer firmar al hasta entonces arrogante Hirohito la rendición del Imperio del Sol Naciente. Fue prácticamente el dictador de los nipones en el período de reconstrucción de la posguerra.
En 1950 le tocó ir a comandar las tropas de la ONU enviadas para "apaciguar" el conflicto entre las dos Coreas, pero Douglas, quien ya estaba ebrio de soberbia y con deseos de ampliar la guerra para sentirse más heroico que un Napoleón, metió las de andar al dar declaraciones que el presidente Harry Truman consideró funestas, ya que Truman no había quedado con ganas de tirar más bombas después de las dos que regaló a Hiroshima y Nagasaki en 1845... En abril de 1951 Truman destituyó a Douglas de su cargo y lo mandó a traer a los Estados Unidos. Tras ser recibido como héroe, Douglas cumplió aquello de almorzar con la vergüenza tras desayunar con la soberbia a como dice Gabo, y se vio frustrado en su intento de aprovechar su fama de guerrero para irse a la Casa Blanca. El que estaba destinado a ser presidente después de Truman fue el gran rival de Douglas, el general Dwight "Ike"Eisenhower, y Douglas se quedó hueliendo el dedo para morir desilusionado en 1964.
Si en el campo de batalla Douglas imponía respeto y hasta pavor, este arrogante macho de casi metro ochenta de estatura y cuerpo enjuto en las lides del amor daba lástima. Frío, calculador y desalmado, era un brillante estratega y un soldado que no conocía el miedo ni en foto. Solía sentarse fumando cigarrilos en una boquilla enjoyada, ataviado en kimono japonés con nada debajo. Era fan de los espejos, y había mandado a colocarlos hasta detrás de su escritorio.
Hasta en los charcos se detenía a contemplarse, todo un ególatra de cuidado. Lógicamente, un hombre tan soberbio y egoísta estaba destinado a ser pésimo novio, odioso amante y una desgracia como esposo. Su primer amor fue Luisa Cromwell Brooks, una rica heredera divorciada de rancio abolengo que amaba el licor, las fiestas, el jazz y dar shows. Douglas se la topó en una fiesta y se casaron en una suntuosa fiesta el 14 de febrero de 1922, nupcias a las cuales la posesiva mamá de Douglas se negó a ir porque consideraba a su nueva nuera una perdida. Luisa era tufosa, y cuando se fue a acompañar a su marido en Manila, se ganó el odio de la sociedad filipina. Luisa quiso convencer a Douglas que colgara el uniforme militar, que era como pedirle a un ganso que no graznara... y comenzaron las peleas. En 1929 Luisa dejó a Douglas y pidió el divorcio. En Reno ella acusó de haber sido un mantenido!
En su segunda escaramuza con el amor, Douglas tampoco tuvo suerte. En Manila había iniciado discretamente relaciones con Isabel Rosario Cooper, corista de un teatro de Shanghai que se autollamaba actriz. Fue la querida de Douglas instalada en una suite de hotel en la Calle 16, donde vivía semireclusa porque Douglas, en su afán de que la liviana híbrida de china con escocés no saliera a la calle solo la mantenía en negligée y ropa de encaje para dormir. Cuando Douglas andaba fuera de Manila, ella salía a fiestas y le ponía opíparos cachos. Douglas la conservaba para sí en secreto, pero al ganarse éste la inquina de dos reporteros, éstos hurgaron en la intimidad del general y le descubrieron su turbia relación.
Aunque Douglas ya había mandado a Isabel a morir lejos al darse cuenta de la ramazón que andaba puesta, los periodistas se aprovecharon del escándalo para hacer añicos al general. Pearson, uno de los periodistas, localizó a Isabel, quien andando escasa de fondos tras su ruptura con Douglas, accedió a vender su información y varias cartas de florido amor. Douglas se moría del bochorno, y decidió comprarle el silencio a Isabel y Pearson por 15 mil dólares cash en diciembre de 1937. Douglas recibió los originales de las cartas con Pearson conservando las copias. Isabel se fue de Washington y en 1960 en Los Angeles se suicidó.
Douglas solo fue feliz con su segunda esposa, Jean Marie Faircloth, una chaparrita y bella sureña. Douglas la conoció a bordo de un barco rumbo a Shanghai, y cuando la nave llegó a puerto, ya estaban hechos dos palomitos en celo. Se matrimoniaron el 30 de abril de 1937 en sencilla ceremonia. En 1938 Jean le dio un hijo a Douglas, a quien le puso Arthur (por el legendario rey Arturo, con quien Douglas se identificaba), el único legítimo ya que recientemente por doquier han salido supuestos hijos bastardos del gran héroe.
Tras tanto ajetreo y casi como la heroína de Jorge Amado, Tereza Batista Cansada de Guerra, Douglas pudo gozar de paz en su segundo matrimonio y el león feroz ronroneaba como gatito en manos de Jean. Pero la imagen de este general sigue siendo vista como nefasta para miles que lo vieron arremeter contra los veteranos de guerra de la I Guerra Mundial cuando estos exigían sus pensiones en Washington, y en Japón abundan anécdotas sobre su sed de venganza y abusos de poder.

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