Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 4 de noviembre de 2007

"`J`ais deux amours,mon pays et Paris"




LAS SAMOTANAS Y ZANGANADAS DE PARIS

Cecilia Ruiz de Rìos
En aquellos dìas de noviembre del 2005 París era una fogata de violencia y espero que no acabe como Sarajevo, la cual conocí tan bella allá en 1980.
No es en balde que montada en el Mercedes Benz viejo de mi amigo y profesor Karim Perahma, yendo del aeropuerto Charles de Gaulle de donde acababa de aterrizar al inicio de la década de los 80, vi la Torre Eiffel en la luz matutina. Ipso facto, el jet lag y fatiga se me fue al carajo. Bajé del auto y toqué reverencialmente una de las patas de la Dama de París y resoplé como toro feliz. París, a como ha sido conquistada por las canciones románticas del belga Jacques Brel, las huestes de Julio César, la falda de bananitos de la belleza negra Josephine Baker o la esvástika de los nazis en 1940, me había flechado a mí. Desde que la tribu celta de los Parisii(de ahí su nombre) decidieron armar sus chozas alla´por la segunda edad de hierro en este sitio a la orilla del hoy gris Sena, la Ciudad Luz ha tenido una de las historias más agitadas de todos los tiempos.
Todo mundo le ha tenido ganas a París, quizás porque tiene un inexplicable je ne sais quoi(yo-no-sé). Los celtas le llamaban Loukteih(pantano). Tras deschincacar a los avernios que fueron comandados por el mostachudo y bello adolescente Vercingétorix en el año 52 antes de Cristo, las legiones del cruel, epiléptico y gallo-gallina Julio César se tomaron la aldea que era entonces y la nombraron capital provincial de la Galia conquistada. Por supuesto, le latinizaron el nombre a Lutecia, que fue el primer nombre oficial de la Ciudad Luz. En el año 250 de la era cristiana, un monje muy carismático llamado Denis(y canonizado como San Denis por la iglesia católica) trajo el cristianismo a los lutecios, pero pagó caro perdiendo la cabeza por amor a Cristo. Los romanos lo martirizaron en la punta de la loma de Montmartre, donde hoy hay una iglesia que le quita el hipo a cualquiera, sea cristiano o no. 30 años después que San Denis perdió su cabecita, los bárbaros llegaron a hacer samotanas y los parisinos debieron huir a la isla pequeña del Sena para poder sobrevivir. Cuando Julián el apóstata subió al trono como emperador y manifestó su odio por todo lo cristiano, optó por cambiarle el nombre a París haciendo tribute a la tribu de paganos que la manufacturaron, con el nombre exacto de Civitas Parisiorum.
Para el año 451, al rey huno Atila le abrió el apetito haber saqueado las ciudades de Metz y Reims, y decidió servirse de postre a París. Para entonces, una aguerrida y bella cristiana llamada Genoveva exhortó a sus conciudadanos que no se quedaran de cuacos esperando que el huno se los almorzara,y mientras los parisinos rezaba y preparaban piedras y picas, por algún milagro Atila perdió las ganas de comerse su sobremesa y no llegó a París, yendo a encontrar su derrota mas bien en Chalons. Por supuesto, Genoveva recibió su recompensa de la iglesia católica y la hicieron santa. Para colmo, es la santa patrona de la Ciudad Luz, y no es para menos, pues antes de irse de este mundo Genoveva convirtió al cristianismo a Clodoveo al bautizar a este monarca en Reims ante la sonrisa plácida de Clotilde(la reina ya era cristiana). Una vez bautizado, Clodoveo vio muy bien la idea de hacer de París su capital, moviendo su trono de Aix-La-Chapelle para el año 580. Clodoveo acabó derrotando al gobernador romano de la Galia y fundó la dinastía Merovingia. En el año 786 ya Carlomagno tenía unos 18 años de ser el rey de los francos, y como solía hacer lo que le daba la gana, m,ovió de nuevo la capital hacia Aix-La Chapelle y París entró en declive. Para los años 885 y 886 le iba a caer la zopilotera a París cuando unos 30 mil piratas normandos en unos 700 barcos navegaron por el Sena , y París se vio defendida solamente por el aguerrido Conde Eudes. Sería el sobrino bisnieto de este conde. Hugo Capeto, quien sería coronado en Noyon en 967 como nuevo rey. Astuto y oportunista, Hugo establecería una dinastía al imponer desde su palacio la ley de herencia directa para la sucesión monárquica. En 1140 la primera de las bellísimas iglesias góticas sería construida en el sector norte de París: San Denis, donde estarían destinados a ser enterrados los restos de los reyes de Francia, y la cual fue violentada durante la Revolución Francesa en el siglo XVIII. A esta belleza arquitectónica le seguirían las catedrales de Chartres, Reims, Amiens y la mismita Notre Dame en el seno de París en 1163 bajo la férrea mano de Maurice de Sully, obispo de París.

Alarmada por los e-mails que me envía cotidianamente mi tío Silvio Antoine desde Francia por la ola de violencia que sacude a París y otras ciudades, como historiadora me consta que la pobre Ciudad Luz ha vivido en convulsiones desde su nacimiento. Si bien es cierto que el judío alemán convertido en galo Jacques Offenbach la hizo la reina del can-can, en tiempos de Luis IX el Santo los estudiantes se tiraron a las calles para protestar contra las carambadas y torticerías de la regente Blanca de Navarra(madre de Luis IX) mientras éste andaba en Cruzada, miles de difuntos fueron evacuados de sus últimas moradas para ir a dar a las tenebrosas catacumbas que visité en 1981 y en 1968, apenas inició la primavera al orgulloso y valiente Charles de Gaulle casi le sale el diablo por un hoyito cuando los estudiantes le dieron camorra.
Para 1180 un guapo monarca llamado Felipe II Augusto, antes de irse en cruzada a Tierra Santa con su casi-cuñado pero muy cuate sospechoso Ricardo Corazón de León de Inglaterra construyó un castillo fortificado a las afueras del entonces diminuto París, y este edificio sería la semilla del Louvre, hoy por hoy ex residencia de reyes y el mejor museo de la pelotita del mundo. Para 1215 en plena Edad Media, la universidad de París fue fundada, y entre sus catedráticos estarían los prominentes filósofos Guillermo de Champeux y el sexy Pedro Abelardo(lástima que acabó tan castrado como mi gato Selim cuando su tío político Fulbert lo acusó de serle infiel a su erudita Eloísa!) Para entonces nació en la ribera derecha el famoso Barrio Latino(donde yo residí). Para 1253 un iluminado Roberto de Sorbonne tuvo la idea de crear la universidad que hoy lleva su nombre para que los “pobretones” pudieran estudiar. En 1357 se dio una de tantas revueltas: la de Etienne Marcel, quien rigió Francia en lugar del depuesto delfín de Francia al inicio de la famosa Guerra de los Cien Años cuando Inglaterra quiso comerse la soberanía de Francia. Para 1420, cuando la traidora y cochina reina Isabeau de Bavaria firmó el vendepatria tratado de Troyes con los ingleses, la pobre París se vio ensuciada por la ocupación de las tropas del rey inglés Enrique V. Para 1429 la analfabeta pero patriótica Juana de Arco, en su afán de defender el honor galo, quiso tomarse París, pero su sitio falló y no sacó a los ingleses de la Ciudad Luz. Al año siguiente los ingleses capturaron a la aguerrida Juana y tras acusarla de incontables barbaridades y condenarla por andar pantalones, la asaron en una estaca en Ruán a 120 kilómetros de París un 30 de mayo de 1431.Para 1436 el narizón y traidor Carlos VII(quien fue coronado en Reims por Juana de Arco) por fin pudo recapturar la ciudad y finalizó la ocupación inglesa. Entre 1515 y 1547 el libidinoso rey Francisco I reconstruyó el Louvre en estilo renacentista en la mejor boga italiana. Fue este rey quien como patrono de las artes trajo al genial florentino Leonardo Da Vinci, quien al arribar llevaba en su maleta nada menos que la famosa Mona Lisa. Para 1530 se fundó el College de France, la primera entidad educativa laica. Pero le esperaban días aciagos a París después de que Francisco I fuera a mejor vida y su hijo, el odioso Enrique II de Valois, montara al trono. Este barbudo y zángano rey encontró muerte violenta en el Barrio San Antonio de París durante una justa caballeresca en la cual Lord Montgomery de la Guardia Escocesa le perforó la cabeza como macabra brocheta, y Enrique murió 10 días después un 10 de julio de 1559 con toda la sesera sangrante e infestada, a como había vaticinado el astrólogo de la corte el judío Miguel de Nostradamus. Al quedar de regente la intrigante madraza Catalina de Médicis-la reina viuda-París flotaría en sangre durante las horribles guerras de religión entre católicos y hugonotes(protestantes) entre 1562 y 1598. Recordemos que la espantosa Noche de San Bartolomé se dio la masacra en la que unos 3 mil protestantes fueron decapitados, despanzurrados y eliminados a golpes, con sus cuerpos lanzados al Sena. Sin embargo, un barbudo e ilustrado buen rey de origen hugonote, el incomparable Enrique de Navarra(luego Enrique IV) estimó en 1893 que París bien valía una misa, y tras abjurar de su fe protestante entró en París en 1894 con su pluma blanca en el sombrero, una gran sonrisa y las mejores intenciones del mundo como el primer rey de la dinastía de los Borbones. El hermoso Enrique IV reorganizaría y embellecería la ciudad, construyendo puentes, hospitales, escuelas, fomentando la industria y apoyando al productor. Pero el desgraciado Ravaillac acabaría con la vida de este necesario soberano un 10 de mayo de 1610, 12 años después que Enrique había firmado el Edicto de Nantes permitiendo que todo mundo tuviera libertad de cultos. Para 1604, seis años antes que fuera asesinado el útil Enrique IV, el famoso Pont Neuf fue hecho, siendo éste el puente más viejo que sobrevive en la ciudad. Precisamente en él está la estatua de Enrique IV, donde una tarde de otoño yo creí ver –en medio de mi adoración por Enrique IV-que la estatua del mujeriego rey me guiñaba el ojo coquetamente.
En 1635 el ailurófilo y erudito cardenal Armando de Richelieu estaba destinado a ahcer de París el asiento de la prestigiosa Academia Francesa, la cual fue creada por este útil religioso para vigilar por la pureza de la deliciosa lengua de los Luises. 8 años más luego, el rey Luis XIV reinaría para sentir una cordial enemistad contra París, dado que prefería reinar desde el suntuoso palacio de Versalles que fue construyendo en los suburbios para mandar desde él a partir de 1682. Desde su palacio el rey Sol evitará “bajar al pueblo”(léase París, revocará el edicto de Nantes de su abuelo para complacer a su intrigante, santurrona y odiosa segunda esposa morganática Madame Maintenon, y como insistía el hermoso rey que “el estado soy yo” persiguió a los protestantes(hugonotes) pero patrocinó a grandes genios como al comediógrafo Moliére. No fue hasta que Luis XIV estiró la pata en 1715 que la corte, bajo la culta mano de su hermoso sobrino Felipe II de Orleáns como regente para mientras Luis XV pudiera gobernar solo, que la corte entera se devolvió a la ciudad de París. Lo más divertido del asunto fue que una enorme casona que se transformó en el Palacio del Eliseo-hoy sede presidencial gala- primero fue construida en la Calle Faubourg Saint-Honoré para el Conde de Evreux, pero luego este edificio fue comprado por la bella y calculadora Jeanne Poisson (más conocida como Madame de Pompadour, amante del disoluto Luis XV). Entonces los presidentes franceses hoy en día tienen su dirección oficial en lo que fue la casa de una regia querida! OOOOOOooops! Luis XV cuando no estaba refocilándose con Madame de Pompadour o con una de las chicas de su burdel privado llamado el Parque de los Ciervos(o Siervas?) comisionó en 1760 la construcción de la Escuela Militar, el Panteón y una plaza que se llamaría luego la Plaza de la Concordia, pero en ella hubo sangre y discordia durante la Revolución Francesa, pues ahí decapitaron a todo tipo de gente. Luis XVI era el lelo e incapaz rey galo cuando en julio de 1789, un joven abogado llamado Camille Desmoulins tuvo la macabra idea de alborotar a la plebe parisina para que se fueran a tomarse la prisión de La Bastilla, donde habían estado presos el Hombre de la Máscara de Hierro por tapudo y el bello Marqués de Sade por vulgarcito y ateo. De ahí se prendió la chispa de la Revolución Francesa, con su idealista pero poco probable lema de “liberté, egalité y fraternité”, y en 1792 la monarquía se derrumbaría, proclamándose la primera república. Luis XVI y su arrogante y gastona esposa Ma. Antonieta perderían la cabeza y no por amor en la guillotina en la Plaza de la Concordia(huy)en 1793, el Louvre se hizo museo público y le echaron bozal a la Sorbona. En 1794 tras 13 meses del reino del Terror, 2800 cabezas cortadas, y todo tipo de zanganadas, el feo virgen Maximiliano de Robespierre y todos los miembros del tribunal revolucionario probaron su deliciosa medicina de decapitación, quizás para probar que el que a hierro mata a hierro muere.
París había quedado mucho más ensangrentada, tras la revolución francesa, que lo que está ahora tras los disturbios recientes. No en balde en el siglo XVI el bardo Juan Alejandro Normandía la había llamado en su libro “Crónica de la Ignominia” la “doncella mil veces violada, y nuevamente mil veces santa y bella.”Por eso, en 1799 un liliputesco pero audaz generalito corso entró por la puerta grande de la fama como Napoleón Bonaparte, cónsul y luego emperador de Francia desde 1804.Tratando de convertir a París en una segunda Roma e intoxicado por el vino de la gloria, Napo ordena la construcción del famoso Arco del Triunfo, con su plaza de la estrella(donde tantos vehículos han quedado estrellados) y la Columna de Vendome. Pero ahí no acaba el circo ni las reformas que incluyen el cambio de nombre de meses: a inicios de diciembre de 1804 le da el gran show a París cuando durante su coronación, el pétit general-emperador le quita la corona de las manos al papa de turno y se la pone él mismo sobre la cabeza que ya para entonces su consorte Josefina había colmado de cachos sin él darse cuenta. Tras la sopapeada que le dio Lord Wellington en Waterloo en 1815, Napo finalmente huye de París y lo zampan lejos en la isla de Santa Elena mientras los Borbones se ven temporalmente restaurados en el trono galo. En 1830 se sienta el feo y gordo Luis Felipe como rey en el trono, y le llaman el Rey Ciudadano, pero en 1832 una epidemia de cólera mató unas 19 mil personas en París. En 1833 uno de los regalos más históricos arriba a París en forma del Obelisco de Luxor (230 toneladas) por cortesía de Mohammed Ali Pasha, virrey de Egipto. Lo ponen en la Plaza de la Concordia, de donde los revolucionarios habían quitado una estatua ecuestre del mujeriego Luis XV. La primera líneas férrea entre Paris y el barrio St.Germain-en-Laye abre en 1837, y en 1840 el cadáver del chaparro Napoleón Bonaparte es remitido en medio de suntuoso cortejo fúnebre a París. Yacerá en lo que hoy es Les Invalides. En 1848 París se cubre de barricadas cuando las revueltas se agravan durante 3 días. Merced a este relajo llega al poder Luis Napoleón, el sobrinito del Pequeño Gran Corso. Comenzando como presidente electo, en 1851 este pálida versión del primer Napo se autoasesta un golpe de estado y se hace llamar Napoleón III. Entre lo poco bueno que hizo estuvo la reorganización de París, comisionando al judío Barón Haussman (Prefecto del Sena) a que construya los espaciosos boulevards de esta ciudad y clasifique París en los 20 distritos hoy conocidos. Napoleón III se meterá en líos al enfrentarse a los prusianos lidereados por Otto Von Bismarck durante la Guerra Franco Prusiana. París será sitiado, las palomas mensajeras de guerra se cubrirán de gloria como únicas en poder salir y entrar a París, se dan revueltas en los barrios de París mientras los germanos rodean la Ciudad Luz, y el pobre emperador acabará perdiendo su trono al huir tras la Batalla de Sedán el 1871, donde lo obligaron a portarse “sedita room” cuando le quitaron 83 mil tropas. La Asamblea Nacional proclama la Tercera república desde París. La Comuna de París trata de tomar el control, pero este experimental gobierno se ve sofocado por las tropas del general MacMahon luego que miembros de la comuna incendian el palacio de las Tullerías y 20 mil almas pasan al otro mundo en el lapso de una semana de sangre. Para impresionar a los visitantes de la Exposición Universal en 1889, se decide construir la Torre Eiffel bajo la supervisión del mostachudo arquitecto Gustavo Eiffel. Al inicio, la élite levanta firmas para que no se construya “ese mamotreto de mal gusto”, comienzo poco auspicioso de lo que hoy es la quintesencia del chic y patriotismo galo. En 1900 el metro se echaría a andar, y al darse la I Guerra Mundial, centenares de taxistas parisinos se cubrirían de gloria llevando a las tropas francesas hacia la frontera para a defender la patria contra los alemanes(“boches”). En 1918 el presidente gringo Woodrow Wilson llega a firmar el armisticio un 11 de noviembre para acabar la I Guerra Mundial, pero ahí mismo en París-para pesadilla futura de EEUU-ignora olímpicamente a un emigrado flaco vietnamita(Ho Chi Mihn). La época entre guerras(19199-1939) vio a París convertirse en sede para exiliados norteamericanos notables como Ernest Hemingway, F. Scott Fitzgerad y Gertrude Stein. Es ahí que el anteojudo Jean Paul Sartre pare la corriente filosófica del existencialismo a como lo conocemos hoy en día. En 1920 el Soldado Desconocido fue sepultado bajo el Arco del Triunfo. En 1940, 20 años tras la inútil construcción fortificada de la Maginot Ligne(la cual probó ser una miseria), los nazis invaden París y Hitler intenta subir a lo alto de la Torre Eiffel, pero se queda con las ganas pues los miembros más viejos de la Maquis(resistencia francesa)han saboteado el elevador. El entreguista y valetudinario Mariscal Pétain le abre la puerta a los nazis para que hagan desastres en la Ciudad Luz. Charles de Gaulle sale hacia Londres para armar un gobierno en exilio, pero Francois Mitterrand se queda un rato colaborando con los nazis(luego con el correr de los años hará destrozos en Argelia!). 1942 ve a la crema y nata de la judería parisina reconcentrada en un estadio deportivo y luego deportada a los campos de concentración nazi. Pero la sonrisa vuelve a los rostros parisinos cuando después del Desembarco de Normandía, los Aliados llegan a París a liberarla en agosto de 1944, entrando con las tropas figuras como la novelista hindú Kamala Napurdalah y el novelista convertido en ruidoso corresponsal de guerra Ernest Hemingway. En 1946 las mujeres celebran en París que por fin pueden votar, y 12 años más tarde el heroico pero adusto general Charles de Gaulle proclama la 5ta. República y manda con puño de hierro. Bajo su mandato se construirán las instalaciones de La Défense. En 1961 una marcha pacífica de franceses nacidos en la colonia de Argelia protestaban contra la imposición del toque de queda cuando la brutal policía desata una masacre: casi 200 civiles fueron asesinados y sus cuerpos lanzados al Río Sena, y para evitar el escándalo, De Gaulle le echa ley de bozal a los medios, algo que permanecerá en vigencia por otros 30 años. Cuando Argelia por fin se sacudió el espinoso yugo galo, 700 mil colonizadores franceses regresaron amargados a París, la cual tuvo una explosión demográfica haciéndose el pulpo que es hoy. En mayo de 1968 9 millones de trabajadores protestaron en huelga contra los grandes consorcios, y los estudiantes se manifestaron contra las estructuras universitarias represivas. Se le hizo el molote a De Gaulle, quien tras fallar en un referéndum para hacer reformas, tuvo que salir de la presidencia. En 1980 y 1981 Valerie Giscard D´Estaing como presidente habría de perder el apetito cuando los estudiantes salimos a las calles cuando el mandatario quiso cortarle parte de los alimentos a las universidades, pero el triunfo de Francois Mitterand en 1981 hizo que la Plaza de la Concordia se rebalsara de champán y alegría para muchos, aunque confieso que estando ahí jamás imaginé qué le veían de bueno a un ex colaborador nazi quien luego masacró argelinos cuando esa nación dejo de ser colonia francesa... Hoy por hoy, nadie que diga amar la cultura, la diplomacia, las bellas artes o el sonido aterciopelado de la lengua más sabrosa del mundo-y sobre todo los que vivimos ahí por una semana o varios años y debemos nuestra educación a París- puede dejar de sentir un asomo de consternación ante los hechos de violencia, esperando que París nuevamente salga a flote y continúe inmarcesible...como siempre.