Bienvenidos a El Mundo según Cecilia

Ni en broma ni en serio sino que en ambas formas y gracias a la guìa de mi hija Elizabeth, aquì estoy dando a luz a mi cuarta intervenciòn en Internet, siendo mis anteriores websites www.cablenet.com.ni/historyarte , www.cablenet.com.ni/historia/histoper y www.cablenet.com.ni/rubendario .Soy Cecilia, historiadora y profesora de idiomas tan orgullosamente nicaraguense como nuestro rìo San Juan, tengo 48 años y 27 dìas al momento de comenzar este parto, y es un intento por saltarme la barrera de las censuras, derribar el muro de Berlìn de los convencionalismos gazmoños y evitar que mis aportes se vean entorpecidos por la mediocridad. Aquì encontrarèis mis artìculos sobre historia, mis relatos de terror que sacan tinta de la sangre de los campos de guerra de la Nicaragua violenta de los años80, mis pensamientos filosòficos y mi amor incondicional por los animales. Quizàs sea la màxima expresiòn del egocentrismo militante y el sadismo utilitario, pero os prometo que no estarèis indiferente a nada, que ya es algo en este mundo de tedio y aburrimiento. Pasad adelante y gozad, o a como dicen los "cops" en Estados Unidos: Relax and enjoy it!
Cecilia Ruiz de Ríos
31 de octubre de 2007,Managua

domingo, 4 de noviembre de 2007

para todos los gustos...



Los santos coronados más pintorescos de la historia
Cecilia Ruiz de Ríos
Aunque jamás he sido religiosa ni rata de sinagoga, no puedo evitar el sentir una admiración muy peculiar por aquellos seres quienes han tenido la paciencia, caridad y tenacidad de lidiar no solo con atorrantes insoportables, metiches indiscretos, criminales de tamaño mayor, pillos descarados, políticos corruptos y hasta pueblos malagradecidos sino que además de santos han sido jefes de estado en calidad de reyes, príncipes, voivodes, zares y duques.
Entre los santos más coloridos tenemos al gigantón, zángano y vigoroso Carlomagno de Francia, forjador de la unidad gala. Pero tuvo mala suerte en su canonización porque la hizo el antipapa Pascual III, y al parecer la iglesia nunca reconoció el decreto mediante el cual este hermoso chele quedaba investido como santo. Hay algunos sectores que lo consideran informalmente beatificado, pero después de haber sido considerado santo, el asunto huele mal, como pasar a alguien de cura a sacristán! Otro Carlos quien como santo no tiene mucha perspectiva es Carlos I Estuardo, el rey inglés quien fue decapitado mientras tiritaba de frío un 30 de enero de 1649. Carlos perdió la cabeza y no por amor por órdenes del feo Oliverio Cromwell, el hipócrita quien deseaba acabar con la monarquía inglesa. Quizás ayudó que el cepillazo holandés Van Dyck lo pintó en varios retratos con una semejanza sospechosa a Cristo. Es el único santo de la iglesia anglicana. Otro inglesito confirmado como santo es el rey Eduardo el Confesor, quien prefería estar autoflagelándose y jamás compartir el lecho con su esposa. Por nunca haber tocado a su mujer no dejó herederos, y tras su muerte el atrevido Guillermo el Conquistador se fue a invadir Inglaterra en la batalla de Hastings un 14 de octubre de 1066 para quitarse de en medio a Harold II, quien ocupaba el trono afirmando que el viejo rey se lo había prometido. Otra cabeza coronada que se vería santificada sería el monarca Eric IX de Suecia, quien tuvo el mal tino de ser asesinado apenas salía de misa un 18 de mayo de 1161. El culto a este chele creció inmediatamente,pero esto fue prohibido por el papa Alejandro III
en 1172. Esto no impidió que Eric pasara a ser el santo oficial que protégé a Suecia.
Una de las santas más encantadoras y dulces de la historia es Jadwiga, reina de Polonia. Esta preciosa soberana con cara de muñeca y corazón de oro fue quien trajo la cristiandad a Polonia y Lituania(recordemos que se casó con el hediondo Jagiello de Lituania por conveniencia para poder cristianizar a este tipo con todo y su pueblo, sin derramamiento de sangre). La linda chela además fue gran patrona de las artes y la educación, y murió jovencita cuando dio a luz a su único retoño, quien también murió.
Algunos santos fueron geniales guerreros defendiendo su terruño y la fe. El knez(príncipe) Lazar Hrebeljanovic de Serbia murió en combate contra los otomanos musulmanes en la Batalla de Kosovo de 1389, y la Iglesia Ortodoxa Serbia muy agradecidamente lo canonizó como Santo Zar Lazar. Hasta la vez los creyentes serbios lo adoran con una pasión volcánica.
Luis IX de Francia, monarca quien se fue dos veces en Cruzada, muriendo de disentería en su última aventura bélica, fue un santo a pesar de haber nacido de una de las mujeres más odiosas y crueles de la historia, la furibunda y castrante Blanca de Navarra. Luis estaba convencido que estaba llamado por la Providencia a librar batallas contra los musulmanes, y por andar de revoltoso se murió de una regia diarrea luchando contra las tropas de la temible Shajarat, mandamás de Egipto, y quien no fue santa de su devoción jamás.
Dos mujeres bizantinas dejan a muchos con las cejas alzadas al comprobar que son reconocidas como santas por la Iglesia Ortodoxa Griega: Santa Elena y Santa Irene. Resulta que Santa Elena cargaba a cuestas un bochornosísimo pasado como meretriz y mesera cuando el papá del futuro emperador Constantino I el Grande se enamoró de ella lo suficiente para fabricarle al futuro soberano. Aunque Elena y el papi de Constantino el Grande jamás ataron lazo matrimonial, el general y político romano reconoció al muchacho y hasta cierto punto se hizo cargo de él. Una vez convertido en emperador, Constantino como buen hijo de mami le dio todo gusto a su madrecita, y entre los caprichos de la voluble y dominante Elena estuvo el viajar a la Tierra Santa y regresar con unos tucos de madera que ella juró hasta con los deditos de sus piececillos que era la genuina cruz donde había clavado al pobre Papa Chú. Irene, quien fue emperatriz de Bizancio, tampoco puede ser considerada como prudente y recatada virgen dedicada solo al rezo. Este bello pero temible energúmeno de mujer se posesionó del trono apenas su marido el emperador murió, y llegó hasta el extremo de dar a cegar a su propio hijo-el heredero del trono- para poder conservar ella misma el mando de Bizancio. Cómo semejante gobernante tan asfixiante y tan mala madre ( y me disculpan los que crean en la infalibilidad de mami al igual que la de los papas!)llegó a santa de una iglesia es un soberano misterio para muchos quienes ignoran que Irene protegió monasterios y restauró imágenes legendarias. Muchos también se preguntan cómo la lujosa, golosa y tufosa familita Romanov en la cual iban el pusilánime y hediondo Zar Nicolás II, su altiva y rubia esposa alemana Alexandra (por cierto, quien gustaba más de Rasputín que de su regio cónyuge), las engreídas y frívolas princesitas Olga, Tatiana, María y Anastasia y hasta el pobre guiñapo del tsarevich Alexis llegaron a ser considerados por la Iglesia Ortodoxa Rusa como santos después de la caída del comunismo. Lástima que no santificaron también al perro spaniel Jimmy de la familia que más daño le hizo a Rusia, por lo menos mi perra spaniel Pompeya tendría a quien rezarle...Sin embargo, Rusia no solo dio santos fraudulentos como los tristes Romanovs, sino que uno de sus santos más admirados fue el monarca Alejandro Nevsky, quien además fue un admirable comandante militar , vencedor tanto en el campo de batalla como en la mesa de negociaciones no solo de hordas mongolas, sino también de los invasores suecos y lituanos que le tenían formidable antojo a Novgorod. El prestigio de este guapo y barbudo santo medieval perdura hasta la fecha, y la aún existente Orden de San Alejandro Nevsky creada en 1725 por el formidable zar Pedro I el Grande de Rusia es una de las más importantes que la Madre Rusia otorga a sus mejores hijos que se han distinguido en el campo de batalla. En 1263, tras evitar que los tártaros invadieran Rusia, este santo rey murió de pulmonía en un monasterio. Otro monarca eslavo, el voivode Moldavia, acabaría siendo santo de la iglesia ortodoxa rumana gracias a su patronato de iglesias y su valentía defendiendo el terruño contra los invasores otomanos: el bello pelirrojo Esteban El Grande. Curiosamente, este bellísimo y aguerrido macho estuvo casado en tres ocasiones con mujeres llamadas María, tuvo 20 hijos bastardos con sus amantes, y su tercera esposa fue una sobrina del legendario Vlad Drácula III El Empalador de Valaquia.Y no podríamos cerrar este recorrido sin recordar al inefable jesuita Francisco de Borja, español nacido como Duque de Gandía, sobrino de la tristemente célebre Lucrecia Borgia, y tan podrido en plata que no sabía cuántas monedas habían en las arcas de su ricachona y corrupta familia. Nacido en 1510, se unió a la compañía de Jesús fundada por Ignacio de Loyola después que dos mujeres lo dejaron llorando al morirse ellas: la bella y lujuriosa Isabel-reina consorte de Carlos I de España- y la esposa de Francisco, su adorada Leonor con quien tuvo 8 niños. El dolor intenso de percatarse cuánta fragilidad había en la existencia humana lo llevó a ordenarse sacerdote ya siendo virrey de Cataluña, donde fue reconocido como un mandamás muy justo y accesible. Su rechazo hacia la asquerosa Inquisición le hizo enlazar cuernos con el malévolo Felipe II de España. San Francisco Borja fue canonizado en 1671, pero ni siendo santo descansaron sus restos. En 1931 unos revolucionarios quemaron su cuerpo, o lo poco que quedaba de este subyugador santo, al pegarle fuego a una casa religiosa ubicada en Madrid.

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