Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

jueves, 7 de febrero de 2008

El monarca del "canario muerto"


Enrique IV de Castilla: Cuan Impotente Era?
Cecilia Ruiz de Ríos

Hace poco, una joven me envió un e-mail solicitando información sobre el tristemente célebre monarca español Enrique IV el Impotente, hermano mayor de la dizque católica Isabel.Tardadito pero seguro, he aquí la saga de uno de los hombres más desdichados de todos los tiempos.A finales de la Edad Media, España era un conglomerado de reinos independientes y aún no conocía la unificación que lograría posteriormente.
En Castilla, Juan II era un rey medieval poco usual, dado que le interesaba más el conocimiento que las guerras.Juan había nacido en 1405 y su primer matrimonio lo había consumado con María de Aragón, naciendo Enrique en 1420. Cuando María murió en 1445,Enrique ya era un joven que estaba casado con Blanca de Navarra. Enrique desde chiquito había sido enfermizo, dado a largos períodos de melancolía y poco comunicativo. Nunca pudo consumar su matrimonio con Blanca de Navarra, quien no estaba nada mal físicamente y pudo haber animado hasta a una estatua. Cuando Juan II vio que su hijo no conseguía heredero, decidió aprovechar que estaba viudo y mandó a su confidente Alvaro de Luna a que le consiguiera novia en Portugal. A pesar de que a Enrique le sabía a diablos que su padre le pusiera madrastra, el viejo Juan II en 1447 se casó enamoradísimo de la joven Isabel de Portugal-prima del rey Alfonso V-y en poco tiempo la fogosa muchacha le había dado a Juan II dos hijos, Alfonsito y la futura Isabel la Católica. Enrique se sentía desplazado por su madrastra, quien era más chavala que él.
En 1453 Enrique se divorció de Blanca de Navarra, alegando que era con ella que no podía copular dado que con otras era un tigre entre sábanas. Blanca, ofendida, alegó que ella nunca puso impedimentos para realizar la cópula a pesar de que se esposo con sus ojos saltones, nariz deforme y figura poco elegante no entusiasmaba a nadie. Unas damas de la corte se dieron a la tarea de levantarle las enaguas a Blanca para probar si era virgen, cosa que resultó positivo . Un sacerdote fue enviado a los burdeles de Segovia a indagar con las meretrices si el príncipe Enrique podía funcionar como hombre. Las astutas meretrices afirmaron que Enrique era "tan bien dotado como un asno" y "todo un relinchón cachondo" mientras el príncipe sacaba pecho. Para colmo, trajeron a un médico germano llamado Hyeronimus Munzer, el cual emitió el siguiente dictamen sobre la capacidad sexual del futuro monarca,"El órgano copulatorio es débil y escuálido en su base, con frágiles tejidos ahí, pero luego se ensancha hacia una longitud considerable y una desproporcionada cabeza. Esto último impide que la erección se complete pues el resto del órgano no puede sostener tamaño peso."
A pesar de este rotundo diagnóstico, Enrique siguió con la farsa de ser un genuino Príapo en la cama, y en 1455 se casó con una prima de su odiada madrastra:la princesa Juana de Portugal, hermana del rey que estaba en el trono en tierras lusitanas.
Juanita, al contrario de su prima Isabel quien era fogosa solo con su marido pero virtuosa con otros, resultó ser una coqueta incorregible, quien le hacía ojitos hasta al mozo de la cuadra que l cuidaba los corceles.En 1454 Juan II se despidió de este valle de lágrimas, y Enrique IV subió al trono como monarca de Castilla.Para entonces la coqueta Juanita seguía tan intacta como el día que su madre la parió. Enrique IV por fin pudo apartar de la corte a su odiada madrastra y sus dos hermanastros, enviando a la joven viuda y sus hijos al castillo de Arévalo. Una vez ahí, les privó de todo lujo y con costo comían los tres tiempos. Desde 1452, Isabel hija había sido enviada a un convento en Avila para que estudiara.
Enrique IV comenzó a ser el hazmerreír de la corte con el apodo de El Impotente. Su cercana amistad con Juan Pacheco-Marqués de Villana- y luego con Beltrán de la Cueva dio pie a rumores que el soberano era homosexual.Los chismes comenzaron desde 1455 cuando Enrique IV había hecho campaña en Granada para sacar a los moros de ahí. Se hablaba de un árabe que lo había hipnotizado. En 1461 Juana por fin dio a luz a una chiquilla a quien le pusieron Juana también, y que sería conocida como La Beltraneja pues le achacaban a Beltrán de la Cueva su paternidad. Tras el nacimiento de la niña, Enrique IV hizo Conde de Ledesma a Beltrán, y no faltaron quienes dijeran que el título nobiliario era el pago por haberle fertilizado a la mujer. Enrique IV jugó el papel de orgulloso papi, y haciéndose el generoso, invitó a la corte a sus hermanos Isabel y Alfonso. Isabel de Portugal, al quedar sin sus hijos en Arévalo, viéndose sola y triste perdió la chaveta.
Juan Pacheco, el ex favorito de Enrique, se llenó de celos al ver a su rival Beltrán de la Cueva gozando de tantos favores con el rey y tramó su caída. Pacheco en 1465 encabezó con otros nobles una guerra civil contra Enrique, declarando al adolescente Alfonsito rey. Haciendo la patraña de que Alfonsito iba a visitar a su mami loca en Arévalo, se tomaron el castillo y en agosto de 1467 estos nobles rebeldes entablaron una batalla cerca de Olmedo. Enrique IV hizo operación cusuco y su esposa e hija huyeron hacia Segovia. Alfonsito, quien había sido un muchacho sano, enfermó en julio de 1468 y murió misteriosamente. Enrique IV entonces recibió a su hermanita Isabel y se reconcilió públicamente con ella en septiembre del mismo año. Los nobles juraron lealtad a Enrique y nombró heredera a Isabel, anulando a Juana la Beltraneja como su sucesora en 1468 mediante el Tratado de Toros de Guisando.Juana de Portugal echó a un lado su falsedad, y presa de una ira sin límites, abandonó a regio esposo para tomar abiertamente un amante, con el cual posteriormente tuvo dos hijos más. Las intrigas de la futura Isabel la Católica por fin habían dado fruto y era heredera. Enrique IV le había prometido no casarla contra su voluntad, pero aconsejado por su ex enemigo Luis XII de Francia, Enrique quiso usar a su hermana para casarla con el viejo rey portugués Alfonso V(hermano de la infiel Juana y primo de Isabel de Portugal).Isabel se sintió traicionada por su hermano y escapó a Valladolid para casarse a escondidas con Fernando de Aragón en octubre de 1469. Cegado por la furia, Enrique IV revocó el tratado de Toros de Guisando y nombró de nuevo heredera a su hija Juana la Beltraneja en 1470, dejando que la alegría de ser heredera no terminara de guisarse en su hermana.
Al morir Enrique IV un 11 de diciembre de 1474, no alcanzó a aclarar cuál de las dos mujeres sería su heredera, dejando tras de sí las semillas de una cruenta guerra civil. Enrique IV al morir legaba su Castilla como una potencia peninsular venida a menos, y su reinado era uno de corrupción gubernamental e impuestos de infarto.Enrique había probado ser un impotente no solamente en el lecho, sino también en su gobierno y su elección de sucesor.Sus tristes despojos no deben de haber descansado en paz cuando Isabel de Castilla se coronó reina y se fue a la guerra civil de forma poco cristiana contra Juana la Beltraneja, a quien derrotó en Toro en 1476 y en Albuera en 1479. A pesar de haberse casado Juana la Beltraneja con su tío Alfonso V de Portugal durante la guerra civil, en 1480 esta joven desafortunada tuvo que meterse a un convento forzada por su cruel tía Isabel. El legado de Enrique IV de Castilla se disolvió como una carcajada irónica en la historia, y muchos se preguntan si su destino hubiera sido tan cruel si hubiera nacido en esta época en la cual ya contamos con el Viagra.

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