Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 4 de noviembre de 2007




EL ACERO DEL TOTALITARISMO: JOSEF STALIN
Cecilia Ruiz de Ríos
Casi todos los dictadores han tenido espantosos bigotes, y el hombre que bañó de sangre a la entonces Unión Soviética no fue una excepción: Josef Vissarionovich Dzhugashvili, más conocido por el auto impuesto mote de Stalin (hombre de acero).
Nacido en Georgia un 18 de diciembre de 1878 y muerto un 5 de marzo de 1953 , Stalin dio muestras que aún la mediocridad bien administrada y de forma militante puede llegar muy, muy lejos...hasta hacerse secretario general del Comité Central del Partido Comunista desde 1922 hasta su deceso. Desde su ascenso amañado al poder hasta su súbita muerte a solos en su dormitorio aislado, Stalin no solo industrializó a Rusia sino que también se despachó a un buen número de cristianos, ortodoxos, judíos y ateos mediante la receta de “muerte artificial” más pavorosa del mundo.
Stalin fue el único hijo de Vissarion Dzhugashvili y Ekaterina Geladze de los 4 en total de esta pareja que pudo llegar a ser adulto. Los otros 3 se murieron chiquitos.La madre de Stalin había nacido como sierva, y el padre era zapatero remendón. Al quebrar su propio negocio porque el señor era bueno a empinar el codo, tuvo que irse a trabajar a una fábrica de calzado. Vissarion diario le daba “sopa de muñeca” a su mujer. Tanta violencia intrafamiliar llevó al niño Josef a ser duro y desalmado, creyendo que esa era la única forma aceptable de vivir. Las sopapeadas de su padre lo dejaron con un brazo roto en varias ocasiones, y Stalin ya traía anormalidad física desde el vientre materno. Dos de sus dedos del pie estaban unidos como en una pezuña. Stalin encontró quien lo impulsara hacia el estudio en uno de los patrones de su madre, quien se ganaba la vida como lavandera y doméstica. Este era un judío de Gori llamado David Papismedov. Papismedov, quien lo ponía a hacer mandados y luego le pagaba en efectivo y en libros. Stalin jamás olvidaría este gesto, y muchos años después, siendo el mandamás no solo recibió al viejito judío sino que a menudo se detenía a charlar con él en público. En 1888 el papá de Stalin se fue a Tiflis, abandonando toda obligación para con su esposa e hijo. No es de extrañarse que este beodo acabó su triste vida en un pleito de cantina. A los 8 años Stalin comenzó sus estudios en la escuela parroquial de Gori. Aprendió ruso-solo hablaba georgiano-y se codeó con hijos de comerciantes, oficiales y prelados ortodoxos.
Stalin de chico adoraba oir las historias sobre bravos montañeses que lucharon
por la independencia de Georgia, y su héroe favorito era Koba. Decidido a ser revolucionario, el joven usó como su primer seudónimo el Koba. Se graduó de mejor alumno de su clase y le dieron una beca para estudiar en el seminario de Tiflis, una institución jesuita. Aunque su madre quería que se ordenara sacerdote, a final de cuentas acabó yendo al seminario para poderse educar, y los centavos que le daban de estipendio por cantar en el coro le servían para ayudar a su mamá. Stalin a pesar de estar en entrenamiento religioso nunca se olvidó de sus actividades revolucionarias y creó una especie dew rama comunista dentro del seminario. En 1899 Stalin dejó el seminario justo antes de sus exámenes finales.Gracias a ser revoltoso, lo arrestaron varias veces y en 1902 fue exiliado a Siberia, donde estuvo semicongelado. Stalin se adhirió a la doctrina de Vladimir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin.Se conocieron en 1907 durante un congreso en Londres en el cual se consolidó la supremacía de lo que sería el partido Bolchevique. Stalin se destacó luchando en zonas urbanas como agitador,
Robando bancos para conseguir fondos, y en 1912 lo integraron al Comité Central del partido comunista.



En 1903, Stalin se enamoroó de Ekaterina Svanidze, a quien llamaba “Kato”. Fueron solo 4 años de felicidad pues en 1907 su mujer murió de tifus , dejándole de recuerdo a su hijo mayor Yakov, con quien luego Stalin no podría jamás congeniar. La muerte de “Kato” endureció aún más a Stalin, quien confesó que cualquier sentimiento tierno había muerto con ella. La incomprensión entre este primogénito de Stalin y su papá llegaría a tales extremos más adelante que cuando el chico quiso suicidarse, Stalin dijo con sorna que ni siquiera sabía usar una pistola. Yakov estaba destinado para servir en el ejército rojo durante la II Guerra Mundial y a acabar como prisionero de guerra de los nazis. Cuando los alemanes ofrecieron intercambiarlo por el mariscal de campo Paulus, Stalin se negó a acceder alegando que un tenientito no valía igual que un buen general, pasando a afirmar que no era hijo suyo. Al saber la respuesta de su padre, Yakov por fin se suicidó yendo a abrazar una cerca electrificada en el campo de concentración Sachsenhausen, donde lo tenían capturado. La segunda esposa de Stalin sería Nadezhda Alliluyeva, mucho menor que él e hija de un viejo matrimonio que apoyó siempre a Stalin. Nadezhda, quien estaba locamente infatuada con su rudo hombretón, le dio una parejita de hijos-Basilio y Svetlana- a los cuales nunca les puso mayor atención. Nadezhda se dedicó en cuerpo y alma a su mostachudo, solo para ser tratada con grosería. Tras aguantarla una última patanada, Nadezhda se retiró a suicidarse de un tiro en 1932. Oficialmente, murió de “súbita y galopante enfermedad.” Traumatizados por la falta de afecto de su padre, estos chavalos tampoco serían felices. Basilio llegó a ser buen piloto durante la II Guerra Mundial, pero según fuentes oficiales se murió alcohólico en 1962. Svetlana saldría huyendo sofocada hacia Estados Unidos en 1967. Existe una versión que afirma que Stalin adquirió una tercera esposa llamada Rosa Kaganovich, hermana del político soviético Lazar Kaganovich, pero este cuecho jamás pudo ser probado.
La mamá de Stalin había muerto en 1937 y su hijo no fue al funeral, solo mandó una coronita de flores. La infuncionalidad de Stalin como hombre de familia se vio revelada por el escritor ruso Alejandro Solzhenitsyn cuando éste mencionó a un hijo que nació en 1918 en Siberia cuando Stalin estaba arrejuntado con una chica llamada Lida. Nunca lo quiso reconocer.
Stalin no se detuvo ante nada tampoco para subir al poder. Habiendo sido editor de Pravda en 1917, aprovechó dicho puesto para reforzar sus tentáculos.



Viendo que estaba en el poder entonces el gobierno provisional de Kerensky, hasta se negó a publicar algunos artículos que Lenin había mandado desde el exilio. No faltan quienes afirman que Stalin tuvo poca participación en la revolución del 7 de noviembre de 1917. Mas bien fue su rival, Lev Davidovich Bronski-Trostsky-quien se puso las pilas. Mas luego en 1924 Stalin creó el mito de la existencia de un centro partidario que había dirigido todo con eficiencia y puntualidad. Trotsky jamás se enteró que este organismo hubiera existido, pues de haber sido cierto hubiera estado bajo su jurisdicción. Durante la guerra civil rusa y la Guerra Polaco-Soviética, Stalin era apenas un comisario. Cuando llegó a secretario general del partido comunista ya había engatusado a miles de personas. En el momento en que fue nombrado para este cargo, el puesto no revestía de mayor poder, aunque él se encargaría de inflarlo a proporciones desmedidas. Pragmático y cínico, se aproximó cuanto pudo al enfermo Lenin. Lenin desde su lecho de enfermo pidió que quitaran de ahí al “rudo y tosco Stalin”, quien a pesar de todo se le untaba más ronroneosamente que los gatos que tenía Lenin. Stalin quien siempre odió a los felinos, sonreía melosamente cuando Lenin se los presentaba. Al morir Lenin en enero de 1924, insultando a Nadezhda Krupskaya –la viuda de Lenin-Stalin y Kamenev junto con Zinoviev se recetaron el poder en el partido, buscando como desplazar al fundador del Ejército Rojo(el judío Trotsky). Le hizo la guerra a Trotsky contrariándolo en todo lo que fuera posible, mencionándolo como advenedizo oportunista y tan infernal le hizo la vida a su rival, que el golpe de gracia se lo asestó Stalin a Trotsky al expulsarlo del partido en 1927, junto a Zinoviev(quien fue un tonto útil). Ya 1928 lo encontró reinando solo a Stalin, quien se presentaba ante las masas como el “hombre del pueblo de extracción humilde.” Poco a poco fue desmigajando la popularidad de otros líderes hasta poderse consolidar como tirano absoluto durante la Gran Purga entre 1936 y 1938, cuando su egolatría le costó la vida a miles de rusos tras haberlos obligado a industrializarse y colectivizarse. Para entonces ya había creado la tenebrosa Checa, o policía política soviética, y bajo su sobaco un monstruo como Laurent Beria florecería. Gracias a este organismo macabro, Stalin estableció redes de inteligencia en el exterior y así podría rastrear y asesinar a punzonazos a su archirrival Trotsky en 1940 en México, cuando ya el pobre intelectual judío tenía rato de andar emigrando de un lado a otro como genuino judío errante.
El represivo Stalin no dejó de poner su huella positiva en la historia. Impulsó la industrialización en un país donde la agricultura había sido el mayor rubro de producción. Todo rublo posible fue invertido en crear fábricas, aunque el costo de esto para la clase trabajadora fue enorme: trabajar duro por un salario de hambre. Aunque oficialmente la servidumbre había sido abolida en 1861 por el zar Alejandro II cuando emancipó a los siervos, muchos rusos se fueron a trabajar por orden de Stalin a los campamentos de trabajo forzado,donde con costo les pagaban con comida en mal estado. La economía rusa pudo por fin crecer, aunque a costillas del flaco obrero. Stalin también implantó la colectivización de la agricultura. El standard de vida de muchos campesinos bajó y pronto este paso dio pie a una de las hambrunas más grandes de la historia. Los kulaks o campesinos que no produjeran, eran enviados a campos de labor forzosa o sencillamente al paredón. Ninguna medida represiva era exagerada: prohibición de vender boletos de tren a campesinos, retención por la fuerza en areas donde no había ni hierba para comer, y cárcel.
Stalin extendió su puño de hierro a todos los aspectos de la sociedad soviética. La investigación científica y las artes estaban apretadas en su puño, y ciencias como la genética fueron mal vistas como “seudociencias burguesas”. Los científicos rusos a menudo se quejaban que Stalin les exigía producir una bomba nuclear, pero no los dejaba en libertad de usar los medios necesarios para producirla. Hasta el futuro premio Nóbel Landau fue enviado a campo de trabajo forzoso! Si bien la educación era libre y gratuita, los artistas e intelectuales estaban siempre bajo el escrutinio de Stalin. En el campo de la salud, a Stalin se debe que la malaria, el tifus y el cólera jamás volvieron a diezmar a la población. Las mujeres vieron su índice de mortalidad materna bajar a niveles de casi inexistencia, dado que podían tener cuidados prenatales y parir en un hospital. También, muchas oportunidades de empleo para las féminas se abrieron en la industrialización. Muchos tramos nuevos del ferrocarril aparecieron y el transporte mejoró.
Compositores como Aram Khatchaturian, Dmitri Shostakovich, Sergio Prokófiev y Reinhold Gliére se vieron duramente censurados al verse acusados de producir “música antisoviética con degeneraciones occidentalizantes y burguesas”.Hay quienes afirman que Prokofiev sucumbió ante una embolia como consecuencia del daño moral que le hizo Stalin.Persiguió a la poetisa Anna Alkhmatova pero nunca la arrestó, aunque el primer marido de ella-el poeta Nicolás Gumilev-fue baleado en 1921 y su hijo Lev Gumilev se pasó dos décadas en un gulag.
En la década de los treinta sería cuando el diablo con todo y cola y cachos se le metería en el cuerpo a Stalin, cuando le dio por hacer una purga mayor dentro de las filas del partido. Esta vez no era una sola persona, a como se rumora que hizo con el amigo de Zinoviev, el militarzote Miguel Frunze. Se rumora que cuando Frunze murió en 1925, lo hizo por una sobredosis de cloroformo cuando lo operaban del estómago por órdenes de Stalin quien afirmaba estar “hasta el cheto de las úlceras y eructos de este hombre.” Triste muerte para un hombre que se había capeado de muchos accidentes en su vida, morir con la panza abierta y luego que Stalin dijera,”Es mejor que mueran sin darse cuenta los amigos viejos, aunque es difícil hallarles relevo.”Qué quiso decir, que en realidad se lo había “fruncido”?? Pero para matar a miles de rusos con las purgas, Stalin no se fue con chiquitas.
El proceso purgatorio era fácil, y sin imaginación, a como suele suceder con todo lo que hacen los dictadores. Primero investigaban a las víctimas, luego los expulsaban del partido bajo cargos reales o ficticios, luego el siguiente paso era mandarlos a los campos de labor llamados gulags. Finalmente se les ejecutaba tras genuinos juicios ridículos en su contra. Las purgas comenzaron tras el asesinato de Sergio Kirov, el popular líder en Leningrado. Los Juicios de Moscú figuran entre las páginas más tenebrosas de la justicia (o injusticia) de la historia,y poco a poco se fueron haciendo más juicios fantoches con la caída de varias cabezas dentro del aparataje estatal y partidario. Entre los culpables estaba el mariscal Turkachevsky, a quienes embarraron de ayote acusándole de ser colaborador de los nazis. A estas alturas Trotsky estaba aún vivo(le quedaban a penas 3 añitos de vida) y dijo que “un río de sangre separaba el gobierno de Lenin del gobierno de Stalin.
El infame artículo 58 del código legal respecto a “actividades antisoviéticas”! fue aplicado de la forma más amplia. Todos los sectores quedaron afectados. Se puso de moda entre la chusma servil el oficio de soplón. Era común que alguien, por cualquier rencilla o envidia, acabara siendo acusado de ser “enemigo del pueblo.”Hacia el final de las purgas, hasta el mismo Nikolai Yezhov acabó perdiendo la vida por ser demasiado apegado a su sangriento cargo. Los ejecutados o deportados se convertían en no-personas y sus nombres eran eliminados de cualquier libro, periódico o referencia. Sencillamente para Stalin no había existido. La historia misma de Rusia fue re-escrita para complacer a Lenin, y figuras grotescas como la del zar Iván IV El Terrible fueron maquilladas en tonos agradables. Grupos étnicos que no le gustaban a Stalin fueron deportados en masa hacia Siberia: ucranianos, polacos, coreanos, tártaros de Crimea, chechenios, judíos, gitanos, estonios, latvios, lituanos y moldavos. Todos ellos antes de irse a morir de hambre a las estepas dejaban sus propiedades confiscadas por este georgiano. Unos 10 millones de personas murieron a causa de ejecuciones, hambruna, congelamiento o tortura, aunque algunos historiadores calculan la cifra hasta los 20 millones.
En la II Guerra Mundial Stalin mostraría cuán granuja era.Tras no haberse podido entender con los franceses y los ingleses en unos diálogos en Moscú en 1939 antes que la guerra estallara, Stalin comenzó a negociar un pacto de no-agresión con la Alemania de Hitler. Stalin soñó hasta con sovietizar a Alemania y se dio el infame pacto Molotov-Ribbentrop Los sueños de este dictador se desmoronaron cuando el 1º.de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia (país que los rusos consideraban como su traspatio propio). Furioso por lo que él consideraba una violación del pacto, Stalin mandó su ejército rojo a Polonia el 17 de septiembre
Y para culminar la pataleta, inició la Guerra de Invierno al soltar a sus tropas sobre Finlandia en noviembre. Con más bríos que vituallas, el ejército rojo estaba color de hormiga. Se ordenó un 5 de marzo de 1940 que se ejecutara a 25,700 maestros, nacionalistas y personas antisoviéticas de Polonia, Ucrania y Bielorrusia, y esta infamia se llamó La Masacre del Bosque de Katyn. Para junio de 1941 ya Hitler rompió el pacto y le echó la vaca a Rusia en el Operativo Barbarroja. Pescó a Stalin por sorpresa, ya que no esperaba un ataque de semejante envergadura. Stalin tuvo que amistarse con los aliados para ver cómo se defendía. A pesar de no ser tan internacionalmente conocido, Stalin no se quedó a la saga de Franklin Delano Roosevelt de los Estados Unidos o de Winston Churchill de Inglaterra. Probó ser hábil negociador, dejando el mal genio en casa. Olvidó su ateismo para hacer un llamado a la iglesia ortodoxa rusa para unificar a la Unión Soviética ante el embate nazi. Cualquier desertor iba directo a los gulags. Unos 4 millones de soldados rusos fueron hechos prisioneros por los japoneses, y de esta cifra más de medio millón jamás retornaron.,

20 millones de civiles morirían durante la II Guerra Mundial en Rusia, muchos de ellos eliminados por los nazis por considerar a los eslavos como raza subhumana. Aún se celebra el 9 de mayo el Día de la Gran Victoria en Rusia, y los que sobrevivieron a la nefasta combinación de Stalin con II Guerra Mundial ostentan sus medallas en el pecho con gran orgullo. No es para menos.
Stalin aprovechó el final de la II Guerra Mundial para virtualmente apoderarse de casi toda Europa Oriental: Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria, Rumanía y Yugoslavia(en menor grado porque el fabuloso Josip Broz Tito no se dejaba de nadie) pasaron a ser parte del bloque comunista tras los que Winston Churchill llamó “La Cortina de Hierro.” Una de las pocas buenas cosas que hizo este mostachón fue que apoyó a Israel en su nacimiento como estado netamente judío en 1948, a tal punto que incluso amistó con la estadista hebrea Golda Meir. Posteriormente habría de propinarle una coz en el trasero a los sionistas
Tanto ajetreo debió dejar mucho daño en el organismo de Stalin. El 1º. De marzo de 1953, tras cenar con el chacalesco ministro de interior Laurent Beria y futuros sucesores suyos como Jorge Malenkov, Nikolai Bulganin y el excéntrico pelón Nikita Kruschev, el mandatario se retiró a sus aposentos aislados, donde sufrió una embolia que le paralizó el lado derecho del cuerpo. Aunque sus guardas se extrañaron que al día siguiente no se levantó temprano, recordaron las órdenes que daba de dejarlo en paz. No lo descubrieron hasta el ocaso del 2 de marzo. Murió el 5 de marzo de 1953, a los 74 años de edad. Lo sepultaron el 9 de marzo. Su hija Svetlana, quien estuvo a su lado poco antes de morir, recuerda que dirigió su fría mirada hacia arriba, levantó la mano izquierda como apuntando a algo y dio la impresión que estaba lanzando una maldición sobre los presentes. La causa oficial de su muerte se citó como hemorragia cerebral. Lo tuvieron en el mausoleo Lenin hasta el 31 de octubre de 1961, luego lo enterraron por las paredes del Kremlin. Beria, a quien tanto favoreció Stalin, apenas se puso tieso comenzó a hablar pestes de él. Incluso Beria en un momento se jactó a Molotov de haberlo envenenado. Beria al igual que otros, al parecer figuraban en una lista que Stalin había hecho para su próxima purga. El apellido de Stalin con el correr del tiempo se convirtió en sinónimo de monstruo, dictador y muchas cosas más todas de triste recordación. Pero aunque muchos dictadorzuelos han tratado de parecerse a él, hasta la vez ninguno lo ha logrado ya que este hombre en muchos aspectos sí hizo honor a su apellido adoptivo de Stalin, el hombre de acero.