Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 3 de febrero de 2008

La absoluta soberana del Nilo






Sagaz, Seductora, Envidiada y Erudita: "CLEOPATRA"
Cecilia Ruiz de Ríos
Una de las mujeres más vilipendiadas de la historia es indudablemente Cleopatra, y uno de los motivos por lo que la han difamado es por viva envidia, ya que muy pocos machos de la especie ni siquiera le llegan a los talones en brillantez, sagacidad, audacia y erudición. Si a estos atributos le añadimos una sensualidad increíble y un encanto inmarcesible, tenemos al ser humano perfecto.
Para evitar confusiones, recordemos que hubo 7 reinas con el nombre de Cleopatra en Egipto, pero la que hizo tremendo ruido fue la séptima y última. Había nacido en el año 69 antes de Cristo, y aunque a menudo sus padres se agarraban de las mechas delante de ella, desde niña aprendió a permanecer siempre imperturbable. La familia de Cleo descendía de Tolomeo, uno de los generales más audaces del conquistador macedonio Alejandro Magno, y es más probable que haya sido con estampa de griega que de egipcia. Desde chica, la instruyeron muy bien en filosofía, letras, idiomas, matemáticas a historia, y fue la primera de su dinastía que se tomó la molestia de aprender el egipcio, que era el lenguaje del populacho. Con el correr de los años, Cleo ostentó una nariz de abrelata, ojos enormes, y una figura de reina de belleza. Era una maestra de cosmetología, se bañaba en leche y gozaba de una voz melodiosa y sensual. No era de extrañarse que tuviera un ejército de admiradores.
Siguiendo la costumbre egipcia de la endogamia, Cleo se vio matrimoniada con un hermano suyo, Tolomeo XIII, en el año 51 A.C. y después de la muerte de este inútil muchacho, tuvo que soportar como esposo a otro hermano menor, Tolomeo XIV, en el año 47 A.C.Ninguno de los dos alcanzó a refocilarse con ella en la cama, por lo cual se sospecha que Cleo llegó virgen a los brazos del cincuentón romano Julio César cuando se hizo envolver en un tapiz para consumar una de las seducciones más aparatosas de la historia. Julio César, quien en su juventud fue amante del rey de Bitinia y posteriormente se enamoró violentamente de su joven cautivo galo Vercingétorix, esta vez decidió que una mujer sensual era precisamente lo que le recomendaría el médico...El alboroto de Julio César con Cleo dio como fruto a un varoncito, Cesarión, y el afianzamiento de Cleo en el trono de Egipto. Julio César estaba tan enamorado de su joven concubina que la llevó a Roma, donde la instaló en un palacete. Julio César además colocó una estatua de Cleo en un templo dedicado a Venus, mientras los romanos se arrancaban el pelo de la ira viendo como su mandamás colocaba en altos honores a una "vil extranjera."
La vida fácil se le agotó a Cleo en Roma cuando su amante fue asesinado en las gradas del senado. Salió huyendo a Egipto, y poco faltó para que se volviera a enamorar de nuevo. Marco Antonio, quien había sido protegé de Julio César, era un hombre joven, de perfil apolíneo, borracho consuetudinario y con su itinerario, y adorador de las mujeres. Cleo decidió seducirle y se fue a Tarso en una nave impresionante con velas coloridas, músicos y esclavos abanicándola. Al encontrarse con semejante cortejo, Marco Antonio no tuvo chance ni de pensarlo antes de caer a sus pies. De sus relaciones con Marco Antonio, quien estaba casado con una hermana virtuosa de Octaviano (actual mandatario de Roma tras la muerte de Julio César) Cleo habría de tener varios hijos, entre ellos unos mellizos.
Tan enamorado estaba Marco Antonio de ella, que rompió relaciones con Roma, causando la ira de su cuñado. Una guerra de dos años se desató, y el episodio final se escribió en la batalla de Accio, cuando Marco Antonio y Cleo fueron derrotados y tuvieron que salir como monos mal tirados.
Cuando las huestes de Octaviano arribaron a Egipto, Cleo huyó a sus habitaciones con tres esclavos. Marco Antonio fue informado falsamente que su adorada mujercita se había suicidado. Muerto de miedo, Marco Antonio se clavó un puñal para acabar con su miserable vida. Una vez herido, alguien tuvo el acierto para informarle que Cleo estaba viva. Llevado al mausoleo donde estaba escondida Cleo, logró morir en brazos de ella. Cuando Octaviano se presentó, Cleo quiso seducirle pero esta vez los encantos le fallaron, y rezan las malas lenguas con la mía presidiendo el club que Cleo se le puso a Octaviano a como Dios la mandó al mundo pero éste prefirió irse a bañar a su caballo. Al enterarse que la iban a llevar a Roma para exhibirla como cautiva, prefirió ordenar que le llevaran un áspid y colocándose a la serpiente en el buche, se hizo morder para expirar como consecuencia del veneno cortesía del reptil.
La leyenda de Cleopatra la ha definido como una mujer sin inhibiciones sexuales, apodada la Meriochane ( en latín vulgar "la que se abre para 10 mil hombres") por los soldados romanos de Octaviano. Pero la genuina Cleopatra fue una gobernante que se preocupó por la instrucción y el bienestar de su pueblo, donó incontables tratados y pergaminos a la biblioteca de Alejandría y hasta se le adjudica la autoría de un tratado de cosmetología con recetas y fórmulas aún vigentes en estos días. Cleo también era hábil danzarina, buena cantante y sabía tañer el laúd como pocos.
En tiempos en que pocas mujeres podía leer y escribir, Cleo podía hacerlo en siete idiomas, incluyendo el egipcio que era la lengua del pueblo. Cleo además patrocinó a numerosos artistas, intelectuales y sabios de su tiempo, siendo una de las mecenas más generosas de la historia del antiguo Egipto.
Sin embargo, muchos de los historiadores han tergiversado la verdadera biografía de esta valiente, erudita y encantadora reina sencillamente porque muchos hombres no logran admitir aún cuán superior puede ser un especimen perfecto de mujer.

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