Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 4 de noviembre de 2007

Nuestro Maestro de Rìo Chiquito


NUESTROS VALORES CULTURALES: OTRA NOCION DE PATRIA
Cecilia Ruiz de Ríos

Fue precisamente en el mes de la Patria cuando uno de nuestros más prominentes valores culturales dejó de existir. Un 23 de septiembre de 1907 moría víctima de la lepra el Maestro de Río Chiquito, José de la Cruz Mena, cuando apenas tenía la edad de Cristo. Para muchos nicaraguenses, tanto la Mora Limpia de Justo Santos como el Vals Ruinas de Mena vienen a ser un himno extraoficial de la nicaraguanidad.Sin embargo, es lamentable que muchos estudiantes crean que hacen más patria embutidos en trajes de banda de guerra que aprendiéndose la biografía de Mena.Quizás sea un divergencia en la noción de patria que nos hayan inculcado.
José de la Cruz Mena vino a este valle de lágrimas un 3 de mayo de 1876 en el barrio de San Sebastián en León. Era el cumiche del matrimonio formado por Januario Mena y Seledonia Ruiz. Desde que era una rollizo bebé mostró gran interés por la música, y fue su propio progenitor quien le enseñó a solfear. En cuestión de matemáticas sentía viva alergia, pero le encantaba la poesía y la historia, y tenía apenas 16 años cuando se resolvió a venirse para Managua, donde se integró a la célebre Banda de los Supremos Poderes. Su maestro, Felipe Andino, se percató que tenía ante sí a un genio musical en ciernes, y se dedicó a que el muchacho avanzara en la ejecución del cornetín, la guitarras y otros instrumentos.
De nada sirvió que una hermosa chica de ojos verdes -de quien solo se sabe que se llamaba Rosalía Argentina- le llorase a Mena para que no se largara. Emigró a Honduras y El Salvador, encontrando colocación como integrante de Bandas de Supremos Poderes y orquestas sinfónicas de esos países. Tras las enormes horas de ensayos y frecuentes conciertos, Mena se iba de farra con sus amigos ey en una noche de copas, cuando lo atacó el consabido "mal de patrie", compuso su primer opus al cual le puso nada menos que "El Nacatamal."
Mena hubiera seguido en sus noches de ronda y quizás hasta se hubiera casado con Marta María, una chaparra pero encantadora salvadoreña, si no hubiera notado algo inusitado en su salud. A menudo su tez morena se brotaba de extrañas erupciones, y aunque no sentía escozor, a menudo le atacaba la insensibilidad en las partes afectadas. Conociendo que Pedro, un hermano ilegítimo suyo, había muerto de lepra años atrás, decidió ocultar su verguenza y regresar a Nicaragua. En aquel entonces el boleto sin regreso al ostracismo era la lepra, pues la gente no sabía con certeza si había posibilidades de contagio. Los leprosos se convertían en genuinos parias sociales. Poco después de arribar a su León natal, comenzó a perder las primeras falanges de sus dedos y no pudo volver a sonar su cornetín. Poco después el mal atacó sus hermosos ojos negros, y transcurrieron pocos meses antes que Mena quedara completamente ciego. Para entonces, ya Mena se había habituado a componer a cualquier hora, y fue grande su aflicción al saber que sin ojos ni dedos no podía remitir sus obras al papel pautado.
Fue cuando el carácter afable y alegre que siempre había exhibido Mena le atrajo de nuevo a sus amigos. Bernardino Turcios, Jerónimo Castellón, Manuel Gutiérrez, Pánfilo Vanegas y Rubén Galeano escribían las melodías que él les dictaba.
Cuando el presidente liberal José Santos Zelaya ordenó mediante decreto que pasaran los leprosos a la isla de Aserradores, Mena manipuló la vanidad del mandatario componiendo una bombástica marcha militar que por supuesto tituló general Zelaya. Con el pecho inflado como el de una rana toro, el presidente ordenó que Mena fuera llevado a las orillas del Río Chiquito en la ciudad de León. Además, Zelaya le asignó el salario de un capitán del ejército, y de esta forma Mena, quien nunca puso una sola mano sobre un fusil, acabó integrado a las fuerzas armadas de entonces aunque solo por nombre y en una planilla.
Un 15 de septiembre de inicios de siglo se verificó en la Academia de Bellas Artes de León una edición más de los Juegos Florales, evento en el cual se premiaría a lo mejor de la música, pintura y poesía que se presentara. Fue en esa ocasión en que el bellísimo vals Ruinas fue presentado bajo el seudónimo de Autor Desconocido. Dado que para entonces el estilo de Mena ya era inconfundible, la ovación no se hizo esperar y los oyentes gritaban "VIiva Mena!". Por supuesto que la obra se llevó el primer premio, pero Mena no pudo entrar a traer su galardón. Estaba demasiado ocupado en las gradas de afuera del teatro atacado en llanto porque no podía entrar a reclamar su merecido premio. El público se volcó a las gradas, donde Mena fue cubierto de flores, obsequios, una gruesa billetera con dinero y sobre todo aplausos.
Gravemente enfermo, Mena siguió componiendo gracias a la generosidad de sus amigos quienes le tomaban dictado de sus obras. Gravemente enfermo, llegó un momento en que ya no pudo abandonar el lecho. Un 23 de septiembre de 1907 Mena moría prematuramente a los 33 años de edad. Sus restos fueron llevados al cementerio de Guadalupe en su León natal, donde hasta la vez reposan en la esquina suroeste. Tras de sí dejaba una elegante colección de obras que ha sido aplaudida por doquier, en especial sus valses a tal punto que en París le llaman el Johann Strauss Nicaraguense. Entre sus valses inmortales figuran Ruinas, Bella Margarita, Rosalía, Amores de Abraham, Tus Ojos y Martha. Compuso además varias Misas de Réquiem, diversas marchas militares y música para salón de baile.
Varios valses de Mena han sido objeto de los más diversos arreglos. El moreno gringo David Joplin, sobrino nieto del famoso maestro del ragtime Scott Joplin, hizo un arreglo para banda de jazz que para algunos es muy original y novedoso, pero las veces que lo he oído me ha parecido un soberano pleito de perros, y hasta me atrevo a pensar que el Maestro de Río Chiquito debe de revolcarse en su abandonada tumba(la alcaldía leonesa nunca manda a limpiar el sitio)cada vez que ejecutan dicho arreglo. El gran guitarrista y arreglista marroquí Alí Soussyn, quien fue mi compañero de estudios en el conservatorio francés en la década del 80, hizo maravillas con unas partituras de Mena que yo le presté y su arreglo para orquesta de cuerdas punteadas(guitarra, mandolina, laúd, arpa, tiple y cítara) es uno de los mejores homenajes que se le ha hecho a Mena. Este arreglo ha sido grabado en su CD que se tituló Américas en 1983. En Nicaragua, uno de los mejores arreglos de Ruinas se lo escuché al gordito César Martín Prado.Pero en general, la figura del Divino Leproso sigue siendo ignorada en su propia tierra, y es lamentable que en la noción de Patria que debemos tener no vaya incluido el amplio conocimiento de nuestros valores culturales para que los estudiantes de secundaria, al preguntárseles por un Mena o un pintor Vanegas, no respondan en un carcajeante derroche de ignorancia que podría ser el albañil de la cuadra.

1 comentario:

Marvin dijo...

Tiene razon con respecto a los estudiante puesto que aunque se les imparte en las clases de Español algo de su biografia cuando llegan a la universidad a muchos se les olvida y no saben ni quien fue este gran musico nicaragüense