Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 18 de noviembre de 2007

El caudillo que muriò lamentàndose haber sido patriota


El Bolivar que no conocimos en las aulas
Cecilia Ruiz de Ríos
Cuando un robusto varoncito vino al mundo un 24 de julio de 1783 , hijo del matrimonio formado por Juan Vicente Bolívar y su esposa Ma. Concepción Palacios, pocos se hubieran imaginado que el bebecito en cuestión iba a ser uno de los dirigentes más aguerridos y controversiales de la historia, además de un fogoso amante .
Simón Bolívar, a quien llamaron El Libertador, habría de tener una infancia triste dado que perdió a su papá cuando tenía apenas 3 añitos y a su mamá cuando contaba con apenas 9, y pasaría a manos de su abuelo paterno Feliciano Palacios, quien hizo de todo para que el díscolo, hiperkinético y rebelde muchachito se cultivara. Andrés Bello trató de inculcarle amor por la historia, pero no fue hasta que le pusieron de tutor a Simón Carreño Rodríguez que el hiperactivo Simón tendría ganas de devorar libros a montón. Una vez que falleció don Feliciano, Simón no quiso vivir por mucho tiempo con su tío Carlos Palacios y huyó hacia la casa de su hermana Ma. Antonia, y en 1797 se sumó a la milicia. En 1799 fue enviado a Madrid a continuar sus estudios bajo la tutela de sus tíos maternos Esteban y Pedro Palacios. Estando allá, Simón experimentó un flechazo al conocer a Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, con quien contraería nupcias. Vivieron brevemente en Bilbao y luego pasaron una temporada en Francia, pero poco después de regresar a Venezuela en 1803 Teresita murió súbitamente, dejando a Simón como cúcala desarbolada. Tratando de olvidar a su joven consorte, Simón nuevamente cruzó hacia Europa, pasando una temporada en España y luego en París donde se convirtió en una especie de "alma de la fiesta".Entre sus nuevos amigos figuraba el genial alemán Alexander von Humboldt, y fue grande la felicidad del futuro libertador cuando se topó de nuevo con su amado maestro Simón Carreño Rodríguez. Ambos Simones se fueron de gira por Italia, y estando en Roma Simón Bolívar le prometió a su tocayo y ex tutor que no se detendría ante nada para liberar a América del yugo español. Posteriormente Simón y su amigo Humboldt habrían de escalar el Monte Vesubio. Una vez de vuelta en París, Simón Bolívar fue invitado a sumarse a una prestigiosa logia masónica.
En Venezuela, Francisco de Miranda había estado luchando contra los españoles que pretendían consolidar el mando de la corona española.
Simón regresó a su terruño en 1807 tras haber pasado una breve estadía en Estados Unidos. En 1810 se vio comisionado para una misión diplomática ante Inglaterra y un 5 de julio de 1811 las Cortes aprobaron la independencia de Venezuela. Simón se sumó a las huestes de Miranda para acabar con la resistencia de realistas que no aceptaban cortar el cordón umbilical con la "madre patria". En Curazao, Simón redactó su célebre "Memoria dirigida a los ciudadanos de Nueva Granada por un Caraqueño."Hasta 1818 Simón tendría una vida azarosa, perdiendo algunas batallas y ganando otras tantas. Entre sus éxitos se recuerda la toma de Cúcuta un 6 de agosto de 1813 y la entrada triunfal de Simón a Caracas en octubre de 1813. Fue llamado por primera vez Libertador pero en 1814 fue derrotado en junio por las fuerzas realistas de José Tomás Boves en la Batalla de la Puerta. Huyendo hacia Nueva Granada, Simón luego tuvo que salir como cachinflín hacia Jamaica y luego Haití. En julio de 1817 tomó Angostura(hoy Ciudad Bolívar), donde tuvo que eliminar a un ex correligionario Manuel Piar, quine no pudo decir ni pío. En 1819 conquistó Nueva Granada y regresó a Angostura a proclamar la ley básica de constitución de la República de Colombia, que en aquellos entonces abarcaba Panamá, Ecuador y Venezuela. El 24 de junio de 1821 las huestes realistas fueron despeluzadas en la Batalla de Carabobo, y huyendo a Puerto Cabello, finalmente tuvieron que rendirse en 1823. Simón entonces fue nombrado presidente de Colombia y en 1822, en Quito, su corazón fue derrotado otra vez por una flechita de Cupido al conocer a Manuelita Sáenz en medio de un fiestón. Manuela anteriormente había profesado gran admiración por Simón, y en ocasiones había recaudado fondos para ayudar a su campaña. Hija bastarda de un linajudo español, Manuela había crecido en un convento católico del cual solo había salido para casarse por voluntad de su papá con un negociante inglés, a quien pronto abandonó. Manuela, quien nunca había disuelto su matrimonio ,se convirtió en la amante de Bolívar y estuvieron juntos durante los últimos 8 años de la vida de Simón, quien había sido un hombre de armas tomar en cuanto al erotismo ya que en ocasiones hasta le llevaban doncellas para que sirviera como semental. Manuela experimentaba celos diabólicos cuando otras querían quitarle a su hombre, pero su lealtad hacia Simón era inquebrantable. Cuando en 1828 unos oficiales amotinados entraron al palacio presidencial en Bogotá en una agitada noche que querían matar a Simón, ella lo ayudó a salir por una ventana. Desde entonces, Simón la llamaba la Libertadora del Libertador. Manuela fue coronela en el ejército bolivariano, leía a Platón y los clásicos, y servía de confidente y muchas veces sus opiniones políticas eran más sabias que las del mismo Simón.Entre abrazos con su adorada Manuela, Simón se percataba que su situación era inestable. Su reunión con San Martín había sido un fracaso en Guayaquil, y siendo desde 1824 dictador del Perú no estaba cómodo. Un 10 de febrero de 1825 había renunciado al cargo, negándose a aceptar un millón de pesos que le ofrecían de salida. Redactó la constitución de lo que sería luego Bolivia y en 1827 optó por sofocar una revuelta lidereada por el general Páez. En 1830 regresó a Bogotá para presenciar la secesión de Venezuela. En Colombia sentía el odio de la gente como costra que se pegaba a su piel. Renunció a la presidencia. Deseaba irse a Europa, triste y amargado, pero la tisis que siempre le amenazó se hizo más patente y la muerte lo liquidó un 17 de diciembre en San Pedro Alejandrino cerca de Santa Martha. Bolívar poco antes de morir había expresado:"yo he mandado 20 años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos:1-la América es ingobernable para nosotros,2- el que sirve a una revolución ara en el mar y 3-la única cosa que se puede hacer en América es emigrar." Triste conclusión para un hombre que hoy es admirado por miles por su valentía y pragmatismo o criticado por historiadores como David Texeira, quien le achaca el haber pensado en usar la independencia centroamericana como moneda de canje para lograr la del cono sur a cambio. Tras la muerte de Simón en 1830, Manuelita fue públicamente odiada como viuda sin anillo, no permitiéndole entrar ni a Colombia ni a su Ecuador natal. Fue a dar al puerto de Paita, Perú, en profunda desgracia. Para colmo, quedó en silla de ruedas cuando se cayó al colapsar las escaleras de madera de su casa. Fue objeto de la curiosidad del novelista gringo Herman Melville, quien la entrevistó en 1841 al llegar con una expedición ballenera. Manuela Sáenz pasó sus últimos 25 años de vida vilipendiada, humillada y apenas probando bocado, vendiendo tabaco y traduciendo las cartas de amor de los balleneros gringos hacia sus amantes latinas. En 1865 murió en una epidemia de difteria y su cuerpo fue echado sin ataúd ni rezos en una fosa común, siendo quemadas las cartas de amor que le envió Bolívar en un estúpido esfuerzo de blanquear la historia del Libertador.