Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 4 de noviembre de 2007

Guàcala...què monarca màs cochino!


Alfonso VI “El Tarado” de Portugal
Cecilia Ruiz de Ríos
Sobre muy pocas cabezas coronadas ha caído tanta desgracia como aquella del rey Alfonso VI “El Tarado” de Portugal, de quien aún se cuentan las más increíbles historias en su país. Cualquier chiquillo hubiera dado todo por nacer con la cucharita de plata en la boca como este miembro de la casa de Braganza, quien debutó en este valle de lágrimas un 21 de agosto de 1643 y murió preso un 12 de septiembre de 1683.
Fue el vigésimo-segundo rey de la dinastía de Braganza, siendo sus padres el rey Joao IV y su madre Luisa de Medina-Sidonia. A la edad de tres años, Alfonso fue atacado por una enfermedad-supuestamente poliomielitis- que le dejó paralizado el lado izquierdo del cuerpo, además de dejarlo inestable mentalmente. Para entonces su papi lo había investido como el 11er Duque de Braganza. Para sal de su familia, su hermano mayor Teodosio, príncipe del Brasil, murió súbitamente en 1653, por lo cual el inestable Alfonso quedó en línea directa al cetro. Lo subieron a príncipe del Brasil(así se llamaba en Portugal al heredero al trono después que tuvieron la enorme leche de descubrir y saquear a mansalva en Brasil). En 1656, teniendo apenas trece añitos, Alfonso fue el sucesor de su padre en el trono luso. Su hábil madre Luisa fue regente mientras el chico llegaba a la mayoría de edad, dado que no solo la parálisis y la locura eran impedimentos, sino que el muchacho no mostraba el menor interés en gobernar.En 1662 Alfonso estaba coronado, pero es a la astucia de su mami que se deben las victorias militares de los portugueses en Ameixal contra los españoles (8 de junio de 1663) y la de Montes Claros el 17 de junio de 1665. Gracias a estos tortazos militares que le pegó Luisa a los españoles, éstos debieron reconocer la independencia de Portugal el 13 de febrero de 1668 con el Tratado de Lisboa. Sin embargo, como la historia mayormente ha sido escrita por machos, fue Alfonsito quien cargó con el sobriquet de El Victorioso aunque fue su mamá quien se ganó la independencia de Portugal. Pero no todo era pastel de frutas, y los holandeses acabaron conquistando Jaffnapatan, el último bastión portugués en lo que hoy es Sri Lanka, en 1668 y los portugueses debieron ceder Bombay en la India y Tángers en Marruecos a los ingleses como dote para Catalina, la fea y sonsa hermana de Alfonso, para que llevara un aliñito para su boda con el zanganote rey inglés Carlos II, quien iba a hacerla opíparamente infeliz. En 1661 Inglaterra había mediado entre Portugal y los holandeses en cuanto al control de Brasil, y habiendo resultado que Brasil era un pollo a ser comido solo por los portugueses y Sri Lanza otro bocadillo solo para los holandeses...esos favores se pagaban caros.
Apenas Alfonso había llegado al trono, entre sus nuevos amigos figuró el conde de Castelo Melhor, quien se dio a la tarea de convencer al rey que su mamá estaba planificando robarle el trono y exiliarlo de Portugal. Alfonso, quien en realidad nunca había tenido un amigo, se vio confundido por los argumentos del conde y mandó a su madre a vivir a un convento. Seguidamente comenzó a buscar con quién casarse, tarea harto difícil ya que no era el hombre más normal ni sexy del mundo. A la que le tocó bailar con la loca de casarse con este anormal fue a la bonita, frívola y rubia hija del duque de Nemours, una francesita llamada Marie Francoise. Antes de irse a Portugal, Nemours le lloró al rey Luis XIV que ella no podría casarse con tamaño adefesio, pero el Rey Sol le respondió que a él lo habían casado con uno(su esposa Ma.Teresa de Habsburgo) pero que no andaba dando lástima llorando como idiota. En 1666, la francesita se convirtió en la esposa solo de nombre de Alfonso, ya que el pobre hombre estaba impotente y no había ni manera de predecir que en el siglo XX habría Viagra. La chica no se guardó sus epítetos de asco contra su esposo, y comenzó a urdir una trama con su cuñado, Pedro, el hermano menor de Alfonso. En 1667 ella pidió anulación de su matrimonio por no haberse consumado, y la iglesia se lo dio. Ipso facto se casó con Pedro, con quien había estado teniendo un fuerte devaneo. Sintiéndose hecho un gallo por haberle quitado la esposa a su hermano el tarado, Pedro ahora ganó suficiente apoyo entre los nobles como para arrebatarle el trono. Tras posar como regente, Pedro se descaró y consumó su destronamiento del hermano. Alfonso fue a parar con sus tarantas y gritos a la isla Terceira en las Azores y ahí estuvo por 7 años. Alfonso, ya achacoso prematuramente y con la razón completamente en trizas, regresó a Portugal solo para morir en Sintra en 1683.
Alfonso al ser destronado fue acusado de los actos más inverosímiles, y lo peor es que muchos de ellos fueron confirmados. Gustaba de merodear a altas horas de la noche por barriadas, azotando y hasta asesinando a balandros y prostitutas. Jugaba sóccer usando a animales como pelotas, y amenazaba a su esposa que le iba a quemar las faldas de seda poniéndole un puro encendido en los fustanes. Cuando salía de farra con sus amigotes, su presencia le quitaba el hambre a cualquiera pues inmediatamente que comía hasta llenarse, vomitaba encima de los otros comensales. Usaba hasta 4 capas de ropa sobre el cuerpo, y no solía bañarse muy a menudo. Su larga cabellera estaba repleta de piojos y otras alimañas. En realidad, Alfonso nunca debió de haber reinado ya que desde niño su incapacidad era obvia. A pesar de llevar el sobriquet de El Victorioso gracias a las conquistas que nunca supo agradecerle a su mamá, hoy la historia lo recuerda como uno de los monarcas más tarados de la historia.



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